LOS
SIETE PRINCIPIOS UNIVERSALES
7.-
EL PRINCIPIO DE GENERACIÓN
“LA
GENERACIÓN EXISTE POR DOQUIER; TODO TIENE SUS PRINCIPIOS MASCULINO
Y FEMENINO; LA GENERACIÓN SE MANIFIESTA EN TODOS LOS PLANOS”
Sin
padre ni madre no hay creación, nada puede existir, todo tiene
su padre y su madre, masculino y femenino. Existe en todo ser, el sexo
no es mas que una mera manifestación del Género, en el Plano
Físico. Este principio ha sido tergiversada, practicada erróneamente,
confundida con el sexo y prostituida hasta el extremo de hacer daño
a la mente, al cuerpo y al espíritu. Se olvidan que la unión
de lo positivo con lo negativo, masculino con femenino es el camino de
la generación, de la producción. Uno solo es incapaz sin
la colaboración del otro.
FUENTE
: GUIA DE INSTRUCTORES
En RAHMA, se combinan las fuerzas y los géneros, de tal manera,
que mujeres y hombres se encuentran trabajando, consigo mismos, y en común-unidad
para generar “La Nueva Humanidad”.
La base de esto es la amistad, el diálogo, la comunicación,
el desapego, el desinterés, y el espíritu de sacrificio.
El Género está en todo. Todo tiene sus principios masculino
y femenino.
El Género se manifiesta en todos los planos. La palabra GENERO,
se deriva de la raíz latina que significa: concebir, procrear,
generar, crear, producir, etc.
Las enseñanzas de las escuelas antiguas, han identificado al principio
masculino del género, con lo “positivo”, y al femenino,
con lo “negativo”, como en la electricidad, por ejemplo.
Las personas magnéticas, son las que pueden emplear el principio
masculino para imprimir ideas sobre los demás. La influencia peculiar
que ejerce un hombre sobre otro es debido a la manifestación del
Género Mental. En este Principio, esta el secreto del magnetismo
personal de la fascinación, etc.
En RAHMA, podemos generar situaciones, e influencias positivas sobre todos
cuantos nos rodean, en la medida que se de un fortalecimiento a través
del trabajo interno, y la canalización de las energías positivas.
FUENTE
: COMUNICACIÓN DE LOS GUIAS
El séptimo principio nos enseña que todo en el Universo
busca su complementación, y que hasta en la dualidad, los opuestos
son necesarios para el crecimiento de ambos. Por ello, necesitamos del
otro para vernos reflejados en el y así superarnos cada día,
logrando la madurez en nuestras vidas.
En este séptimo principio habremos de trabajar LA COMPRENSIÓN,
LA TOLERANCIA, EL RESPETO Y EL AMOR.
¿Cómo se puede trabajar la comprensión y la tolerancia?
APRENDIENDO A COMUNICARSE PARA ASI PODERSE ENTENDER Y LOGRAR CON ELLO
ACEPTARSE.
Pero preguntarán ¿Y cómo aprendes a comunicarte?
Pues intentándolo, experimentando formas y diversas alternativas,
hasta que las barreras desaparezcan y uno aprenda a desnudar su alma,
mostrándose tal cual uno es. Para esto no necesitan llegar a ser
telépatas, simplemente SERES HUMANOS que intentan SENTIRSE Y HACERSE
SENTIR. Además recuerden que lo importante es procurar hacer sentir
bien a los demás, tratándolos como uno quisiera ser tratado.
PREGUNTA:
¿Cuándo y cómo podemos trabajar con estos principios?
Ningún principio funciona aislado o independiente de los demás.
Por ello, en cada acto de la vida están aplicando todo esto, el
asunto es ¿ Que tan conscientes lo hacen? Y ¿Qué
tan positivamente para ustedes y para los demás?.
APLICACIONES
DEL PRINCIPIO DE GENERACION
ARMONIZAR
LAS ENERGIAS MASCULINAS Y FEMENINAS
Este
principio no tiene que ver con el sexo, el sexo es una de sus manifestaciones.
Más allá de nuestro sexo, todos somos portadores de energías
masculinas y femeninas, y tenemos que lograr la perfecta conjugación
de éstas para obtener éxito en la vida. El hombre que es
muy machista, es decir, que se ha polarizado en el extremo de la energía
masculina, tarde o temprano sufrirá por la falta de su lado receptivo,
intuitivo o imaginativo. Por otra parte, la mujer muy dependiente o sumisa,
polarizada en la energía femenina, también sufrirá
por la falta de iniciativa y confianza en sí misma. Sin importar
nuestro sexo, cada uno tiene que desarrollar tanto su parte masculina
como femenina para sentirse equilibrado.
Debemos recordar que para que exista la electricidad tiene que haber dos
polo: el positivo y el negativo. Solamente la combinación de ambos
produce la electricidad.
El símbolo del Yin-Yang representa la perfecta armonía entre
las energías masculina y femenina. La parte negra simboliza la
energía Yin o femenina; la parte blanca es la energía Yang
o masculina. De acuerdo con este símbolo, exactamente donde termina
la energía femenina comienza la energía masculina, y viceversa.
Además, observamos que dentro de la parte negra existe un círculo
blanco; esto significa que en el corazón de la energía femenina
existe la energía masculina, y también ocurre lo mismo con
la parte blanca. Cada una de ellas necesita de la otra para complementarse
y lograr el equilibrio perfecto.
La energía Yin o femenina es la receptiva, creativa, imaginativa
y pasiva. La energía Yang o masculina es la dinámica, activa,
agresiva, y es la que regula la capacidad de dar.
Es conveniente tener el símbolo Yin-Yang a la vista, en una medalla
o cuadro, para que nos recuerde en forma permanente el equilibrio que
debemos encontrar.
La energía tiende a complementarse y, por eso, atraemos a nuestras
vidas a las personas con la polaridad que nos falta. Cuando una persona
es muy tranquila, pasiva o tímida, es muy probable que atraiga
a su vida a amigos más agresivos, dinámicos y extrovertidos.
Por el contrario, la persona más peleadora siempre busca rodearse
de gente más pacífica o sumisa. Cada uno de nosotros atrae
la energía que le está faltando.
Pero sabemos que los polos opuestos son iguales en naturaleza; solamente
difieren en su grado de manifestación. También hemos estudiado
que uno de los objetivos de nuestra vida aquí en el planeta es
aprender a armonizar los opuestos. El sentido de atraer a personas o situaciones
con la polaridad que nos falta es el de ayudarnos a encontrar la armonización
o punto de equilibrio. Cuanto más tímida sea una persona,
más extrovertido será quien le atraiga. Aunque al principio
esta atracción de opuestos puede generar cierta dependencia entre
ambos, con el tiempo cada uno brindará su energía al otro
para ayudarlo a encontrar su punto medio.
Quien era más tímido dejará de serlo y quien era
más extrovertido aprenderá a medir más sus actos.
La idea no es que cada uno se convierta en un bastón de apoyo para
el otro, sino todo lo contrario.
Cuando finalmente una persona encuentra su punto de equilibrio, a la vez
comienza a sentir la unidad con el Universo y verdadera paz interior.
En el proceso de la creación, debemos aprender a conjugar estas
energías para obtener el resultado que buscamos.
Una persona que tenga mucha facilidad para imaginar y visualizar sus metas
(energía femenina), nunca obtendrá resultados si no toma
acción en el mundo concreto (energía masculina). Esto también
es cierto en el caso contrario. Hay personas que son muy trabajadoras
y concretas en su manera de actuar (energía masculina) pero carecen
de la porción de fantasía que los puede llevar a renovarse
y a inventar algo nuevo (energía femenina).
Cuando notes que alguno de tus deseos no se manifiesta, lo primero que
deberás preguntarte es qué energía te está
haciendo falta utilizar. Quizá te está haciendo falta emprender
una acción dirigida (energía masculina), o quizá
no estás listo para aceptar lo bueno que se te presenta (energía
femenina).
EL
EQUILIBRIO RESPONSABILIDAD/CREATIVIDAD
Busca
una posición cómoda para tu cuerpo; puedes permanecer sentado
o acostado. Respira profundo tres veces y relaja todos tus músculos.
Una vez que te sientas tranquilo, visualiza en tu mente el símbolo
del Yin-Yang. Luego, formula la siguiente pregunta a tu Yo Superior: “en
una escala del 1 al 100, ¿qué porcentaje está ocupando
la parte responsable?. Una vez que veas el número en tu mente,
procederás a agradecer la respuesta recibida, respirarás
profundo otra vez y, finalmente, abrirás los ojos.
Recuerda el número obtenido. Por diferencia, sabrás el porcentaje
de la parte creativa.
El equilibrio de estas dos partes es vital para el logro de cualquier
empresa. La responsabilidad es la energía Yang. La creatividad
es la energía Yin.
Por lo general, en la mayoría de la gente el porcentaje de la parte
responsable es muy superior al de la parte creativa. Los casos más
extremos llegan al 90% o 95%, lo que reduce su parte creativa a tan sólo
un 5% o 10%. Cuando una persona tiene un porcentaje muy alto de responsabilidad,
es muy probable que se sienta atrapada en una estructura muy rígida
por carecer de la energía opuesta.
La parte creativa es la que nos da nuevas ideas y soluciones a los problemas
cotidianos. Por lo tanto, cuanto más alto sea el nivel de responsabilidad,
menor será el grado de libertad.
En los adolescentes, el grado de creatividad es generalmente mayor que
el de la responsabilidad. Pero cuando el joven ingresa en el mundo de
los adultos, los porcentajes varían. Lo ideal es lograr el equilibrio
entre estas dos energías igualmente importantes.
El polo de la creatividad se aumenta gracias a las actividades recreativas
y de diversión. Para eso, es importante darse tiempo a fin de desarrollar
algún pasatiempo, juego, deporte o alguna actividad artística.
La concentración en alguna de estas actividades permite a la mente
abrirse a un mundo de infinitas posibilidades. De otra manera, el mantenerse
en la rutina solamente va a generar más rutina.
La energía creativa está directamente relacionada con el
estado de nuestro niño interior. Por tal motivo, es importante
tener un espacio para el juego y la diversión en nuestras vidas
de adultos. Solamente así podemos acceder al reino de los cielos.
En otras palabras, es necesario volverse un poco más “irresponsables”
y aprender a jugar más con la vida. Hay que evitar cargarse de
responsabilidad ajenas y hacer todo lo necesario para alivianar y simplificar
nuestra vida cotidiana. El sacrificio por los demás y las actitudes
heroicas pueden llegar a ser muy insatisfactorias porque están
dictadas por nuestro ego y no por nuestro espíritu. El ego nos
hace creer que hay personas que dependen de nosotros y nos genera una
sensación de culpa cuando queremos renunciar a ciertas obligaciones.
Sin embargo, debemos saber que no existe ningún ser en el planeta
que esté desamparado de Dios. Aunque veamos gente pobre o niños
abandonados, allí también está Dios actuando. Lo
hace de una manera que nuestra mente quizá no pueda entender, pero
El está allí.
El espíritu nos recuerda que la función que Dios nos ha
encomendado es siempre nuestra felicidad. Cuando Dios quiere que ayudemos
a alguien, se dan ciertas características o señales: lo
que debemos hacer nos resulta fácil, está a nuestro alcance
y nos da placer hacerlo. Si no se dan estas condiciones, debemos tener
cuidado. Dios no quiere sacrificios. El sacrificarse por los demás
corresponde al terreno del ego y, tarde o temprano, el sacrificio se convertirá
en reclamo o, peor aun, en resentimiento. Debemos hacer las cosas con
amor o no hacerlas.
La falta de agradecimiento o de reconocimiento por parte de los demás
es una señal de que estamos dando equivocadamente. La persona malagradecida
nos está haciendo el “favor” de recordarnos nuestro
error. Cuando recibimos un rechazo a nuestra ayuda, nos están dando
la señal de que nos pasamos del limite: es el momento de volver
a concentrarnos en nosotros mismos, de retroceder y permitir a la persona
que viva sola su experiencia.
Cuando uno estudia los principios universales, aprende la importancia
de volverse egoísta en el buen sentido de la palabra. Uno aprende
a ponerse siempre en primer lugar, a respetarse a si mismo, a cuidarse
y a permitirse el tiempo necesario para cualquier acción. Porque
en definitiva la única manera de ayudar a los demás es ayudándonos
a nosotros mismos primero. De nada sirve que nos preocupemos por los problemas
de los demás si aún no hemos resuelto los nuestros. Debemos
recordar que “las leyes superiores se imponen sobre las inferiores”;
esto significa que cuanto más mejoramos nuestra situación
personal, más ayudamos a todos los que nos rodean.
LAS POSIBILIDADES INFINITAS
No
hay creación si no conjugamos correctamente nuestras energías
masculinas y femeninas. En nuestra sociedad está muy valorizada
la energía Yang o masculina, la que nos inclina a asumir responsabilidades
y funcionar dentro de una estructura organizada. Pero cuanto más
nos introducimos en esa estructura, más limitamos nuestra capacidad
creativa. El estudio del principio de generación nos recuerda nuestra
naturaleza creadora y la importancia de desarrollarla para la expresión
del espíritu. Fuimos creados a “imagen y semejanza”
de nuestro Padre. Dios creó el Universo; por lo tanto, nosotros
tenemos la habilidad para crear nuestro propio Universo también.
Para desarrollar la energía creativa Yin, es necesario aprender
a jugar con la vida. La creatividad aumenta notablemente cuando nos dedicamos
a algún pasatiempo, cuando nos relajamos y disfrutamos del presente,
o cuando nos concentramos en el estudio de algo que nos interesa.
La energía Yin es la energía femenina y gobierna la parte
izquierda del cuerpo. Si eres diestro, entonces es aconsejable que comiences
a usar más tu mano izquierda. Quizás, al principio, te sientas
torpe tomando algunos objetos con esta mano; sin embargo, con tiempo y
práctica lograrás la misma agilidad que tienes con la mano
derecha. Si eres zurdo, comienza a utilizar la otra mano. El utilizar
ambas manos implica activar los dos hemisferios cerebrales; en otras palabras,
los dos tipos de energía. A las personas que están muy acostumbradas
a dar demasiado, siempre les recomiendo como ejercicio cerrar la mano
derecha y mover mucho los dedos de la mano izquierda. De esta manera,
se activa la energía receptiva Yin y la persona se prepara mejor
para recibir.
VEINTIUN DIAS
El
principio de generación también puede usarse para crear
alguna conducta nueva en tu personalidad. El proceso de autodefinirse
o gestarse a uno mismo no es sencillo; sin embargo, tampoco es imposible.
En primer lugar, debes saber que lo que se repite durante veintiún
días en forma consecutiva se incorpora a nuestra alma. Aquello
nuevo que ensayas se convierte en hábito. Se debe comenzar practicando
una cualidad por vez, como, por ejemplo, la paciencia, la perseverancia,
ser más ordenado, no criticar, ser más puntual, etc.
Para hacer eficazmente este ejercicio, es necesario utilizar un calendario
donde ir marcando los días. Si por algún motivo llegas a
saltearte un día, tienes que comenzar de nuevo. La práctica
requiere que sean veintiún días consecutivos para que la
cualidad se asiente efectivamente en tu conciencia.
La sabiduría de Dios se manifiesta de una manera muy simple. Las
grandes verdades son fáciles de entender. Muchas veces no les prestamos
atención precisamente porque nos parecen demasiado sencillas. El
verdadero saber se manifiesta en el hombre como sentido común,
no como una acumulación de información organizada y clasificada.
Esto significa que para funcionar bien en la vida no es necesario que
todo el mundo estudio los principios universales. Con sólo escucharse
a sí misma y seguir los dictados de su conciencia, cada persona
puede saber a cada momento qué es lo mejor que puede hacer. Pero
el estudiar los principios universales, hace que el viaje en esta vida
sea más consciente y efectivo. El conocimiento es una gran herramienta
que está a nuestra disposición.
La vida funciona como una computadora. Cuando sabes tocar las teclas adecuadas,
obtienes el resultado que deseas. Los siete principios universales son
las teclas principales que debes aprender a oprimir para mejorar tu vida.
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