¿QUIÉN SOY YO?

 

“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.
Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel:
Yo Soy me envió a vosotros”.
Éxodo, 3:14

Introducción

Innumerables ocasiones los guías han insistido en la practica de esta meditación. Y ahora, en el momento en que la información recaudada por diversos grupos lo demanda, pareciera ser que esta pregunta adquiere mayor relevancia. Generalmente asociamos esta cuestión al conocimiento y conciencia de nuestras vidas anteriores, hecho por demás necesario a la hora develar nuestro real origen y proceso, algo realmente trascendental en los momentos actuales de Misión. Pero esta meditación ¿puede encerrar alguna otra connotación?

Hace miles de años atrás un hecho sin precedentes conmocionaría al universo por entero. El surgimiento del Hombre, no estaría ajeno a las miradas de civilizaciones cósmicas que esperaban ver sus procesos evolutivos mas acelerados, en ese preciso momento el universo cambiaría para siempre. El objetivo de la creación del Hombre, por designio de Dios o del Todo, era el lograr que civilizaciones que vieran su evolución frenada pudieran acelerar sus procesos, a través de quien siendo su discípulo en un primer momento, fuera mas tarde su maestro. Es decir que el hombre debería evolucionar, para después hacer evolucionar.

Mientras en un primer instante la vida en la naturaleza estuvo regida por el instinto y como consecuencia en la supervivencia del mas fuerte o adaptado, con el surgimiento del hombre esto cambiaría para siempre. A pesar que desde un principio no fue el mas fuerte físicamente, poseía algo que los animales no poseían en su mismo grado: La Conciencia de Ser. Mientras que el animal posee un alma colectiva, el Ser Humano al poseer una esencia individual, tiene la conciencia de Sí Mismo.

Esta conciencia de sí mismo, lo llevó a la observación de un aspecto distinto de la creación, mientras que la atención de los animales se centraba en su entorno, el hombre comenzó a bucear en su propio interior, reconociendo dentro de sí un universo mas lejano que las estrellas del firmamento. Y como un relámpago que al resplandecer ilumina la noche, el “YO SOY” iluminó la existencia del Ser Humano. Después, como un proceso que culmina en el infinito, la primera y la mayor de las interrogantes atacó al pensamiento Humano desde lo mas profundo de su existir: ¿QUIÉN SOY YO?. Es así como el inquirir en esta interrogante sumerge al hombre en las profundidades de su ser, de esta manera elevarse hasta alturas casi insospechadas por sus propios creadores.

Puesto que no podremos ascender al punto mas alto de la montaña de un salto, deberemos escalarla lenta y cuidadosamente, siendo concientes que el mayor esfuerzo lo realizaremos a unos pasos de la cima. Por lo que a la hora de realizar nuestra meditación deberemos penetrar en lo conocido, e ir ascendiendo lentamente, iluminando aquellas zonas oscuras que falta conocer de nosotros mismos.

Primeramente entonces ¿qué conocemos de nosotros mismos?. De acuerdo a los guías extraterrestres, poseemos siete cuerpos para actuar en las siete dimensiones del universo material, por lo que deberíamos primeramente ascender la montaña desde su base, en nuestro caso el cuerpo físico. Aquí es donde apelaremos al segundo principio hermético, el de Correspondencia que dice: “Como arriba es abajo, como abajo es arriba”, observemos... la constitución elemental de nuestro cuerpo no es distinta a la del resto del universo, donde el carbono es uno de los componentes mas comunes. De acuerdo a la teoría atómica del Bohr, los electrones “girarían” en torno al núcleo a una distancia considerable, algo que nos recuerda a como los planetas de nuestro sistema solar giran en torno al sol, y a su vez, nuestro sistema solar gira en torno al sol central galáctico, y nuestra galaxia gira en rededor a una galaxia principal: Andrómeda, sede del concejo de “Los Nueve de Andrómeda”.

Ya nuestros antiguos sabios asociaban al corazón con el astro rey, asociando el Universo (Macrocosmos) con el Hombre (Microcosmos), por lo que podríamos decir que: así como es abajo es arriba, así como es afuera es adentro. Por tanto, podríamos comprender nuestra naturaleza interior estudiando a la naturaleza exterior. Entonces, así como una gota de rocío puede reflejar a la grandeza del universo en su pequeñez, nosotros también podríamos reflejarlo de alguna manera, podríamos decir que la vida del universo se refleja en nosotros, como nosotros nos reflejamos en el universo. Ahora bien, parte de nuestro universo exterior es nuestra familia, nuestros amigos, nuestra casa, etc. por lo que una herramienta importante a la hora de conocernos a nosotros mismos sería estudiar nuestro entorno mas cercano, tanto los aspectos positivos como los no tanto, puesto que ambos se reflejan de igual manera en nuestro interior.

Si bien el estudio de nuestro entorno podría darnos pautas importantes acerca de nosotros mismos, también debemos pensar en la información que arrastramos genéticamente, que hace buena parte de uno mismos, y porque no, hasta las posiciones cósmicas a la hora de nuestro nacimiento. Una característica interesante que parece estar asociada a la herencia genética, al menos parcialmente, sería la inteligencia. También el instinto formaría parte de nuestra programación genética. El instinto es una característica innata que origina patrones de comportamiento complejo que responden a una variedad de situaciones vividas, por ejemplo, nuestro comportamiento ante una situación real de peligro. Sería muy interesante la autoinvestigación, en el momento de realizar ayunos mas o menos prolongados, o en situaciones extremas en salidas de campo. Si observamos con atención, notaremos como afloran comportamientos que no esperábamos. Estas conductas inesperados deben ser investigadas a fondo, teniendo en cuenta que las causó, nuestra situación personal, colectiva, ambiental, etc. y que consecuencias tuvieron en los diferentes aspectos mencionados, sabiendo desde un principio que nuestro ego procurará la autojustificación en todo momento. Es en ese preciso instante en que debemos poner en Práctica Real las cualidades que exaltan nuestra condición Humana, como la tolerancia, la humildad, el Amor, el compromiso, etc.

Es aquí donde una siguiente pregunta asalta nuestros pensamientos: ¿Realmente somos lo que creemos ser? A medida vamos ascendiendo en la montaña del conocimiento interior, comenzamos a notar que nuestro “aparato interno” se compone de una gama de elementos, directamente relacionados con cada uno de nuestros cuerpos. Sabemos que, nuestro Real Ser adquiere la experiencia que cada plano ofrece, gracias a cada uno de los cuerpos que se manifiestan en ellos, para que de esta manera pueda reintegrarse a la unidad de la cual partió. Pero, ¿qué es el Ser? lo sabremos en la cima de la montaña...

LOS CUERPOS

El cuerpo Físico. Anteriormente hemos dado una vaga pauta de cómo podríamos conocer mas sobre nuestro cuerpo. Gracias a un libro de anatomía y a un instante de reflexión  o meditación, podremos notar que la mayor parte de nuestros órganos se multiplican por dos, dos pulmones, dos riñones, etc. pero un solo corazón, que podríamos identificar con la Unidad. Cada vez que señalamos a nosotros mismos, es al corazón donde apuntamos con nuestro índice. Así notamos que nuestro cuerpo es un espejo del universo. A través de él, el resto de los cuerpos se pueden manifestar en este plano, y de acuerdo al principio de correspondencia la posición que adquiera corresponderá a la posición de nuestro universo interior.

Es interesante tener en cuenta como actúa el Ego a través de nuestro cuerpo [1] . A través del movimiento de nuestro cuerpo nosotros podríamos notar como él se manifiesta en este plano. Por ejemplo el movimiento de las manos mientras hablamos, la forma en que gesticulamos en diferentes estados de animo, la posición en la que nos sentamos en los diferentes lugares donde nos encontramos, etc. El estar atentos a nosotros mismos nos dará pautas importantes a la hora de saber mas sobre uno mismo, y como consecuencia lo que debemos mejorar. Por supuesto, hay mucho mas por saber sobre este cuerpo, trabajo recomendable al lector si es que necesita profundizar sobre esto [2] .

El cuerpo Astral. Como sabemos es el cuerpo con el cual “sentimos”, ya sea pasiones, emociones, deseos, etc. Este cuerpo también nos hace sentir cuando un hermano no pasa por un buen momento, o cuando sentimos rechazo al entrar en cierto ambiente. En fin, este cuerpo capta lo que sucede en al plano astral, por lo que nos alerta en el momento en que debemos reforzar nuestra cúpula de luz. Aquí nuestro ego actúa a través del sentimiento, de los apegos, los deseos, etc. por esto el cuerpo astral no solo sirve para viajar en este plano, sino también como una herramienta indispensable de conocimiento interior y de servicio.

En el cuerpo astral la imaginación adquiere su máximo vigor, por lo que debemos cuidar que esta no genere escenarios totalmente creíbles en salidas al campo o en  ciertos trabajos mentales. Un método muy eficaz para reconocer la participación de nuestra imaginación, es la realización de ejercicios mentales de visualización creativa, donde aprendemos a reconocerla y domeñarla. Con suficiente práctica podremos discernir cuando es nuestra imaginación la que participa, y cuando es una experiencia real la que estamos viviendo. Por supuesto, deberemos ser lo mas objetivo posibles, por cuanto nuestro ego procurará la autojustificación permanentemente. A pesar de que debemos procurar no equivocarnos, es necesario aquí perder el miedo al error, en la medida en que temamos equivocarnos nuestro ego se fortalecerá, y de esta manera nuestra imaginación tomará el control, sumiéndonos en un callejón sin salida. Por esto la sinceridad juega un rol fundamental.   

Y por supuesto, la polaridad también se manifiesta en este cuerpo. Entonces no es lo mismo sentir pasión por escuchar música clásica que por ver cine bélico. De igual manera, no es lo mismo desear un bien ajeno, que desearle al vecino el progreso y triunfo en su vida. Por tanto, si queremos profundizar en el conocimiento de nuestro interior, deberemos estar atentos a la causa de nuestros deseos, apegos, etc. Y de esta manera, así como cuidamos de nuestra alimentación, debemos pulir aquellos aspecto de nuestro cuerpo astral que no se ajustan con la realización del camino espiritual que procuramos seguir. Una practica interesante es la abstinencia por periodos, de aquellas cosas que mas placer nos causan, de esta manera podremos controlar y reconocer los impulsos que provengan de este cuerpo, a través de la voluntad fortalecida. Para este trabajo debemos tener en cuenta que la represión es contraproducente, si nos reprimimos la energía acumulada se liberará como si de una explosión se tratase. Los ejercicios psicofísicos aquí son indispensables, de manera que la energía no tome rumbos inesperados. Los cambios deben ser graduales y a conciencia, como el madurar de una fruta. 

El cuerpo Mental  Inferior. Como sabemos es el cuerpo en el cual encontramos el desarrollo intelectual y espiritual, aquí es donde se manifiesta nuestro carácter y personalidad. Hasta aquí llega la conciencia de la mayoría de las personas. Podemos notar la participación de nuestro ego en este cuerpo, a través del pensar, del razonar, aquí nace la imaginación, pero todo esto vinculado a aspectos de baja vibración (que no quiere decir negativo o positivo) Por ejemplo: Cuando pensamos en métodos para aumentar ingresos económicos, cuando imaginamos como podemos enfrentar un examen, cuando pensamos en la forma de ordenar nuestra biblioteca, etc. En fin, en ese momento estamos actuando con el cuerpo mental inferior, por este motivo se dice que es el cuerpo en el cual encontramos el desarrollo intelectual y espiritual de la persona.

Observemos entonces cuanto tiempo en el día ocupamos nuestra mente en aspectos parecidos a los mencionados anteriormente, y podremos conocer algo mas de nuestro “aparato interno”. Los ejercicios de atención planteados en la guía de practicas (la vela, el universo negro y el punto blanco, etc.) nos dan la oportunidad de poder reconocer y dirigir positivamente nuestros pensamientos cuando actuamos con el cuerpo mental inferior. También estos nos ayudaban a centrar nuestros pensamientos, de manera que el divague mental inútil, fomente la imaginación de forma poco constructiva. En la mediad en que nuestra conciencia comienza a ascender por la montaña del conocimiento interior, la ilusión comienza a diluirse lentamente.

También este cuerpo debemos mantenerlo en condiciones, y como si del cuerpo físico se tratase, debemos mantenerlo aséptico a través de la buena lectura, la música, el cine edificante, etc.  y por supuesto la práctica constante de la concentración.

El cuerpo Mental Superior. Ya sabemos que el cuerpo mental superior es donde nuestro ego se alberga y donde se desarrolla la intuición. Como sucede con el mental inferior, nuestro ego se proyecta a los planos inferiores a través del pensamiento, el razonamiento, la imaginación, etc. pero vinculados a aspectos de alta vibración, (que no significa bueno o malo, pues el mental superior también tiende a la polaridad) ¿Qué quiere decir esto? Que un pensamiento dirigido en las condiciones adecuadas por el cuerpo mental superior, puede ocasionar un milagro o una catástrofe.  Puesto que este cuerpo se vincula a la alta vibración, el potencial psíquico se hace evidente, por esto la persona que llegue a la conciencia del mental superior diremos que se mueve en una cuarta dimensión. Pero para llegar a este estado, primeramente debimos haber superado, los “grados de ilusión” que los cuerpos anteriores planteaban.

Así como con el cuerpo astral podemos sentir lo que sucede a nivel del plano astral, con el cuerpo mental podemos percibir pensamientos extraños a los nuestros. La práctica de telepatía que se realiza al interior de los grupos, no solo procura incrementar el poder de comunicación de mente a mente, sino además, que seamos capaces de reconocer pensamientos ajenos a los nuestros. Por ejemplo, si observamos con atención,  a mas de uno le habrá sucedido en un lugar concurrido, que mientras observaba una línea de pensamientos, le asalta uno que nada tenía que ver con lo que venía siguiendo; es muy posible que este pensamiento haya sido captado por nuestro cuerpo mental.

También notamos la intervención de este cuerpo cuando participamos de estados de reflexión profunda, y mas allá, la intuición. Si el lector en este momento está reflexionando profundamente sobre estas líneas, está actuando con este cuerpo. También sabemos que la intuición se desarrolla en el cuerpo mental superior, por lo tanto, no tiene que ver con una forma instintiva de presagio. Para Baruch Spinoza (1632-1677, filósofo) la intuición es la forma mas elevada de conocimiento que existe, por encima del resultado inmediato de la experiencia. Por lo que la intuición no desplaza a la reflexión ni al análisis, mas bien, es el último peldaño del proceso meditativo, breve momento en el cual la claridad en el sentido del saber es máxima. En este breve lapso de tiempo, nuestro ser se manifiesta con las menores interferencias, y la ilusión generada por las dimensiones mas densas parecen diluirse ante su presencia. 

Es aquí cuando el lector notará que en la medida en que avanzamos en la conciencia de los diferentes cuerpos, el tiempo que nuestra conciencia permanece en ellos es menor, al menos para el general de las personas. Por ejemplo, la conciencia de nuestro cuerpo físico es prácticamente permanente, la conciencia del astral en ocasiones, y así sucesivamente. Por lo que el común de nosotros, solo poseemos la conciencia del mental superior en raras ocasiones (y otros en ninguna) ¡Imagine lo que sería llegar a la conciencia de la esencia como lo hizo el Maestro hace dos mil años atrás...! Por este motivo, si queremos conocer mas de nosotros mismos en este plano, es necesario realizar profundas reflexiones y meditaciones, así como también mantener la conciencia despierta para que podamos reconocer el momento en que nos movemos en esta dimensión de conciencia.

El cuerpo del Alma. Es el lugar donde reside la experiencia lograda en vidas pasadas. Un poco de reflexión nos revelará que nuestra persona es el resultado de: a- La influencia de nuestro entorno social, cultural, etc. b- Rasgos genéticos heredados, y c- Lo que uno a hecho de sí mismo por propia voluntad. Aquí debemos recordar que estos aspectos han sido “negociados” con los Señores del karma de acuerdo a nuestro proceso evolutivo, por lo que podríamos mencionar como punto d, una profunda influencia de experiencias logradas en vidas pasadas, en nuestra vida presente. Por ejemplo, si en una vida anterior hemos sido forzados a vivir la experiencia de la guerra, es muy posible que el cine de género bélico no sea nuestro favorito. Por este motivo un profundo análisis sobre nuestras empatías y antipatías podría darnos pautas importantes con respecto a nuestra persona, enriqueciendo lo que uno sabe de sí mismo.

Aún en el alma no se manifiesta nuestro Real Ser en toda su plenitud, puesto que el alma define nuestra identidad actual en función del proceso evolutivo, nuestro grado evolutivo se hace aquí evidente. Quien logre la conciencia del alma accede a la Comprensión de los hechos en sus aspectos mas profundos. Entiéndase comprensión como un estado de conciencia, y no como un aspecto meramente mental, de conocimiento o saber. En la conciencia del alma, el saber se transforma en sabiduría pues la persona Vive el Conocimiento y vive una espiritualidad práctica en su sentido mas profundo. 

La conciencia del alma nos permite identificar nuestra realidad interior sin la interferencia del ego, el tiempo se diluye, y la atemporalidad que vive el Real Ser comienza a manifestarse. Por ello, este cuerpo actúa como nexo entre nuestra Esencia y nuestros cuerpos más densos. En las raras ocasiones (para la mayoría de nosotros) en que experimentamos esta conexión entre lo superior y lo inferior a través del alma, decimos que estamos viviendo una “expansión de conciencia”. En una “expansión de conciencia” nuestro Real Ser se proyecta a cada uno de nuestros cuerpos, disolviendo por un breve instante la ilusión que cada uno de ellos vive, estremeciendo inclusive hasta nuestro cuerpo físico. Es una experiencia que no posee sintaxis para ser descrita, por lo que es necesario vivirla para ser comprendida.

El cuerpo Espiritual. Es el cuerpo que transmite la potencia de manifestación del Real Ser. Quien acceda a la conciencia del cuerpo espiritual, accede al conocimiento total referente a sí mismo, se encuentra a un paso de la Identidad, que es el peldaño anterior a la Unidad. Aquí el Amor del Profundo conduce hacia  Sí mismo al Real Ser, por lo que el “dialogo” con la Conciencia Universal es totalmente fluido, el individuo es conocido aquí como Maestro de maestros, Jesús formó parte de esta categoría.

Si entendemos meditación como la persistencia de la atención en torno al objeto que intentamos comprender a través del pensamiento, podremos tomar conciencia del cuerpo espiritual en el preciso y reducido instante en el cual captamos la idea final que corona nuestra profunda meditación. Es cuando se “enciende la lamparita”, el momento exacto en el cual accedemos a la Conciencia Universal, cuando nos iluminamos. Aquí el tiempo se detiene y nuestra conciencia parece integrarse al objeto de meditación. Algunas personas apenas podemos vislumbrar este estado en un instante de tiempo sumamente reducido, pero acumulativo con la realización de la meditación profunda y la vivencia practica de la vida espiritual.

Cuando el caminante vislumbra la posibilidad de lograr la conciencia del cuerpo espiritual, se hace indispensable el cambio del vehículo físico, puesto que este posee una carga kármica heredada genéticamente. Por esto los prolongados entrenamientos físicos y los largos ayunos realizados por los Maestros, momentos antes de acceder a este grado de conciencia, por esto quien accede a la conciencia del cuerpo espiritual ve diluido su Karma. En esta situación se posee el dominio de los sentidos de cada uno de los cuerpos, y el Maestro participa en conciencia en cada una de las dimensiones del Universo Material.

El Poder acompaña a estos Seres, pero como un aspecto superior mas allá de la sola realización conciente del potencial psíquico, logrado en una cuarta dimensión. Es el momento en el cual la Potencia Creativa se proyecta a través de la Voluntad, el Maestro entonces posee el domino de los planos inferiores, y Sabe lo que la Voluntad del Profundo le depara.

El cuerpo Esencial. Existe un grado intermedio de conciencia entre el Espiritual y el Esencial, esta conciencia intermedia es el real cuerpo Paranirvanico. De acuerdo al Budismos el Nirvana es la suprema y eterna Santidad, aquí lo que conocemos como Ego se diluye totalmente.

 Dijimos anteriormente que quien acceda a la conciencia de lo espiritual veía diluido su karma. Pues bien, quien accede a este grado intermedio entre lo espiritual y lo esencial se encuentra en Identidad con el Profundo Amor de la Conciencia Cósmica, no solamente logra la dilución de su karma, además es capaz de diluir la carga kármica de otros seres. Esta facultad que poseen aquellos que viven concientemente el Paranirvanico, se realiza pues tienen la capacidad de Intercesión entre el Universo material y el Universo Espiritual.

La capacidad de Intercesión escapa totalmente a un mero poder psíquico, aquí el Maestro es capas de resucitar y hacer resucitar. La persona que vea diluido su karma por acción de un Maestro de maestros, es calificado como Agraciado o Poseedor de la Gracia entre los seres de planos de conciencia inferior, puesto que no se comprende cabalmente la razón por la cual se dan estas situaciones. Los mecanismos que operan estos acontecimientos son solo conocidos por los Maestros que logran el estado intermedio entre lo espiritual y lo esencial.

El cuerpo esencial es el habitáculo primero del “Aliento de Vida”  o Real Ser mencionado en el Génesis. Quien posea la Conciencia de la Esencia podrá vincular el Universo Material con el Universo Espiritual a través del Mental. Aquí existe el dominio total de la materia, y sin perder la Identidad de lo individual se vive en Unidad con el Profundo. En esta situación de concia, se dice que el ser se encuentra a la “Diestra de Dios”, y por su capacidad de dominio de las leyes y principios que rigen el universo material se les denomina Emmanuel o “Dios con Nosotros”.

Algunas consideraciones sobre el Ser

Primeramente el Ser no es nuestra existencia, puesto que él logra su experiencia a través de ella. El ser tampoco es nuestra personalidad, por cuanto él no es variable con los estados de animo, el clima, el ayuno, etc. Una pequeña observación del termino que nos ocupa, nos muestra que Ser es un verbo intransitivo o verbo neutro, es decir, que es una palabra que no define caracteres opuestos, no podemos asimilarlo a una “cosa” u a otra, no es negativo ni positivo, es decir que el Ser simplemente Es, y como su propia expresión lo delata podríamos decir que: el Ser es el aspecto mas elevado de nuestro interior profundo, que Vive la existencia en un Eterno Presente. Entonces, ¿cuándo hablamos de Ser, nos referimos a nuestro cuerpo Esencial?

Como sabemos el esencial es el séptimo de nuestros cuerpos, perteneciente al universo material. De acuerdo al concepto filosófico, la esencia sería “aquello que hace que una cosa sea tal cosa”, podríamos decir entonces que el Cuerpo Esencial es aquello que hace que nuestro Ser pueda manifestarse en el universo material. Por lo tanto, nuestro Real Ser tendrá como origen alguna dimensión mas allá de este universo, una dimensión donde el tiempo se diluya, donde exista un eterno presente. En cambio nuestra Esencia, como cuerpo perteneciente al universo material, puede proceder de diferentes orígenes cósmicos.

Pero continuemos ascendiendo en la montaña del conocimiento interior. Así como la Esencia permite que nuestro Ser pueda manifestarse, otro tanto le ha de tocar al resto de nuestros cuerpos. Pero como si fuera un lago que un nadador comienza a profundizar, en la medida que se acerca al lecho, la oscuridad y el polvo comienza a rodearlo, logrando que este pierda la perspectiva y la orientación. Entones nuestro Ser visto desde la perspectiva de los planos inferiores, comienza a verse como “desfigurado” por la densidad de los planos. Por este motivo en la mediad en que descendemos en las dimensiones, un factor comienza a manifestarse cada vez con mayor potencia: La Ilusión.

Nuestro nadador se encuentra en la total oscuridad, el polvo y la corriente lo confunden, pierde el sentido de orientación y la perspectiva. ¿De que forma puede entonces salvar su vida? Si tiene la practica suficiente en ascender y descender, la intuición será su mejor herramienta, y si no es así, la realización practica de la espiritualidad a través del Amor, el Ejemplo, la Humildad, etc. será lo que llamará la atención de algún otro Ser para que acuda en su ayuda. Así, la practica de la meditación constante, nos habilita a que seamos ágiles nadadores y que cuando estemos desorientados por hechos que no escapan a la ilusión de lo cotidiano, nuestro real ser pueda manifestarse a través de la intuición sin interferencias (provenientes de cuerpos mas densos que el Mental Superior [3] ) y socorrernos en el momento preciso.

Por supuesto que la pregunta inicial no está respondida, ese es el trabajo de interiorización que a cada individuo corresponde, y que además es intransferible. A pesar de esto esperamos que las líneas anteriores hayan contribuido en algo a orientar el proceso que conducirá a la respuesta de la gran interrogante: ¿Quién Soy Yo?  

 

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[1] Ver “El Ego”

[2] Ver “Evolución Camino al Infinito”

[3] Donde se desarrolla la intuición.