ENSEÑANDO A ELIMINAR EL KARMAEnrique Villanueva INTRODUCCION
Estuve meditando mucho por estos días respecto del dolor moral, la enfermedad y toda clase de problemas que parecen asaltarnos en nuestro diario vivir, y puesto que no conozco una sola persona en este mundo que no tenga algo que resolver en sus vidas, me he propuesto compartirles el fruto de estas reflexiones y búsqueda, que lejos de ser mi aporte personal, es mas bien la síntesis de la experiencia vital de muchos hermanos como ustedes. Decía un filosofo moderno: “La corriente de dolor que atraviesa el mundo es real”, y estoy de acuerdo, es difícil definir Maya o ilusión cuando observamos a alguien sufriendo frente a nuestros ojos, y podemos tratar de evadirnos de esa realidad diciendo que el mundo del espíritu es nuestra ultima morada y que esto que vivimos es solo la sombra de aquel Reino Luminoso, pero, muy dentro de nosotros se mueve la incomoda certeza que repite una y otra vez que aquello que no alcancemos en vida, no lo recibiremos como consuelo del otro lado. Siento mucho decirles esto, pero no nos vamos a ganar el Paraíso Terrenal por sufrir aquí en la Tierra, eso es solo una mala interpretación de las escrituras y muchas veces una mentira piadosa para momentos de crisis. Pienso también que la predica de desesperanza que nos habla del karma como un castigo esta agotada hace ya mucho tiempo. No podemos seguir viendo la situación de Causa y Efecto como un castigo, porque de hacerlo así nos estamos desligando de responsabilidad aceptando que algo o alguien superior a uno esta asumiendo el rol justiciero, obligándonos a pagar por lo que hicimos en esta vida o en las anteriores, cuando en realidad somos nosotros mismos los que nos castigamos y obligamos a vivir en situaciones de infelicidad por nuestra propia ignorancia y falta de amor. Pero preferimos creer en un Dios rencoroso y castigador, un verdugo de su propia creación, para evadirnos así de la responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros: La de aceptar que la Felicidad que soñamos depende única y exclusivamente de nosotros. Y sin embargo, cínicamente continuamos señalando al cielo con el dedo acusador cada vez que las cosas se tornan difíciles: El cielo tiene la culpa del auto averiado, la pelea que tuve por la tarde con mi esposa y hasta las malas calificaciones de los niños …, ¿No me creen? esto lo escuche hace poco: “Si Dios hubiese querido hubiese hecho a mis hijos más inteligentes”; ríanse, pero es cierto, constantemente y desde las situaciones más inocentes hasta las mas complicadas estamos eludiendo nuestra responsabilidad minuto a minuto: “Me enferme de esto porque es genético”, “Es normal, ¿Quien no ha padecido una ulcera? Mi padre y abuelo también las tuvieron”; a cualquiera le puede pasar claro, pero padecer una ulcera por dos años siendo que las células del estomago se regeneran por completo en 6 meses, hace tiempo debiste curarte, ¿No?
Fácil es reaccionar frente a un estimulo, si nos elogian nuestro ego se eleva como una montaña y respondemos con elogios, si por el contrario nos insultan de inmediato atacamos como fieras rabiosas, así estamos de acostumbrados a responder, condicionados por la educación y la cultura. La Física nos dice en uno de sus postulados: “A toda acción corresponde una reacción de igual intensidad pero en sentido contrario”, de manera que si alguien me cachetea, yo cacheteo de regreso, si alguien me miente yo miento de vuelta, si me tranzan tranzo y si me quieren eliminar moriré matándome un par por lo menos, ¿No? Pero, ¿Saben que? Todas esas reacciones son parte del interminable ciclo del karma que a lo largo de nuestras innumerables vidas repetimos, unas veces en el rol de justos y otras en el de pecadores, unas abusador y otras abusado. Y lo peor de todo es que este karma es acumulativo; y por ejemplo, llegamos a esta vida para pagar nuestra desmedida avaricia de vidas pasadas experimentando una existencia humilde, y sin embargo, lejos de comprender la situación nos llenamos de envidia al observar lo que otros poseen y frustrados de aquello que no podemos tener nos evadimos de la realidad con drogas o una vida libertina, haciendo sufrir a nuestras familias y sumando nuevas deudas a nuestro ya bastante inflado karma. Como comentaba con algunos amigos, el karma es similar la deuda externa de nuestros países, la que en apariencia jamás se terminara de pagar y que de cualquier manera sigue creciendo en intereses. COMO ENFRENTAR PROBLEMAS Un sabio tibetano dijo una vez: “Cuando dos senderos se bifurquen frente a tu camino, deberás optar por el más difícil de transitar”; a primera vista luce como un absurdo y de los grandes, pero a la luz de lo dicho previamente, pareciera de pronto cobrar sentido; si nos golpearon en otra vida y ahora en esta golpeamos, lo único que conseguimos es dar combustible a la rueda para continuar operando en su inacabable y doloroso giro; si por el contrario tomamos conciencia y al fin nos decidimos a “poner la otra mejilla” el ciclo entonces se rompe y podemos continuar pacíficamente con nuestras vidas. No me malinterpreten, no estoy hablando aquí de convertirnos en mártires apedreados por la multitud; lo que les estoy diciendo es que cuando se presenta un problema, en ese mismo instante ustedes tienen la maravillosa oportunidad de recuperar el control de sus vidas, y muy probablemente no necesitaran poner la otra mejilla. Pero es elección de ustedes si aprenderán con dolor o por amor. La dificultad radica en que la mayor parte del tiempo cuando los problemas surgen, nos complicamos tanto enredándonos en su energía que no vemos salida alguna y terminamos por convertirnos en parte inútil de la situación, a todos nos ha pasado, ¿Verdad? De sobra hemos oído predicadores asegurándonos que el amor por nuestro semejante nos hará libres y que la fe (la creencia en aquello que no puede verificarse por la vía de los sentidos) transformara nuestras vidas; y sin embargo todo esto suena tan hueco cuando una y otra vez observamos el dolor en nuestro entorno, y casi nos mordemos la lengua para no reprochar a la justicia divina. Me ha tocado ver esto de cerca, y ahora aun más cuando asumí la instrucción de grupos aquí en Los Ángeles. Somos un colectivo buscando la realización espiritual, es cierto, pero también somos humanos experimentando los problemas, ansiedades y tensiones más diversos en el día a día; y es inevitable en nuestro rol escuchar toda clase de historias conmovedoras y dignas de inspirar la mas profunda compasión; pero que impotentes nos hemos sentido también al no poder aportar con soluciones dignas a tanto conflicto y desesperación. Una y otra vez llegaban a nuestra mente las frases de algunos sabios Maestros: “Sois responsables de cada pequeña situación que os ha tocado vivir en este plano”, “Ocúpense ¡sí!, mas no se pre-ocupen”, y mi ser trataba de comprender la esencia de aquello, determinar que tan practico era el consejo, mientras continuábamos con nuestro trabajo de envolver en luz mentalmente a aquellos que sufren por las más diversas causas. En medio de estas reflexiones comprendí que no vivíamos sino que el pasado nos vivía; que nuestra experiencia previa, conocimiento adquirido, bagaje intelectual o como le queramos llamar era un verdadero lastre y equipaje inútil que sin embargo atesorábamos de la manera mas tonta; creí entender que la infelicidad, la enfermedad y el dolor, eran el resultado de re-vivir en el presente las memorias negativas de experiencias remotas de esta y otras vidas. Supe que no había conocimiento del que pudiésemos hacer alarde si este no nos ayudaba a vivir el ahora de manera espontánea y libre como lo haría un niño; y que toda nuestra mentada sabiduría no servia de nada si por haber sido traicionados en el pasado ahora vivíamos a la defensiva, llamando a nuestra aparentemente “sabia” posición: Pre-caución, pre-visión, pre-ocupación; que no es otra cosa mas que dar de nuestra energía a aquello que no existe; como aquel que teme a los perros y en cada esquina se encuentra con uno dispuesto a morderlo, ¿Cómo no ha de ser así cuando lo estamos creando mentalmente a cada minuto? Y nos pre-ocupamos por la deuda a pagar dentro de seis meses y de pre-visores que somos, como decía Borges, vamos a todos lados con un paraguas y un paracaídas, siendo que si consiguiésemos despertar muy probablemente no los necesitaríamos en absoluto. Y así vagamos por esta existencia como almas en pena, concentrados en alcanzar nuestro paranoico sueño de seguridad exterior, como si realmente pudiésemos hacer eterna esa ilusión. ¿Es que acaso todavía no se han dado cuenta que el día y la noche se suceden sin interrupciones, que el nacimiento a la larga deviene en muerte, y la muerte en re-nacimiento, que todo se transforma siendo que lo único constante en esta creación es el cambio? Pero no, nosotros todo lo queremos perennizar: si me gane la lotería una vez, me la quiero ganar cada semana, y si no lo consigo me sentiré desconsolado, y en lugar de gozar el momento y aprovecharlo, lo pierdo y lo dejo pasar en proyectos inútiles. Y si padezco una enfermedad, en lugar de pensar que es pasajera como todo, me concentro tanto en ella que la hago mía: ¡Mi ulcera!, ¡Mi tumor canceroso!, ¡Mi padecimiento como el de Cristo!, ¿Verdad? Y la poesía reza: “Mis ojos espantos han visto, tal ha sido mi triste suerte, cual la de nuestro Señor Jesucristo, mi alma esta triste hasta la muerte”; ¡Por favor! ¿Hasta cuando vamos a seguir viviendo de esos programas en nuestro ya bastante castigado disco duro? ¿Que no tenemos bastante con los ajetreos del diario vivir como para encima de todo tirarnos a la espalda la nefasta carga de semejantes contenidos?. Si, admirable el sufrimiento de Cristo, pero les aseguro que el acepto lo que tuvo que vivir en la expectativa de que nosotros no tuviésemos que hacerlo, les garantizo que Él nos quiere felices. Cuando dijo bienaventurados los que padecen muy probablemente se refería a que tenían una oportunidad enorme de crecimiento en ese mismo instante si asumían conscientemente su situación. Todos estamos acostumbrados a la imagen del Mesías sangrante y rumbo al Gólgota, pero nos olvidamos que para que Jesús hubiese resistido el castigo criminal de mas de 100 azotes (siendo que un hombre común hubiese muerto con solo 50 azotes), tiene que haber estado en muy buena condición física y mental. Jesús debió haber sido un individuo excepcionalmente saludable y feliz para llegar a los 33 años con esa fortaleza. Es cierto resucito a una condición divina, pero antes fue hombre y quizá en sus sabias enseñanzas se halle el secreto de la majestad y fortaleza de su humanidad. UN SENCILLO Y VALIOSO SECRETO El sufrimiento puede llevarse con dignidad, es cierto y esta de sobra demostrado; pero, también debemos ser concientes de que no es ni la condición ideal de ser, ni un estado permanente en nosotros, sino que esta de paso como el aire que inhalamos y exhalamos y que no nos pertenece. Ahora, de comprender esto a ayudar a otros con sus problemas hay una gran distancia; difícil es conocerse uno mismo y fácil dar consejos a otros, pero aun la pregunta persiste: ¿Cuál es el camino apropiado a seguir frente al dolor que constantemente observamos en el mundo? De tanto meditar sobre el asunto mis sentidos se agudizaron en la búsqueda de respuestas de modo que un día y casi por “accidente” conocí a este Kahuna Hawaiano que me ayudo a poner en orden varias ideas. Ellos son famosos por las curaciones milagrosas que operan indiscriminadamente, y se les atribuyen poderes sobrenaturales; pero, después de conocer a uno les puedo decir que su poder radica en su compasión y sentido de responsabilidad; y no me digan que no podemos ser como estos hombres santos porque afirmar semejante cosa es alardear de humildes y tan solo otra forma solapada de nuestra vanidad. El Kahuna, que en el idioma nativo de Hawaii quiere decir: “Guardián del Secreto”, se dedica según me explico a “limpiar” o borrar las memorias del pasado, bloqueos de energía o concentraciones de negatividad, que nos impiden experimentar una vida saludable y abundante; y para hacer esto (Y aquí viene el esperado secreto), lo que hace es: ¡Limpiarse a sí mismo! Hasta aquí esto debe sonarles a chino, pero es más sencillo y efectivo de lo que parece y paso ahora a explicarles como y por que trabaja: Cuando alguien llega al Kahuna buscando ayuda, el sabio después de haber escuchado el problema inmediatamente asume el 100 % de la responsabilidad; comprendiendo que bajo ninguna circunstancia ese individuo aquejado por el mal llegó a su consulta por casualidad, sino que existe un antiguo vinculo karmico frente al cual el Kahuna tendrá la oportunidad de trabajar limpiando memorias. En palabras del Kahuna Ihaleakala podríamos ponerlo así: “Se han dado cuenta que cada vez que hay un problema nosotros estamos allí?” ¿Se habían percatado de ello? ¿Creen que es un accidente? Pues resulta que no, estamos siendo enfrentados constantemente a los frutos de lo que sembramos en esta y otras vidas de modo que cada persona que viene a contarnos su problema esta reclamando nuestro pago correspondiente sea que fuéramos concientes de ello o no. ¿Cuantas veces nos hemos sentido incómodos escuchando los padecimientos de un familiar o un desconocido, mientras nos revoloteaba la idea de salir corriendo de allí? Estábamos seguros de que no teníamos nada que ver con aquello, ¿Verdad?, nosotros somos justos, “mi karma es otro” nos repetíamos; pero ¿Saben que? Si estamos allí es porque también es nuestro, y si nos hace sentir incómodos es porque ya lo llevamos dentro sin reconocerlo. Frente a los problemas de otros ocurren por lo general solo dos cosas: 1-Que nos hagamos los desentendidos y alejemos encontrándonos constantemente en situaciones similares. 2- Que nos identifiquemos al extremo de adoptar la situación como nuestra, convirtiéndonos en parte de esa energía densa sin conseguir hallar soluciones adecuadas a la situación problemática. La filosofía del Kahuna dice que puesto que no conocemos con certeza el origen real del problema, que puede remontarse a la niñez, otra vida o la herencia de algún ancestro, lo único que podemos hacer es asumir que somos 100 % responsables por aquello que se nos ha expuesto, y sabiéndolo, proceder de inmediato a limpiar: “Divino
Creador, Padre, Madre, Hijo, como uno solo. Que esto se libere, que cualquier pensamiento, energía o vibración densa que hubiese existido aquí se convierta en Luz, transmutando toda oscuridad y conflicto en el más purísimo Amor. ¡Y esto esta hecho!” En esta sencilla oración esta contenida toda la sabiduría y efectividad del Kahuna; y no se equivoquen, al repetirla lo que están consiguiendo primero es limpiarse ustedes mismos, y al hacerlo liberar a la otra persona de modo que muchas veces se verifican las curaciones milagrosas que mencionábamos hace un rato. Parece imposible, ¿No? ¿Saben lo que hace aun más efectivo el trabajo del sabio hawaiano?: La practica constante. El “limpiar” en toda situación libera un potencial enorme de energía. Según supe, el hombre no solo limpia situaciones, sino también lugares, objetos inanimados (Todo tiene una vida desde su percepción), climas; y toda suerte de cosas que lleguen a su alcance y con las que se relacione. Ni siquiera tiene que estar presente la persona, la situación o el objeto para que nosotros limpiemos. Alguien me contó que una niña a la que preguntaron quienes eran los santos, respondió pensando en los vitrales de las iglesias que eran hombres a través de los cuales pasaba la Luz. El Kahuna considera que somos como vidrios en donde la suciedad y el polvo de las experiencias se quedan atrapados, y que cada vez que “limpiamos”, ese vidrio va dejándonos ver una parte más del paisaje que ocultaba tras la suciedad. En el tiempo la practica no solo hace más efectivo este sistema de limpieza sino que desarrolla cierta sensibilidad que podría ser identificada como el despertar de facultades extrasensoriales, y que no seria otra cosa más que la Luz pasando a raudales a través de nuestro ser. El Kahuna considera que cualquier tipo de terapia, sea médica, psicológica o de la modalidad que fuera, es una forma de manipulación ejercida por el Especialista, que no se identifica a sí mismo como el responsable de la enfermedad o el problema que aqueja a su paciente. Sin este reconocimiento inicial, la curación si llega a darse será únicamente parcial y de seguro el problema se repetirá en esta o en las vidas subsiguientes, si es que no se hereda a algún familiar o las generaciones venideras. Asumir un 100 % de la responsabilidad por lo que pasa en el mundo y decir a conciencia una simple y corta oración es el Secreto que nos comparte este antiguo arte espiritual Hawaiano. Que sencillo y difícil, ¿No? Si mi vecina es una pesada es mi culpa al 100 %, si cayeron las Torres Gemelas también es por mi causa, si me robaron soy responsable de haber robado en otras vidas y si alguien me cuenta que tiene una hermana cuya suegra tiene un esposo que padece de leucemia también soy responsable por eso. Hace años atrás escuche la historia de un muchacho que se encontró en una lejana carretera con unos seres del espacio que acababan de descender en su nave. Estos extraterrestres de inmediato pasaron a hacer preguntas respecto de la guerra, haciéndolo responsable por las bombas en Hiroshima y Nagasaki; el joven se sentía desconcertado, ¿Cómo podían acusarlo así siendo que el ni siquiera había nacido en ese entonces?, La respuesta de estos seres fue directa: “!Si estas aquí eres responsable!” Escuchando ahora al Kahuna y poniendo en orden mucha información valiosa que por largo tiempo había flotado inarticulada en mi mente, procedí a “limpiar” con la lista de personas que recordaba se habían acercado para compartirme sus problemas y dolores. ¿Que tan efectiva es esta técnica? Pónganla a prueba; si lo hacen correctamente estoy seguro de que van a ver resultados inmediatos en todo orden de cosas. Y como dice una conocida frase: “La practica hace al Maestro”, así que limpien en todo orden de situaciones: Si falta trabajo, si alguien esta enfermo, si tienen relaciones conflictivas, si alguien sufrió un accidente, si ven un automóvil parado en la autopista; liberen esa densidad, envuelvan en luz, ocúpense y dejen ya de pre-ocuparse. Ocurrió algo extraño cuando empecé el proceso de limpieza, de inmediato llegaban a la mente imágenes de los momentos en que conocí a esas personas en conflicto por vez primera y el tipo de respuesta emocional que experimente frente a ellos, reconociendo que en verdad existía un vinculo karmico enlazándonos mas allá de lo evidente y superficial de nuestro encuentro. De este reconocimiento vino el 100 % de responsabilidad, y no les voy a decir que todas las personas con las que he trabajado han liberado esa energía del problema por completo, pero si les aseguro que he observado varios resultados de verdad sorprendentes y otros tantos en vías ya de solución. ¿Saben que es lo mejor de asumir 100 % de responsabilidad?, Que haciéndolo eliminamos los pesados juicios que nos hemos formado de la gente, y al limpiar, lejos de sentirse uno como si se hubiese tirado otra carga encima mas bien se experimenta una suerte de liberación y paz mental. Súbitamente descubrimos que el mundo es una expresión de nuestro estado interior y empezamos a gozar de cada instante y situación, devolviendo el valor a las cosas simples que nos construyen una vida espontánea. Empezaremos a reconocer que la Perfección no es una meta a alcanzar sino un camino por recorrer hecho de minúsculos e infinitos pasos: El perfecto compartir con nuestros hijos y nietos, el perfecto observar sin juicios de por medio, gozar la perfecta merienda sea esta una manzana o un magnifico buffet, estar perfectamente tranquilos en medio del trafico, el perfecto tomar la cuchara, el perfecto leer y el perfecto rectificar errores; y como dijera alguna vez uno de mis Guías espirituales: “Si dais lo mejor de vosotros, eso será suficiente”. El mundo cambia aceleradamente y en la medida en que transformemos todo en Luz veremos el milagro operarse en nuestras vidas cada vez con mayor frecuencia. Límpiense, y la Tierra se limpiara con ustedes. MAS ALLA DEL KARMA “Cuando un arquero falla en dar al blanco, se retira a buscar la falta en su corazón” Muchos dirán que esta técnica peca de simple y se sentirían quizá más cómodos recurriendo al culto de una iglesia o sometiéndose a la practica de sofisticados rituales, pero esta de sobra demostrado que las verdades más trascendentales son realmente simples siendo que lo único complicado y difícil resulta ser la aplicación de estas verdades, pues para ponerlas en practica tendríamos que ir mas allá de nuestras limitaciones (nuestro egoísmo, intolerancia, etc), y hasta dejar en muchos casos de actuar como el individuo que creemos ser. Detenernos a meditar antes de juzgar la acción de otros, tomar una inhalación profunda para relajarnos y no responder al insulto que consideramos inmerecido, observar con mirada sospechosa cuando la tentación nos invita a caer otra vez en patrones de conducta negativos (Depresión, vicios, etc.); en resumen aprender a estar alerta las 24 horas del día y no reaccionar de la manera habitual es la técnica que aquí se presenta. Resulta entonces de suma importancia que frente a los problemas seamos capaces de detenernos a observar; mirar como quien se despega de la situación y la ve en perspectiva. En lugar de responder con ira frente al abuso que contra nosotros se comete, tratar de desligarnos de la importancia personal y ver la situación desde fuera, no permitiendo a nuestras emociones luchar por tomar el control de la situación, sino por el contrario, aceptar que estamos lejos de ser inocentes en este drama y proceder de inmediato a “limpiar”. Como les dije, en muchos de los casos el efecto de curación o limpieza será inmediato, pero también ocurrirá que existirán situaciones negativas que parecerán inamovibles, problemas que nos darán la ilusión de no verse afectados por la limpieza espiritual que estamos operando. Deben saber entonces que todo el procedimiento que hemos aquí detallado debe expresar la aceptación incondicional de nuestra responsabilidad, lo que implica que no es suficiente ser una buena persona en cuanto que no sentimos el deseo de hacer mal a nadie, sino que para corregir conflictos que parecen inalterables, necesitamos ser mejores personas. Ser una mejor persona significaría entonces dar un paso mas allá del simple conocer la verdad, buscando comunicarla con nuestra palabra y acciones. Se dice que cuando el Buda alcanzó el estado de iluminación espiritual, permaneció por varios días en profunda meditación completamente sumergido en un éxtasis místico que parecía inalterable. Permaneció así hasta que los dioses compadecidos del resto de los mortales bajaron a interrumpir la meditación del sabio para rogarle que fuera a comunicar sus enseñanzas al resto de los hombres. Un hombre que conoce la Verdad es aquel que sin juicios observa la belleza natural de una manzana madura colgando de la rama de un árbol, pero un hombre verdadero es aquel que no teme darle un mordisco y que habiéndola degustado es capaz de compartirla con los hambrientos. Lo que trato de decirles con esto es que si bien existe merito en el trabajo de “limpiar” situaciones y mantenernos concientes frente a cada evento con que entramos en contacto, esta labor será aun más efectiva cuando empecemos a operar acciones altruistas en beneficio de otros. Para la resolución de algunos problemas entonces no bastara con renunciar a reaccionar, asumir nuestro 100 % de responsabilidad y decir a conciencia una sencilla oración, sino que se requerirá además de actos bondadosos e indiscriminados, en un esfuerzo constante que nos lleve a transformar nuestra PERSONALIDAD REACTIVA en una PRO-ACTIVA. Se puede perdonar a alguien como un ejercicio psicológico interior sin necesidad de expresar vocalmente ese perdón a la persona que nos hizo el daño, lo que de seguro nos hará sentir bien permitiéndonos manifestar el aura de una persona buena, pero se puede operar en un grado mas alto cuando dejándonos guiar por nuestro sentir buscamos el momento apropiado para expresar ese perdón en palabras y acciones. Dirán algunos que hay situaciones que no pueden ya ser subsanadas, como la pelea que tuve con un familiar cercano antes de su muerte, o la conducta deshonesta con alguien a quien no hemos vuelto a ver, pero siempre se puede seguir trabajando por colaborar activamente en labores altruistas por nuestros semejantes entregando no solo ayuda material sino también soporte emocional o compañía, lo que contribuirá de manera efectiva a borrar la falta cometida en el pasado. Cuando nos encontremos entonces frente a una situación difícil que permanezca aun a pesar de la limpieza que operamos, en lugar de adoptar la postura critica del que cuestiona la técnica deberíamos tomar conciencia de que esta situación en particular requiere un tratamiento especial; requiere que seamos MEJORES PERSONAS. Si consideran que hay algo valioso en estas líneas los invito a compartir este sistema de curación espiritual con todos los que a ustedes se acerquen. Y no olviden que cuando nos decidimos a recorrer el sendero de nuestro propio perfeccionamiento, tarde o temprano caemos en el reconocimiento de que nada en nuestra ruta ocurre por casualidad, sino que todas las experiencias vividas encajan armónicas como las piezas de un rompecabezas en el que todos tenemos un espacio de Luz que llenar. Los quiero y aprecio mucho, ¡ Sean Felices !. Que el Profundo Amor de la Conciencia Cósmica nos haga Uno en Mente y Propósito.
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