A
los seres humanos les gusta matar
A los seres humanos les gusta matar,
ya sea matarse entre ellos o matar en lo profundo del bosque, a un inocente
ciervo de ojos brillantes, a un tigre que ha cobrado una presa de ganado;
atropellan deliberadamente con el automóvil a una serpiente que
se halla en el camino, arman una trampa y en ella caen un lobo o un coyote.
Personas bien vestidas salen riendo provistas de sus valiosas escopetas
y matan pájaros que recientemente estaban llamándose unos
a otros. Un muchacho mata con su carabina neumática a un parlanchín
grajo azul y los mayores que lo rodean jamás tienen una palabra
de compasión, no lo reprenden, por el contrario, elogian su buena
puntería.
Matar por lo que llaman deporte, matar para comer, matar por el país
de uno, matar por la paz. No hay mucha diferencia entre estas cosas. Justificarlas
no es la respuesta. Solo hay una: no matar.
En occidente, pensamos que los animales existen para el bien de nuestros
estómagos o para satisfacer nuestro placer de matar o para nuestros
abrigos de piel. En oriente se ha enseñado durante siglos y todos
los padres lo han repetido: no mates, sé piadoso, sé compasivo.
Aquí, consideran que los animales carecen de alma, de modo que
pueden matárselos con impunidad, allá, consideran que los
animales tienen alma, de modo que los estiman y dejan que sus corazones
conozcan el amor.
Comer animales, pájaros, es visto aquí como algo normal,
como una cosa natural aprobada por la iglesia y por los anuncios comerciales,
allá no lo es, y las personas reflexivas, religiosas, por tradición
y cultura no lo hacen, pero eso también se esta acabando rápidamente.
Aquí siempre hemos matado en el nombre de Dios y del país,
y ahora eso ocurre en todas partes. La matanza se esta extendiendo, casi
de la noche a la mañana las antiguas culturas son dejadas de lado,
y se nutren cuidadosamente y se fortalecen la eficiencia, la crueldad
y los medios de destrucción.
La paz no está en el político o en el sacerdote, ni con
el abogado o el policía. La paz es un estado de la mente, un estado
que existe cuando hay amor.
Fecha: 2005-03-14
Fuente: Jiddu KrishnaMurti.
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