EL SIMBOLO DEL LABERINTO “Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, En el estacionamiento el bus nos aguardaba para empezar la Ruta Artúrica. Estábamos en Inglaterra, año 2000. En un viaje convocado para conectarnos con la historia y las claves simbólicas, asi como con el mensaje de los Agroglifos. El viaje sería largo hasta nuestra primera parada en Sillbury Hill, una pirámide circular de tierra y piedras, malinterpretada hasta hace poco como un túmulo funerario. De allí seguiríamos hacia el gran círculo de piedras de Avebury, y finalmente visitaríamos Stonehenge. Con todo ello estábamos iniciando un peregrinaje siguiendo el Ciclo Artúrico o también conocido como del “Grial”, el cual nos llevaría a una aventura interna de autoconocimiento y descubrimientos personales de profundas y fascinantes posibilidades. Los gigantescos monumentos megalíticos son muy anteriores al rey Arturo y al mago Merlín, pero no cabe duda que esos sitios fueron mas que frecuentados por aquellos personajes, al ser ellos herederos de la sabiduría ancestral allí depositada. Las condiciones se habían dado en mi vida como para que estuviese culminando un largo viaje en aquel rincón del planeta - como decía antes en mi año cuarenticuatro, número marcado por la simbología de la Madre Tierra, del poder de regeneración. Durante todo el periplo había hecho énfasis al grupo que para que todo el viaje realmente resultara mágico y nos permitiera conectar en cada uno de los lugares a visitar con las energías allí concentradas para reorientarlas, la mayoría de los participantes tendríamos que tratar de ser conscientes de que todo ello es posible (la magia transformadora), y que podemos realizarlo si creemos y nos disponemos. Durante la travesía por toda la hermosa y verde campiña inglesa, nuestro inteligente y versado chofer que era de origen andaluz, funcionó como guía de lujo, pues en todo el camino nos iba explicando sin que le preguntáramos, aquello que teníamos a derecha e izquierda; qué era lo que venía a continuación y que nos perderíamos de ver. Todo ello, con su típico acento y, como si estuviese regañando a alguien al decirlo. Naturalmente eso lo hacía muy folclórico y divertido. El viaje continuó hasta que divisamos a la distancia -entre verdes colinas de un paisaje ondulante-, el misterioso promontorio de Sillbury Hill. Estábamos a unos 40 km. al norte de la ciudad de Salisbury, delante del monte artificial más grande de Europa, el mismo que tiene una forma cónica, midiendo más de 40m de altura y unos 160 m de diámetro; repitiéndose en estos cálculos mucho el número cuatro, número del cuadrado y de la mente creadora, de la cruz como símbolo de la dinámica de la evolución, del gobierno de Dios sobre su creación... La última vez que había estado allí había aparecido un día antes, a poca distancia, un "agroglifo" en forma de un gigantesco escorpión, formado por varios círculos y medias lunas. Un agroglifo es una de cientos de patrones o improntas de muy variadas formas, no solo circulares que suelen aparecer en las épocas de cosecha sobre los campos de cereales y que se atribuyen a unas esferas metálicas llamadas "canéplas", o cámaras como de televisión controladas a distancia desde las naves extraterrestres, que les permiten observar todo al detalle desde las pantallas internas sin descender sobre el suelo. A éstas esferas se les conoce como " ojos de gato" o "foo-fighters" (cazas Foo o cazas fantasmas) como se les bautizó en la Segunda Guerra Mundial. Los agroglifos son uno de los misterios más fascinantes en la actualidad del tema Ovni. Comenzaron a aparecer en Australia a fines de los años setenta, luego se manifestaron en Inglaterra como círculos solitarios en los campos del sur del país; siempre sobre cereales como el trigo y la cebada. Pero hay historias que cuentan que ya en la Edad Media hicieron su aparición estas extrañas marcas a las que se les llamó " círculos de las hadas"; y que a la gente se le recomendaba que los evitaran por cuanto podría entrar en ellos y desaparecer en otro mundo o dimensión. Las figuras se han ido multiplicando así como que se han venido tornando cada vez más grandes y complejas, en la medida que han aparecido personas argumentando que eran ellas las que las creaban para llamar la atención. Pero las reproducciones que estas personas intentaron hacer delante de la televisión, eran tan rústicas y mal hechas, que en nada se comparaban con las que estaban simultáneamente apareciendo hasta en veinticinco países. Además, había mas de un fenómeno físico que se registraba en las plantas dentro de las figuras verdaderas, como por ejemplo: el que las espigas dentro de las figuras a diferencia de las que estaban fuera, aparecían no rotas sino dobladas por una fuerza magnética que conservaba por mucho tiempo la consistencia firme de la planta. Estas espigas seguían creciendo pero de una forma lateral acostada, y como parte de una espiral. Otro detalle es que en su interior, los granos de esas espigas mostraban una mutación inexplicable en el patrón de los cristales que las conforman. El primer mensaje con el que uno se encuentra en los Agroglifos, es que siempre se dan las figuras en campos de cereales, lo cual nos intenta decir y recordar que una dieta natural, basada en cereales integrales, es lo mejor para evitar las enfermedades que uno mismo se crea por una inadecuada alimentación. En la actualidad los virus están atacando más fácilmente la vida por diversas razones, entre ellas el debilitamiento de las capas de protección del planeta, y nuestra deficiente alimentación carente de los minerales necesarios que refuerzan el sistema inmunológico. Además, suelen darse las figuras en suelo ricos en magnesio, por lo que deberíamos procurar introducir en nuestra dieta, alimentos con mayor cantidad de magnesio (Cereales integrales, Germen de trigo, Salvado de trigo, nueces, avellanas, almendras,etc) o compensarlo con el consumo directo de Cloruro de Magnesio que tiende a reforzar nuestras defensas. Quienes más se han encargado en toda Gran Bretaña de estudiar y recopilar los diseños que han aparecido, y son en la actualidad autoridades mundiales sobre dicho fenómeno, son el Ingeniero Collin Andrews y la señora Lucy Pringles. Ellos han demostrado que hay patrones inteligentes en ellos, y que estos procuran aportar un mensaje. Y ciertamente al ver estos increíbles ideogramas, aunque uno no comprenda inmediatamente el sentido de los mismos, uno siente su significado. La ventaja de algunos de nosotros, era contar con los cristales de Cesio, material aportados por los Guías durante el proceso del contacto y de la Misión, los cuales después de ser recibidos e integrados en nuestro pecho (ya que se reciben en un estado plasmático) durante una salida al campo, permanecen incorporados en nuestros vehículos sutiles. A través de una mínima concentración, estos cristales pueden ser activados cuando la ocasión lo amerite, para ser utilizados en la interpretación de símbolos. Estos cristales suelen recibirse en salidas programadas a través de los mensajes telepáticos, contando siempre con la presencia de una nave en el lugar o muy cercanas, que proyectan un haz de luz azul cubriendo al círculo formado por aquellos que los van albergar. La captación se da siempre ante la presencia de testigos, quienes junto con los participantes, observan con claridad la materialización de formas plasmáticas en las manos, que llegan a adquirir la estructura de pirámides, las cuales a continuación, son incorporadas, siendo absorbidas por el cuerpo físico y los vehículos sutiles. Ambas pirámides se integran formando una estructura en forma de estrella, que se ubica por encima del plexo solar, a la altura del esternón. El mensaje que brota de los agroglifos es el mismo que los guías no han venido trasmitiendo directamente, el mismo que consiste en concientizarnos sobre nuestra realidad, nuestro origen y nuestra potencialidad y aportarnos una advertencia a la humanidad frente al aceleramiento en los cambios mundiales, así como anticiparnos el final de un ciclo cósmico y la llegada de un nuevo orden en el Planeta y en el Sistema Solar; haciéndose referencia a los peligros cósmicos propios del final del ciclo, que pueden ser revertidos a través de una conciencia superior, en un esfuerzo de unidad de mentes y corazones. Por ello se nos urge a estar preparados para trabajar con los seres de las estrellas en la reconexión con otras realidades. Como decía, los agroglifos son el mismo mensaje de los Guías, pero expresado de una manera más compleja, críptica, simbólica y matemática a través de la geometría sagrada, que funciona como activador de las conciencias de quienes los presencian y que a la vez permite ser decodificada por los gobiernos de las grandes potencias que se encuentran -por egoísmo y miedo-, cerrados y sordos a lo sencillo y evidente. En el año 2001 apareció en la localidad de Alton Barnes, un agroglifo que representaba evidentemente el sistema solar. Se veía claramente al Sol en el centro, y alrededor, las órbitas de los planetas interiores que se ubican delante del cinturón de asteroides. Fácilmente se podía reconocer a Mercurio en su órbita alrededor del sol; luego Venus en su órbita; pero a continuación, en la órbita de la Tierra, nuestro planeta no aparecía, estaba ausente siguiendo inmediatamente Marte. Y no había posibilidad alguna que se hubiesen olvidado de ubicarlo. La intención evidentemente era hacernos entender que en el Real Tiempo del Universo, la Tierra no existe y que ese lugar lo vamos a ocupar recién cuando llegue el momento del Giro del Tiempo, la Sincronización de los Tiempos y el Gran Parto Planetario, después del 22 de Diciembre del años 2012 según nuestro calendario, cumpliéndose aquella profecía anunciada en el Apocalipsis que dice: “Y habrá un cielo nuevo y una Tierra nueva porque la anterior pasó” (Apocalipsis) Estaba lloviendo y había mucho viento, por lo que llegados al parqueo se estacionó el autobús sobre un área especial dispuesta para ello; y nos preparamos para descender, abrigándonos bien para contrarrestar el frío. El suelo arcilloso de un color rojizo revuelto con el pasto, estaba muy mojado, por lo que no era difícil salpicarse de barro. Al acercarnos al mirador de Sillbury Hill contemplamos que al pié de la colina, con su clara apariencia piramidal circular o cónica, había un foso que rodea al monumento y que originalmente tenía cerca de 9m. de profundidad, prolongándose en dirección al oeste a manera de un canal. Las excavaciones arqueológicas emprendidas en el lugar a fines de los años sesenta permitieron averiguar que fue construido en tres fases cerca del año 2750 a.C. Los constructores empezaron haciendo una plataforma con estacas, piedras de río, cascajo y greda, luego hicieron el foso, y mas tarde elevaron otras plataformas sobre la anterior. Se calcula que el trabajo debió de haber empleado a unos 500 hombres durante un período de diez años. A pesar de que los científicos apostaron a que podía ser un túmulo funerario, no se ha encontrado en su interior ninguna tumba, ni cenizas de cuerpos tras una batalla y más bien, aparece en el paisaje como si fuese un centro de concentración de energías, un mirador o un punto de referencia para quien pudiese verlo a la distancia o desde el cielo. El suelo excesivamente húmedo y el fuerte viento frío no permitían que hiciéramos un trabajo allí, por lo que después de retratarnos en el lugar, con mucho entusiasmo y alegría seguimos viaje hacia Avebury, que está bastante cerca, a sólo 1,600 m de distancia en línea recta en ésta zona del norte del condado de Wiltshire. Avebury es un lugar mágico. Es el «Henge» por excelencia o círculo mayor de piedras, conformado por un gran círculo de megalitos como si fuesen guardianes o monjes en procesión, aunque la mayoría ya han desaparecido destruidos a lo largo de los siglos por la ignorancia e intolerancia religiosa. A pesar de su intemporalidad que lo hace lucir actual, moderno, y hasta quizás futurista, se le calcula al monumento una antigüedad de 4,600 años y abarca unas 11,3 hectáreas. Esta formado por una zanja circundante de 15 m. de profundidad, abierta entre dos elevados terraplenes, el más externo mide más de un kilómetro de perímetro a manera de una aro o anillo mágico visible desde el cielo. En el interior había un gran círculo de unas cien piedras erectas, de las que sólo quedan unas veintisiete en sus ubicaciones originales, y en su centro había dos círculos menores, representados actualmente por hitos de cemento. En 1721 el estudioso inglés William Stukeley que trazó un mapa detallado del lugar, llamó al círculo del norte Templo Lunar, y al del sur, Templo Solar. El autobús fue estacionado en un parqueo publico, y a pesar de ser un día de semana y en época invernal, había muchísimos autos allí. Y es que los mismos ingleses en la actualidad se sienten atraídos por la energía o vibración de esos lugares, quizás intuitivamente saben que en aquellos lugares sagrados se pueden cargar de nuevas energías o descargar de los excesos perjudiciales, en una época como ésta de cambios de ciclo en que llegan a la Tierra poderosas energías procedentes del Sol Central de la Galaxia. Verlos allí a los lugareños con sus familias, incluso con niños pequeños sobre sus espaldas o tomados de las manos, caminando y recorriendo el campo a pesar de las inclemencias del clima era digno de ser observado. Ahora nosotros habíamos llegado hasta ese sitio para que todos los del grupo lo conocieran y a la vez pudiéramos hacer un trabajo de canalización e irradiación, por cuanto sabemos que todos esos monumentos han sido construidos sobre un eje subterráneo de líneas de energía o en otras palabras, sobre una corriente importantísima de energía telúrica, que los pueblos antiguos llamaban serpientes o dragones. ¡Ibamos a despertar al dragón con nuestra presencia conciente! Seguimos por un caminito de cascajo flanqueado a los lados por rejas de madera que protegían los campos circundantes donde pasta el ganado. De vez en cuando, había una puerta también de madera que tenía que ser abierta para poder pasar. Así llegamos hasta el gigantesco redondel a manera de trinchera que se ve parcialmente destruido por la carretera y, por el pueblo que la atraviesa. Esa zanja fue excavada por la gente de la edad de piedra utilizando como picos las astas de ciervo y como palas, el omóplato del toro. Lo maravilloso del lugar -que en el pasado fue uno de los principales centros religiosos-, y su extraordinaria vibración no impiden el que uno sienta desazón por los destrozos producidos a lo largo de los siglos. Resulta ser que a partir del siglo XIV, con el fin de destruir lo que era considerado un templo pagano, se derribaron muchas piedras y otras fueron rotas a pedazos a golpe de martillazos, fuego y agua fría, aprovechando también los fragmentos como para construir las casas circundantes. Existen evidencias desde la época prehistórica de cuatro entradas en la zanja y los terraplenes. De la entrada sur partía una doble hilera de piedras erectas, llamada la avenida de Kennet, de 2,4 km de longitud que terminaba en dos pequeños círculos de piedra y varios edificios circulares de madera. En otra de las entradas empezaba la avenida de Beckhampton, de 2 km de longitud, formada por doscientas piedras, de las que en la actualidad, sólo queda una en pié. Al entrar en el interior del círculo uno se siente transportado a otro tiempo y espacio; es como si el universo entero nos estuviese observando. Como si en aquel lugar hubiesen querido representar a los tres universos contenidos uno dentro de otro, y en el material los dos tiempos paralelos que existirían, a partir del proyecto del Plan Cósmico, y que en algún momento tendrían que juntarse. Dentro de los círculos interiores uno percibía la sensación como de estar dentro de una extraordinaria máquina, desplazando poderosas energías, y hasta se sentía absorbido por poderosos espirales que lo elevaban. Evidentemente era un lugar energético y mágico, ubicado sobre una poderosa corriente de energía telúrica. Y no es para menos, allí se celebraban en el pasado fiestas con danzas, procesiones y ofrendas a las fuerzas de la naturaleza como a los dioses de la fertilidad, sobre todo a la Diosa Madre; obviamente todas relacionadas con el calendario agrícola. Todos y cada uno de estos lugares estaban alineados astronómicamente como para seguir el movimiento del cielo y los cambios de las estaciones, por lo que eran una suerte de observatorio. Además de simbolizar aquellas piedras y círculos elementos masculinos y femeninos, hoy por hoy hay científicos que van redescubriendo el que las piedras pueden acumular, canalizar y emitir energías naturales de la tierra, lo cual haría de éste lugar una central energética prehistórica. Como ya había dicho antes, nuestros antepasados eran gente muy intuitiva o estaban muy bien guiados de lo alto. O las dos cosas. Ellos sabían que la tierra es un organismo vivo y que por ello se encuentra atravesada por líneas de fuerza- como los meridianos del cuerpo humano -, que pueden ser canalizadas, aminoradas o reorientadas; líneas de fuerza producidas por la Tierra y sus habitantes interactuando. Y por aquel lugar, como decía, pasaba una muy fuerte. Los menhires que se encuentran en Avebury podrían haber servido como las agujas para hacerle al planeta una suerte de acupuntura, influyendo sobre los centros energéticos, aliviando las tensiones y los peligros de una posible catástrofe natural futura, producto de la excesiva concentración de energías; a la vez que estarían actuando como antenas marcando lugares donde se puede restablecer la conexión con el cielo y con la Tierra. Es interesante destacar la presencia de gran cantidad de cuarzo en estos lugares, por ser éste un mineral piezoeléctrico, es decir, que se carga eléctricamente cuando se somete a una presión física. Hay investigadores que afirman que la cantidad de carga que se produce entonces es suficiente como para afectar a la ionización del aire circundante, llegando a afectar de múltiples maneras a los seres vivientes ubicados en los alrededores. En nuestro caminar dentro del gran círculo llegamos a colocarnos delante de mas de una de aquellas inmensas piedras - entre las pocas que permanecen en su sitio-, y tocándolas con las yemas de los dedos y con la frente, meditamos procurando algún tipo de sintonía. Las experiencias fueron diversas con intensas imágenes de otro tiempo, cuando gente anterior a los druidas ya usaba aquellos lugares para movilizar energías controlando el clima y evitando todo tipo de catástrofes naturales, o en ceremonias y fiestas donde simplemente, y con alegría, se agradecía a la Madre Tierra por sus bondades, entrando en el círculo mágico de sus espirales energéticas. Mientras, el viento y la lluvia conspiraban como tratando de intimidarnos sacudiéndonos con fuerza. Sin embargo el grupo se mantuvo firme, llegando a hacer entre todos un círculo humano dentro de lo que correspondería a uno de los círculos pequeños de piedras, y entonces, con los talones juntos, pies descalzos a pesar del frío, la columna recta y los brazos estirados hacia arriba, hicimos un trabajo de canalización de energías al planeta, pero especialmente envolviendo en luz a aquellos países en tensión en el mundo. Terminado la exploración, el grupo se dispersó por la zona, no faltando quienes invadieron los comercios locales llenos de objetos dignos de colección vinculados a los Celtas, las runas, el Rey Arturo, el Mago Merlín, y los Agroglifos. Habían allí adornos, pañuelos, velas, libros, medallones y hasta bellísimas postales de todos los monumentos. Algo que me llamó poderosamente la atención fue que dos de los símbolos que más se repetían por todos lados, eran el espiral Celta y el laberinto Cretense, que aparecía también vinculado a cruces celtas, lo cual me hizo recordar nuestro recorrido por el museo de Atenas donde están las reproducciones de los monumentos cretenses, así como de toda su iconografía que incluye también espirales. También me vino a la memoria la pirámide de piedra y adobe del faraón Amenenhet de la XII dinastía del Imperio Medio en el oasis del Fayoum, al pié de la cual habíamos caminado por las ruinas del que sería el verdadero Laberinto, anterior al construido por Dédalo para Minos en Creta e inspirador de éste. Recordando la leyenda del Laberinto, y la historia de Teseo y el Minotauro la podemos relacionar con la aventura del hombre por conocerse y vencerse a sí mismo, controlando y enfrentando su parte bestial, que es la parte incompleta de su naturaleza, y que está en lo más profundo de su ser; aunque la mayor parte de las veces se manifiesta en su superficie. El Símbolo del Laberinto representaría la aventura del alma por llegar hasta el fondo, hasta el conocimiento pleno de sí mismo; a la vez que sería como un mandala (símbolo activador) que nos sumerge en el subconsciente donde la persona tiene que llegar a definir si lo que busca es entrar o salir,vivir o morir, la supervivencia de su ser superior o el predominio de su ser inferior; aunque deberíamos terminar de entrar para poder saber salir llenos de una nueva sabiduría, ya que al final, el camino siempre es el mismo. El Laberinto es un camino hacia el centro, hacia lo más profundo de nuestra identidad, donde el recorrido en apariencia es complejo y nos expone al riesgo de perdernos produciendo temor, cuando más bien deberíamos enfrentarlo como un juego y acertijo, con alegría y espíritu de aventura, que inexorablemente nos llevará tarde o temprano de afuera hacia adentro, y luego de adentro hacia los demás. Hay quienes piensan que los laberintos eran mapas del “Mas Allá” por haber sido encontrados en innumerables tumbas en los pueblos alrededor del Mediterráneo, Inglaterra, iglesias en Francia e incluso entre los indios Hopi en los Estados Unidos. Pero también se encuentran en Finlandia y en Suecia donde se relacionaban con ritos primaverales de fertilidad. En ciertas fiestas se hacían laberintos de piedras o ramas en cuyo centro se ubicaba a una muchacha que tenía que ser rescatada. A estos rituales se les llamaba « La Danza de la Virgen ». Vida y muerte siempre unidas, sin la garantía de que la vida vuelva a manifestarse luego de la muerte; muerte simbólica como dijimos antes, en el caso del invierno en los rituales de Eleusis (Grecia). Y es que siempre ha habido clara conciencia en el ser humano de la fragilidad de la vida, y de la posible no continuidad. En algunos lugares el símbolo del Laberinto pasó a ser un talismán de protección, de buena suerte o también como un talismán de poder con el cual se podía controlar el tiempo. En el mundo cristiano al Laberinto que comenzó a ser representado en el suelo de las iglesias, se le llegó a llamar «Chemin de Jerusalén», o camino de Jerusalén, porque al recorrerlo el peregrino debía meditar sobre los valores de la fe, llegando hacia el verdadero centro de todo: Jesús el arquetipo del amor perfecto. Me quedé reflexionando en todas estas cosas afuera de una de las tiendas y al rato salió Eleonora, amiga uruguaya de Paysandu que me acompañaba en el viaje, con un sobre blanco, el cual me entregó esbozando una sonrisa de complicidad. Me dijo que era un regalo... Y al abrirlo quedé sorprendido, porque vi que en su interior había una hermosa postal de un laberinto al estilo cretense tallado en una roca de Rocky Valley, cerca de Tintagel (lugar de nacimiento del rey Arturo), al que íbamos a ir al final del recorrido. Regresamos a nuestra movilidad justo cuando se desataba una intensa lluvia, marchando raudamente para que el horario nos rindiera en dirección hacia Stonehenge, el más famoso Cromlech o monumento megalítico de Inglaterra. Los caminos vecinales son estrechos y llenos de curvas que obligan a mantener una velocidad reducida, demorándonos más de lo habitual en trechos cortos. Pero de todas maneras el paisaje era tan bello que no importaba, por cuanto no había desperdicio alguno. El tiempo transcurrido en la movilidad era aprovechado también por la mayoría para conversar o dormir compensando las trasnochadas. Entre las cosas que aproveché en comentarle a los uruguayos presentes, era la increíble similitud de la zona con Paysandú y Salto, localidades en el occidente de su país. Durante el viaje también logramos divisar sobre las colinas, una gigantesca figura antigua de un caballo hecha con piedra caliza, e inmediatamente se me vino a la mente que ésa figura (el caballo), era uno de los dos regalos que ofreció Poseidón a la ciudad de Atenas, tratando de lograr su favor. El caballo es símbolo de fortaleza y voluntad, de nobleza y disciplina; pero ¿podría para los antepasados de los ingleses tener aquello algún contenido como mensaje de protección?; ¿podría ser acaso un pedido de abundancia a los dioses?; ¿ sería quizás algo espiritual, o simplemente era una señal a los visitantes de los cielos?. Sabíamos que por todo el sur de Inglaterra hay medio centenar de estos gigantescos diseños prehistóricos; ubicados siempre sobre colinas, con un ángulo de inclinación como para ser observadas del cielo. Estas figuras me hacían recordar similares en el norte de Chile, precisamente en el desierto de Atacama; otras al sur del Perú en Nazca y Palpa, y muchas más al sur de los Estados Unidos y norte de México. Al cabo de una hora de recorrido apareció sobre el horizonte en lo alto de una colina redondeada, el majestuoso monumento megalítico, compuesto por un círculo de monolitos de unos 5 m. de altura coronados por un dintel continuo, ahora incompleto, que nos hizo recordar el interior del templo del valle en Gizeh, al lado de la Esfinge (Egipto); también me trajo a la memoria en parte a Tiahuanaco ( Bolivia) y a los pórticos o puertas del templo-fortaleza de Sacsayhuaman en Cuzco (Perú). En el interior del monumento todavía se aprecian algunas grandes piedras azules de un círculo interior, y unos descomunales trilitos parados y otros caídos. El autobús ingresó en el estacionamiento que estaba también lleno de movilidades de visitantes turistas nacionales y extranjeros. Felizmente logramos encontrar espacio, aunque lejos de la entrada, pero aún así muy entusiasmados aceleramos el paso hasta la zona de ingreso, para sacar los boletos y disfrutar de aquel espectáculo monumental, donde uno podía apreciar ¡cincuenta siglos de historia!. Bien abrigados para contrarrestar el fuerte viento y el frío inmisericorde, nos dirigimos por las verdes y suaves colinas, y por los senderos que bordean las ruinas, comentando no tanto lo que veíamos, sino más bien lo que sentíamos. Aquello no sólo era impresionante sino también enigmático; quizás, porque nos costaba verlo con los ojos de aquella gente que vivió en aquel lugar, y que era más sencilla, intuitiva y observadora. Pero allí estaba la clave. Había que ver su significado y propósito con el corazón: ¡sintiendo!, mas que pensando. Debíamos sentirnos y hacernos uno con el lugar. Stonehenge se encuentra en la llanura caliza de Salisbury, en el corazón de la Inglaterra meridional, rodeada de una muy verde campiña donde abundan los restos prehistóricos con más de 350 túmulos alineados siguiendo patrones de líneas de fuerza, que muestran algo mas que la intensa actividad comunal de los pastores seminómadas que apacentaban sus rebaños y cultivaban cereales. Stonehenge empezó a construirse según los arqueólogos, hace unos 3,500 a.C. y a lo largo de tres etapas. La primera etapa consistió en la excavación en lo alto de la colina de una zanja circular con reborde y 56 orificios alrededor, que se conocen en la actualidad como los orificios de Aubrey. Quizás ese primer círculo representaba la unidad con lo divino o también, por donde fue que llegaron los visitantes del cosmos (¿un agujero en el espacio?). La primera piedra o menhir que fue colocado en el lugar fue la llamada Piedra Talón, pero estaba fuera del terraplén y que aún se observa, solitaria y muda. La segunda etapa habría comenzado unos doscientos años mas adelante con la construcción de un camino o rampa que conectaba el río Avon, a unos 2,2 km. de distancia con la parte alta de la colina, incorporando en dicha calzada la piedra Talón. En ese tiempo trasladaron 80 bloques de piedra arenisca azulada de las montañas Precelly en Gales ¡ a 320 km. de distancia!... por mar y ríos, luego sobre rodillos de madera en un esfuerzo sobrehumano realmente extraordinario, solo comparable con las pirámides egipcias; formando con ellas, dos círculos que después para colmo fueron retirados, para reemplazarlas por los megalitos definitivos que pesan 26 toneladas cada uno, traídos del norte de Wiltshire y que vemos en la actualidad desafiando la razón. Aunque haya quienes consideren a ésta gente como primitivos campesinos, tenemos que rendirnos ante el hecho de que tenían una gran sabiduría, arte y organización, pues en el detalle mismo del encastre de los monolitos con los dinteles, mediante unas articulaciones muy ingeniosas- llegando a formar los inmensos trilitos que fueron dispuestos en el interior del monumento a manera de herradura-, se puede ver su genialidad. Y sin restarles méritos podemos hablar de contactos con los visitantes de otros mundos, que aunque no hayan hecho la mayor parte del trabajo o el trabajo en sí, los habrían inspirado, motivándolos a hacerlo. Unos 2,000 a.C. se realizaron allí las últimas modificaciones, colocando la piedra verde del altar también traída de Gales, al pie de los trilitos, y removiendo por última vez a las piedras azules colocándolas en la ubicación actual. Frente a semejante estructura (en parte en forma de herradura), edificada en el pasado como un observatorio astronómico, uno no puede dejar de verlo como un Templo Cósmico, similar en apariencia y utilidad a muchos otros sitios en el mundo como Teotihuacan y Xochicalco en México, o Sacsayhuaman, Pisac o Machupicchu en Cuzco (Perú). Estaba observando el monumento algo distraído cuando una tremenda ráfaga de viento me empujó hacia delante, como si alguien me estuviese diciendo tienes que estar mas atento y profundizar... Entonces me di cuenta que todo Stonehenge es un Laberinto...Era una figura similar al símbolo de Tintagel, o el de los Cretenses y de los Celtas, sólo que gigantesco, y en ello había un gran mensaje que durante el viaje se estaba desentrañando. Esto no lo comenté inmediatamente con los compañeros porque no lo había digerido realmente, y porque necesitaba más claves para interpretar y completar la información. Terminada la visita nos volvimos al autobús para ir a almorzar a la ciudad de Salisbury, una hermosa población con casas y edificios muy antiguos, y en muy buen estado. En lo que fuimos recorriendo sus calles rumbo a un restaurante local, quedamos todos impresionados con su maravillosa catedral gótica de casi mil años, en cuyo interior había muchas estatuas yacentes de caballeros cruzados. Coincidió que al ingresar el grupo,unos adultos y niños estaban ensayando en el fondo de la iglesia bajo unos bellos vitrales, unos magníficos coros que creaban una ambientación angélica. Ese momento fue nuevamente mágico para la mayoría que se sentía transportado a otras esferas. De Salisbury viajamos directo hacia el hotel Crown Plaza de la ciudad portuaria de Bristol, en la confluencia de los ríos Avon y el Froom, famosa por sus campos aéreos durante la segunda guerra mundial. Es un puerto de gran tráfico, no sólo marítimo sino terrestre, porque bien que nos costó llegar. El cansancio de nuestro chofer hizo que nos detuviéramos frente a un hotel y bajáramos todas las maletas, cuando luego en la recepción nos enteramos que nos habíamos equivocado de hospedaje. Fue cómico volver a subir con el equipaje, pero al final nos acomodamos en el hotel correcto, que resultó siendo más lujoso que el otro. Aquella noche antes de acostarnos, nos reunimos en una de las amplias habitaciones para meditar en silencio. Durante la práctica de la meditación nos proyectamos mentalmente como a un amanecer en medio de la niebla. Cada uno debía verse a sí mismo en un bote de madera arrastrado por la suave corriente de un río. Somos conducidos envueltos en una espesa niebla hasta que nuestra embarcación llega a un pequeño muelle de madera. Al incorporarnos para bajarnos al humilde atracadero, contemplamos que en el suelo del bote hay un objeto que aparentemente ha sido dejado allí para nosotros. Lo tomamos entre nuestras manos, lo observamos detenidamente, interesándonos por contemplar qué forma tiene, de qué material esta hecho y qué es. Una vez en el muelle avanzamos por entre la niebla, ascendiendo por un camino empedrado que viene desde el río, y al parecer va hacia lo alto de una suave colina . En el camino se van dibujando las formas oscuras de dos grandes e imponentes menhires a los lados. Seguimos nuestro avance mientras la niebla se va despejando poco a poco, y de pronto nos encontramos delante de un semi círculo de piedras gigantescas. Cada dos de ellas erguidas, hay una encima en forma de dintel a manera de trilitos. Ingresamos en éste círculo de enormes piedras, y dentro observamos una piedra grande y verde a manera de altar. Nos acercamos a ella y colocamos el objeto que llevamos con nosotros a manera de ofrenda. Y ni bien nos retiramos un poco, observamos un haz de luz que cae sobre el objeto transformándolo. Vemos en qué se transforma, y procuramos ubicar la procedencia del rayo de luz. Allí visualizamos la presencia de un anciano Mago con su capa y túnica que sale con su báculo por entre los soberbios monolitos de piedra. El nos da la bienvenida y nos invita a tomar nuevamente entre nuestras manos el objeto transformado. En ese instante la niebla a desaparecido y observamos como por el camino por donde llegamos, viene una columna de dos en fondo de gente vestida de blanco, la cual, al ingresar al círculo de piedras nos empieza a rodear. Una vez se han ubicado todos, rodeándonos al Mago y a nosotros, ésta gente extiende sus manos y las dirige hacia nuestra ubicación, sintiendo como nuevamente el objeto se vuelve a transformar entre nuestras manos. Pero ¿en qué se convirtió finalmente?...Es importante verlo y saberlo. De allí nos vamos devolviendo...Vamos retornando a través del túnel mental, lentamente. En cuanto a la interpretación de la práctica, en el ejercicio de visualización, tenemos un encuentro con el renombrado alquimista y hechicero Merlín, que simboliza nuestro mago interior o maestro interno o real ser. Por ello la práctica estaba dirigida a encontrar en nosotros y alrededor nuestro la magia para conocernos y hacer los cambios y esfuerzos necesarios para nuestro avance; y todo a través del lenguaje simbólico. El ejercicio tiene que ver con los cambios que se producen en nosotros cuando nos aventuramos en nuestra búsqueda interior. El objeto en el fondo del bote es aquello que se nos esta dando o facilitando para que trabajemos en éste momento de nuestra vida y búsqueda espiritual. Su primera transformación en la mesa del altar, simboliza las consecuencias de haber andado y de habernos arriesgado a continuar creciendo en el camino espiritual yendo al encuentro del mago. La segunda transformación simboliza el grado de afectación cuando enfrentamos nuestro crecimiento y avance con los demás que están en la búsqueda también. Terminada la práctica la comentamos y surgió una conversación en torno a la figura de Merlín el mago, quien vivió en el siglo V de la era cristiana, y quien según las leyendas resultaba siendo el hijo de un “ángel caído” con una princesa galesa. Hay quienes afirman que más bien fue el hijo de un incubo (un demonio o un ser atrapado en el bajo astral), que sedujo a una monja. Una de las versiones nos cuenta que el mago Kell vino de las “estrellas” (extraterrestre) para combatir y expulsar a los brujos del reino, lo cual hizo con la ayuda de la rama de un Roble (conexión con los elementales). Al culminar la cruenta batalla de fuego, con la rama hizo una varita mágica y llegó a levantar una muralla encantada como de fuego, creando un reino protegido de la influencia de lo oscuro. Esta parte me trajo a la memoria la escena de la diosa Isis envolviendo en un fuego mágico a la hija del rey fenicio de Biblos, cuando buscaba el cuerpo de su amado esposo Osiris; o a Perseo construyendo con gigantescas rocas a la inexpugnable Micenas, y que simboliza la protección que cada uno debe llegar a establecer alrededor de su propia vida para no ser acechado. Sigue la historia con la escena de una fiesta de disfraces organizada por una joven princesa, para honrar a su padre que era el Rey. Al lugar se apersona el noble mago Blaise, quien también vino de las estrellas y advirtió al rey de la asechanza de los brujos oscuros, quienes permanentemente estaban buscando la forma de hacer de las suyas. Pero Blaise se ofreció para proteger a la princesita, susurrándole a ella en el oído un nombre secreto y atándole una cinta mágica en los cabellos. Aquella noche llegó a la fiesta un espléndido príncipe, con una misteriosa máscara cubierta de pedrería, y acompañado de enanos artistas, con obsequios para el rey. El soberano impresionado y confiado, ingenuamente hizo que se abriera la muralla mágica de protección para dejarlos entrar. El supuesto príncipe invitó a bailar a la princesa, y mientras giraban por el salón, los enanos haciendo toda clase de maromas iban rociando con un hechizo amoroso a la joven, revelando ante todos -mas no a la princesa-, la verdadera identidad del príncipe y sus secuaces. Era él un tenebroso brujo, y los enanos, sus maléficos duendes. Ella, hechizada, se enamoró perdidamente de él y en un momento de imprudencia se desató la cinta del pelo, soltando su dorada cabellera, quedando a completa merced del malvado, raptándola y llevándosela a una oscura torre, donde fue atada. Allí el brujo la sedujo para concebir a través de ella un niño con forma humana que le permitiera entrar en el reino mágico,y hallar así la varita oculta. Su intención era invadir el reino. Cuando llegó el invierno, el niño nació, despertándose la princesita como de un largo sueño, y quedando horrorizada al descubrirse sola, en lo alto de aquella torre fría y húmeda. Entonces, lloró amargamente, mientras sostenía entre sus brazos al niño. Fue en ese momento que ella recordó el nombre secreto que le había trasmitido el mago Blaise, y dirigiéndose a su hijo le susurró al oído diciéndole: -Te llamarás Merlín...¡Sí, Merlín, Merlín...! El niño reaccionó al llamado de la madre, abriendo los ojos y sonriendo, quedando a continuación envuelto en luz. Después de mucho tiempo, Blaise encontró la torre y a la princesita con su niño, logrando rescatarlos luego de una feroz batalla. Quedando el brujo y los duendes víctimas de un hechizo de atadura mágica, que los convirtió según estas leyendas, en el anillo de piedras gigantes de Avebury. Merlín nace en la localidad de Carmiurdin o la ciudad de Miurdin, en una época de agitación. Como un niño precoz, siempre destacó por tener un talento muy especial para comunicarse con la naturaleza, convirtiéndose poco a poco en un sabio que llegó a sublimar su condición de hijo de un demonio, conectándose con las potencias superiores de la luz que le permitían conocer el futuro. Pero su pasada conexión con la oscuridad le facilitó también percibir el pasado de las cosas. Según esto, los seres de luz contemplan el futuro mientras que los de la oscuridad conocen el pasado, el cual ocultan; pero Merlín conocía ambas direcciones del tiempo. Aquí encontramos una explicación interesante del por qué en el contacto extraterrestre se nos ha dicho que las fuerzas oscuras han venido ocultando sistemáticamente todos los grandes archivos de la historia humana. La conocen y la guardan porque también se incluye en ella su historia, con sus malas acciones, temores y limitaciones; y el conocimiento de quienes somos realmente los terrestres, de donde venimos y qué se espera de nosotros, o sea, nuestra misión colectiva. Y esto nos da pié a entender por qué es importante la conexión con los retiros interiores de la Hermandad Blanca, donde se mantendrían guardados dichos conocimientos. Por ello, en muchas de nuestras expediciones, los mensajes de los Guías nos insistían que a partir de lo que ya sabemos sobre las leyes universales, aprendamos a ser magos y alquimistas de nuestro propio desarrollo, aplicándolo en los lugares para rescatar la información. La magia es el arte o la ciencia de persuadir a los seres sobrenaturales de que le otorguen a uno, poder sobre los otros seres vivientes, las cosas, los elementos y el tiempo; pero la magia también es el conocimiento de las leyes universales y su correcta utilización, haciendo que nuestro ego o personalidad actué al servicio de nuestro maestro interno para el cumplimiento de nuestra misión personal, colaborando con ello con el cambio global. Pero como una parte de la magia consiste en aprender a usar el poder otorgado por los seres invisibles espirituales sobre las fuerzas de la naturaleza, este arte va más allá de los amuletos, las pócimas, los hechizos y los sortilegios, pues consiste en descubrir el potencial interno que hay en uno y que puede ser despertado como la Fuerza del Dragón (la energía), que nos da la capacidad de modificar, transformar e influenciar tanto nuestro interior como el entorno. El mago o hechicero se distancia de los brujos oscuros porque jamás recurre a la ayuda de espíritus malignos o demonios, sino que mas bien busca el poder en su interior y la ayuda de la naturaleza en las hadas, los duendes, los gnomos; y jamás usa su magia malévolamente, sino siempre con un fin trascendente. Aunque siempre puede cometer errores de apreciación, y por ende, de acción. Un buen mago ha permanecido al servicio y como discípulo de un mago mayor o anciano experimentado, siendo con el paso del tiempo, receptor de la herencia de su conocimiento. Los grandes magos suelen no casarse, y ese celibato les permite conservar su energía vital, la cual dedicaran al estudio. A pesar de ser para muchos un camino atractivo lleno de misterios, la soledad y permanente cercanía a umbrales potencialmente peligrosos, donde habitan seres de toda clase, muchos de ellos tenebrosos, hace atormentada la vida del mago. En el relato de la historia de Merlín se da gran importancia al nombre otorgado o revelado por el mago Blaise, a éste respecto entre las iniciaciones que se dan dentro del proceso del contacto extraterrestre esta el nombre cósmico. Las iniciaciones actúan como un reconocimiento por parte de los Guías Extraterrestres, de una expansión de conciencia adquirida a través del cambio y del autoconocimiento. Para los Hermanos del Cosmos el que una persona vaya fortaleciendo su voluntad a través de la búsqueda de realizar una acción más comprometida, amerita apoyo. Las iniciaciones al interior de los grupos de contacto son el “apoyo” como para avanzar más y ligero. El nombre cósmico es una vibración, una clave personal que cada uno de nosotros debe recordar, recibir, practicar, afinar, y desarrollar al interior del contacto; su repetición, vocalización o mantralización va más allá de una mera dinámica de interiorización, persigue protegernos y elevar nuestra vibración ayudándonos a despertar nuestra conciencia, como el diapasón que vibra alto y estremece, sumergiéndonos primero en lo más profundo de nosotros mismos, para luego proyectarnos hacia el universo. El nombre cósmico se puede recibir de muchas maneras, como por ejemplo: a través de las meditaciones, llegando como una respuesta interna; en nuestros sueños o como una revelación en las comunicaciones de los Guías. Nuestro nombre cósmico nos devolverá el recuerdo de nuestro pasado, incluyendo vidas anteriores; corregirá nuestro presente y señalará nuestro futuro, develándonos nuestra misión personal y colectiva. Es pues una herramienta clave que tenemos cada uno de nosotros, que es personal e intransferible, y que surge en el proceso mismo de individualización del espíritu (Creación). El nombre posee dos partes y suele tener varías sílabas, pudiendo llegar ha ser compuesto. La primera parte surge al sintetizarse nuestra individualidad. En ese momento hay una explosión de luz y de sonido. Luego la otra parte es la terminación cósmica, que procede del sonido que se produce en el momento en que a lo largo de nuestras reencarnaciones, llegamos a tomar conciencia del camino espiritual, produciéndose en nosotros, un segundo nacimiento. Cuando llegamos a tener conocimiento de nuestra terminación cósmica, ésta nos permitirá ubicar nuestro momento del despertar, transportándonos al recuerdo de aquella época anterior en la que iniciamos el andar. El nombre cósmico puede ser trabajado a través de meditaciones llamadas Lunares y Solares, en silencio repitiendo el nombre mentalmente o mantralizándolo en voz baja o alta, actuando ésta iniciación como una llave hacia nuestro interior; pero siendo la llave, no es la puerta, ni tampoco la entrada, ni menos aún la mano que la hará girar en la cerradura. Con la constancia y perseverancia propias del caminante, llegaremos a darle utilidad, pero dependerá más de nuestra compenetración y de la actitud con la que enfrentemos esta iniciación como para que alcancemos el fin deseado, o sea, un mayor crecimiento para un mayor servicio. Se dice que la naturaleza humana le jugó una mala pasada a Merlín cuando seducido por los encantos femeninos de una discípula suya, Morgana, hermanastra de Arturo, le confió a ella sus hechizos más poderosos y los utilizó para encarcelarlo en una cárcel de aire hasta su muerte. Al morir lanzo un grito terrible que todo el mundo escucho. En otra versión se dice que fue Nimue, una de las Damas del Lago la que contribuyó en su encierro en un viejo roble. Eran varias las Ondinas a las que se les llamaba “Damas del Lago”, una de ellas fue quien le aportó la famosa espada “Excalibur”. Nimue despertó en Merlín la pasión llevándolo a tener una intensa relación afectiva, que lo hizo vulnerable, permitiendo que sus enemigos lo aprisionaran dentro de un roble durante mucho tiempo. Y en otro de los relatos se dice que fue la propia Nimue la que después de aprender de él todas sus artes,lo aprisionó en una gruta para sacárselo de encima, ya que Merlín estaba obsesionadamente enamorado de ella y la acosaba. Merlín quería redimir a la cristiandad devolviéndole sus valores más excelsos, construyendo una nueva sociedad, a la que sabía que debía culturizar primero, por ello se prestó al juego de Uther Pendragon -enamorado vehementemente de la duquesa Igraine de Cornualles -, porque veía en el futuro de aquel enredo de pasiones desenfrenadas, un ser especial, un hijo que engendrado en buena parte por su magia, podría materializar todos sus ideales y realizar todos sus propósitos. Lamentablemente Merlín cometió el grave error de estar repitiendo, aunque con buena intención, su propia vida. También podríamos decir que detrás de la historia de Merlín esta nuestra propia historia planetaria, ya que el legendario mago representa a la humanidad... Si recordamos el capítulo 6 del Génesis, se hace referencia a la unión de los “Hijos de Dios” con las “Hijas de los hombres”, que no sería otra cosa que la hibridación y mestizaje con seres extraterrestres, algunos de los cuales eran ángeles caídos exiliados o deportados a nuestro planeta por mal comportamiento) y, de los cuáles, hoy por hoy todos descenderíamos con un potencial sin límites por ser descubierto y desarrollado para trasmutar con magia la vida. Pero eso ya era otra historia. Había sido mucho por un día y también por aquella noche, por lo cual nos fuimos todos a acostar; al día siguiente viajaríamos a Glastonbury, la mítica isla de Avalon. El día 28 amaneció soleado después de una intensa lluvia nocturna que corrió por las calles y tejados de Bristol. Luego de un contundente desayuno bajamos nuestros equipajes para salir en dirección a la población de Bath, para que el grupo conociera los baños termales romanos y aquella pintoresca ciudad con puentes y edificios medioevales muy bien conservados. De allí continuamos hacia Glastonbury en Somerset, lugar de los primeros edificios cristianos de todo el país. Glastonbury era como un isla en medio de pantanos y tierras fácilmente anegables cuando llegaron los primeros cristianos. Pero fue en el año 705, cuando el rey Ine fundó en esa población un monasterio sobre un anterior santuario celta, que después lo tomaron los benedictinos en el siglo X, llegando a ser el monasterio cristiano más grande e importante de Inglaterra, donde previamente había existido la primera iglesia consagrada en honor a la Virgen María. La capilla de la Virgen en la abadía del siglo XII se alzó en el emplazamiento de la iglesia anterior, que había sido arrasada por un incendio. La vieja iglesia habría sido construida según la tradición por José de Arimatea, fariseo miembro del Sanedrín y seguidor del Maestro en secreto, quien había prestado la tumba nueva que había construido para sí mismo, para colocar en ella al cuerpo de Jesús; y que según las leyendas, habría viajado a Bretaña en una galera romana llevando consigo un maravilloso recuerdo de los momentos compartidos con el Hijo de Dios: ¡el Santo Grial!. Terminada la última cena, José de Arimatea habría guardado como recordatorio la copa en la que el maestro bebió y compartió su ministerio con los apóstoles, y luego, durante la crucifixión, habría recogido en la copa parte de la sangre que manaba por el madero, uniéndose en dicho receptáculo la sangre física y la sangre mística de Cristo, convirtiéndolo en un objeto de poder conocido como “el Santo Grial”. Aprovechando José que tenía conexiones comerciales con exportadores de estaño de la costa de Cornualles - donde había una importante colonia romana en aquel entonces-, llegó allí y se instaló. Cerca de las ruinas de la Abadía esta el llamado Espino Santo, que surge de la leyenda de que Arimatea habría clavado en el lugar su bastón que con el tiempo floreció; y que hoy en día siempre suele florecer en la época de navidad, por lo que es costumbre que todos los años se le envíe a la reina de Inglaterra una ramita, siendo éste espino de una variedad diferente a las que se dan en Inglaterra, y que mas bien concuerda con las variedades de Tierra Santa. Estábamos recorriendo el antiquísimo santuario dedicado a la Madre, y claramente se sentía que a quien realmente se le había dedicado el lugar desde tiempos ancestrales era a la Virgen Negra, a la madre naturaleza, a la Madre Tierra, o sea al espíritu del planeta. Y nos sentíamos estremecidos de ser recibidos por el lugar con un intenso Sol más bien primaveral que invernal. Caminando por entre los arcos en ruinas de la impresionante Abadía, uno se encuentra con la entrada a un subterráneo que corría paralelo con la gran nave central del edificio. Allí uno desciende por unas escaleras laterales y se introduce en la capilla de la Virgen de Loreto, donde hay un altar de piedra que a uno lo conmueve profundamente, por cuanto lo hace sentir que alguna vez, en algún momento sobre ese lugar estuvo el verdadero Santo Grial. Este lugar es obligatorio para hacer una meditación, una regresión y hasta una dermóptica. Y así lo hicimos con todos los participantes, incluyendo a nuestro chofer Bernardo quien se entusiasmó con la idea de captar las imágenes y vibraciones de un pasado impregnado en el lugar. Bernardo quedaría después de eso muy motivado para participar de lo que fuera donde fuese. En ese momento no era difícil sentir a través de nuestras frentes y dedos colocados sobre la fría piedra la energía como pulsos, que proyectaban en nuestras mentes imágenes del lugar adonde llegaban los caballeros, guerreros, damas, labriegos y demás para volver al interior de la Madre y procurar con ello su abrigo y protección. En el ejercicio debíamos visualizar al Cáliz en el altar y sentir la presencia de un ser de luz invitándonos a beber de él. Estábamos en la catedral del Santo Cáliz, teniendo en cuenta que el cáliz simboliza el sacrificio de Cristo, de tal manera que los que de él beben es porque están dispuestos a darlo todo por amor y sacrificarse también, muriendo a sí mismos para renacer en una nueva condición: ¡transformados!... Pero el cáliz sagrado también es la vida misma en la forma de la madre. De su útero sangrante donde se incuba el misterio de la vida, ha de nacer el niño (el nuevo humano), por lo que debe ser preservada y protegida. Y como decíamos, la madre por excelencia es la Tierra, símbolo de la mujer y de lo femenino, aunque en tiempos de los egipcios, la tierra (Geb) era hombre y el cielo (Nut) era mujer, porque quizás en aquel entonces aún quedaba el recuerdo que la misión de la humanidad en la Tierra era fertilizar el cielo con una nueva vida, con un nuevo estado de conciencia . Pero los griegos sí la consideraron a la tierra mujer ( como nuestros pueblos prehispánicos) y la llamaban Gea, aquella que ha de parir al nuevo hombre. Decíamos que el cáliz es símbolo de vida, de la abundancia y de la fertilidad. Pero no sólo lo es en lo espiritual sino también en lo material. En el misterio y ministerio de la misión crística, el cáliz sana y salva del vacío y estancamiento en el que había caído el universo, pero siempre y cuando alguien estuviese dispuesto a transformarse en él, beberlo y darlo a beber, compartiéndolo y asumiendo sus retos, como en la campaña heroica. Y es que el cáliz simboliza el amor en su exaltación suprema que es el perdón. Como decía antes, en tiempos antiguos la Tierra fue seleccionada para llevar a cabo en ella un experimento por el cual se crearían las condiciones como para que surgiera una humanidad nueva, bajo patrones de evolución distintos a los empleados por la mayoría de la civilizaciones extraterrestres evolucionadas que adolecían de una crisis de estancamiento. La idea era crear una humanidad que terminaría convirtiéndose en maestra de sus propios maestros. El desarrollo mental a costa de dejar de lado los sentimientos y las emociones los habría llevado a los extraterrestres a un estado de estancamiento, impidiéndoles alcanzar la conciencia espiritual. Nuestro planeta fue escogido junto con otros siete planetas más de una categoría muy especial, conocidos como planetas “UR”, de aura azul; predestinados para un desarrollo espiritual superior, siempre y cuando sean capaces de sobrevivir a su propia inestabilidad para desarrollar un “Plan Cósmico”. Para no perjudicar el proceso natural de los mundos, los ocho planetas seleccionados eran mundos que un momento de su historia habían muerto, y no albergaban vida en ellos. Las civilizaciones que fueron enviadas a experimentar en ellos, viajaron a través del tiempo y del espacio a través de pliegues cósmicos, llegando al pasado de esos mundos e impidiendo que murieran. El tiempo en el universo según los extraterrestres es como una espiral ascendente. En una de las curvas de la espiral nuestro planeta murió pero el universo continuó. Más adelante surge éste experimento, y un grupo de experimentadores viajan al pasado antes que la Tierra muera, e impiden de que muera y le crean un “tiempo alternativo”, diferente al “real tiempo del universo”. Un tiempo alternativo y paradójico que se va a ir trenzando con el tiempo real; aparentemente irreconciliable pero que tendría la gran posibilidad y oportunidad de sincronizarse y hacerse uno más adelante. Si la humanidad llega a recuperar el recuerdo del “Plan Cósmico” que pesa sobre nuestro mundo, y cumple con las expectativas aprendiendo y enseñando a amar, las profecías que hablan del “final de los tiempos ” se cumplirán para bien, y habrá entonces un solo tiempo al final del laberinto, pero un tiempo nuevo y diferente. La síntesis de ambos. Este es el proceso de “cristificación”, de toma de conciencia de nuestro rol que requerirá el sacrificio final de la entrega total por amor y para amar. Volviendo al lugar, uno de los tantos detalles interesantes de Glastonbury es que a quince metros de la puerta sur de la capilla de la Virgen,en los terrenos de la abadía fue encontrada la tumba de Arturo y de su esposa Ginebra, en base a los datos aportados por un bardo galés quien se lo había informado al rey Enrique II. El soberano a su vez informó al abad, y cuando se reconstruyó la abadía después del incendio de 1184, los monjes hallaron a unos dos metros de profundidad una losa de piedra con una inscripción que decía: “Aquí yace enterrado el famoso rey Arturo, en la isla de Avalón.” Y debajo de la losa, a otros dos metros y medio de profundidad se halló un ataúd tallado en un tronco hueco, con los restos de un hombre que fácilmente medía más de dos metros de altura y con el cráneo hundido; y junto con él, huesos más pequeños que fueron identificados como los de Ginebra, con mechones de pelo rubio acompañando. Hoy en día el lugar de la tumba de Arturo se encuentra ubicado a poca distancia de lo que fuera el altar mayor de la Abadía. Según las narraciones la última batalla de Arturo fue la de Camlan, de allí fue llevado a Avalon que muchos relacionan con Glastonbury, donde a poca distancia se encuentra la enigmática y verde colina de la Torre de San Miguel. A esta colina se accede de dos maneras, una por un camino corto directo pero más empinado, y la otra subiendo por una calle hasta una reja que nos conduce hacia un campo, desde donde se asciende más suavemente siguiendo un camino serpenteante. El cerro donde esta la Torre se creía que era la entrada del “Anwn”, el intramundo; un mundo subterráneo donde reinaba Gwyn ap Nudd, rey de las hadas y donde (como en Delfos) había un caldero mágico que regeneraba la vida. En el siglo VI, san Collen visitó el lugar pudiendo entrar mágicamente al lugar donde se encontraba Gwyn, esto es dentro de la colina, viéndose él inmediatamente en un extraño palacio, pero al ser tentado tenebrosamente por las entidades de ésta corte mágica, roció agua bendita en todas direcciones y todo desapareció. Lo que sí es totalmente seguro es que los primeros cristianos acostumbraron a colocar iglesias, santuarios y capillas sobre antiguos centros de culto pagano, imponiendo uno sobre otro. Y si la colina era un importante lugar mágico religioso, no pudo librarse de ello. Así que la torre actual estaría ocultando algo más que especial, pues el edificio representa al mismo San Miguel, quien estaría pisando a la “Serpiente” pero de corrientes ondulantes de energía telúrica poderosísimas, y que conectan el suroeste de Inglaterra con la isla de San Miguel más hacia el occidente. Tenemos un caso similar en la catedral de la ciudad del Cuzco, donde el edificio colonial está construido sobre una antigua pirámide inca y una fuente de agua, y en donde según los relatos de los cronistas, apareció la Virgen para salvar a los españoles que se encontraban sitiados allí por Manco Inca. Los templos al agua tenían relación con los aspectos femeninos de la divinidad, lo cual podemos apreciar claramente en el Acllahuasi o Templo de La Luna en el oráculo de Pachacamac en Lima (Perú) o en las fuentes alrededor del oráculo de Delfos en Grecia. Las terrazas que circundan la colina pueden corresponder a una forma de pirámide escalonada ascendente, o a un antiguo sendero de peregrinos, o una especie de laberinto en espiral que conducía a la cima, que dataría de la época quizás de los monumentos de Sillbury Hill y Avebury, o de los Celtas, o quizás de los primeros cristianos en la zona. También surge la posibilidad de que talvez representa un laberinto tridimensional al estilo del laberinto cretense o egipcio, para llegar a un centro que apunta hacia el subsuelo (nuestro propio interior) y a la vez punto de despegue hacia el cielo. Para ciertos investigadores la colina forma parte de la figura de Acuario en el zodíaco de Glastonbury, que según se dice esta trazado en un círculo de 16 Km de diámetro, donde en el paisaje las colinas, fuentes de agua y demás representarían a los personajes de la saga Artúrica. Por ejemplo Arturo sería Sagitario, su esposa Ginebra es Virgo, el Mago Merlín es Capricornio, y sir Lanzarote, Leo. Y éste zodíaco revelaría la conexión del lugar no sólo con el cielo sino con otros lugares importantes del mundo por líneas de energía. Obviamente yo estaba “chocho”(feliz) por cuanto soy del signo Sagitario. Se dice que en lo alto de la colina había una iglesia, la misma que fue destruida por un terremoto. Hoy por hoy lo que allí se encuentra es como decía: una solitaria torre que corona la cima a unos 158 metros sobre el nivel del mar, y que vista desde el ángulo del inicio del camino corto que conecta con la entrada del lugar conocido como el Pozo del Cáliz, parece la cabeza y cresta de un dragón inmenso. Y se siente como si allí estuviese un dragón dormido. Es muy extraña la sensación. En la fachada de la torre hay unas extrañas tallas, como por ejemplo la del Diablo en actitud de pesar un alma humana, con el mundo en el otro platillo de la balanza como en el libro de los muertos egipcio, y que tiene que ver nuevamente con el número 8 que es la justicia y la balanza, así como el tiempo. Desde el lugar uno tiene una vista privilegiada del paisaje con colinas verdes y vastas zonas de cultivo. Pero la atmósfera que se vive dentro del edificio es difícil de describir, aunque lo que más se le acercaría sería decir que es sobrenatural. Allí corre permanentemente un viento huracanado, que lo obliga a uno a colocarse dentro ubicándose a los costados, en los ángulos de la construcción. Primero la torre no tiene puertas, o nunca las tuvo o han desaparecido con el paso del tiempo. Dentro, aunque se eleva varios pisos tampoco tiene techo ni entrepisos. Es como un tubo al espacio, pero cada tanto hay unos salientes como para entrepisos de madera, y hay ventanas que parecen confirmarlo. Estando en el sitio aprovechamos para hacer una visualización imaginándonos que subíamos a unos pisos imaginarios por una escalera mágica que se iba materializando escalón por escalón, en forma espiral, en la medida que nos esforzábamos en ascender. Y cada piso era como un nivel de conciencia, en donde hallábamos en el interior de extrañas habitaciones, distintos objetos. En el primero asomaba entre muchos muebles cubiertos por viejas y polvorientas sábanas, un espejo de gran tamaño con marco de bronce donde nos veíamos reflejados a nosotros mismos tal como somos; y al tocarlo podíamos ingresar en él o a través de él a otro tiempo y espacio, continuando a través de esa otra realidad subiendo nuevos escalones al siguiente piso, donde nos encontrábamos con varios cofres, pero uno en especial nos llamaba la atención. Al abrirlo encontrábamos una llave que nos permitía hacer la apertura de la puerta del siguiente piso, donde hallábamos una biblioteca y en el centro de la habitación, hallábamos un pedestal de madera donde aparecía un libro antiguo abierto, con una cinta de color marcando la hoja y el cual debíamos leer. La cuarta habitación era la última, llena de ventanas, cada una de ellas mostrando un panorama distinto y con una gran campana colgando del techo la cual debíamos de tocar; y al hacerlo, con la vibración nos veíamos transformados en un ave (que podía ser una paloma, un halcón, un águila, un colibrí, una garza, una cigüeña, etc), elevándonos desde allí y saliendo por alguna de las ventanas, recorriendo la zona en dirección hacia Camelot, ubicada en lo alto de una verde colina. Debíamos entonces superar un círculo de fuego mágico que rodeaba la ciudad amurallada, utilizando para ello nuestro nombre secreto (el nombre cósmico). A continuación ingresábamos por una ventana de otra gran torre hacia el salón de la Tabla Redonda, donde había multitud de sillas alrededor de una grande y poderosa mesa, cada una con el escudo de un caballero y con el nombre de una virtud en el espaldar. Teníamos nosotros que llegar a descubrir una silla que a diferencia de las demás estaba corrida, y que sería la que nos correspondería a nosotros, revelando el símbolo del escudo y la virtud que nos ha de caracterizar de ahora en adelante. La práctica tenía mucha riqueza simbólica que después por la noche aprovechamos en desentrañar. Al salir del lugar, el fuerte viento arreciaba aún más y ya caían goterones de lluvia, por lo que nos apuramos en descender por el camino corto que es mas empinado, y al llegar abajo se largó un intenso aguacero obligándonos a buscar cobijo en el autobús. Al pié de la colina se encuentra un antiguo pozo. Esta ubicado dentro de un bellísimo y bien arreglado jardín donde abundan los árboles.Este pozo esta rodeado de un empedrado con la impronta de fósiles de amonites (caracoles espirales similares a los nautilus actuales), habiendo sido utilizado en el pasado por los druidas para sus rituales. Actualmente se le conoce a aquel lugar como “ El Pozo del Cáliz”. Sus aguas recién extraídas son cristalinas pero al correr por sus canales se ven teñidas de un rojo fuego por el alto contenido de óxido de hierro, que hace que también se le llame “La Fuente de la Sangre”. Es un manantial natural, que posee agua en abundancia y que transcurre en parte por un cauce subterráneo, y en otra por canales al aire libre,cayendo en cascada sobre unas posas creadas a propósito, las que reproducen la figura simbólica de dos círculos superpuestos tangencialmente dentro de un círculo mayor como en Avebury, a manera de un gigantesco número 8 dentro de un cero, lo que simbolizaría la unión de lo espiritual y lo material en la madre tierra, o la existencia de un tiempo alternativo dentro del Real Tiempo del Universo, o también el momento de la conexión superior, cuando nuestro tiempo se conecta con el real tiempo en vías de transformarse en una unidad. El grupo que iba conmigo a pesar de la lluvia ingresó al lugar atravesando una verja y por el costado de una primorosa casa de piedra y techos de madera que parecía de muñecas o de cuentos de hadas. Tuvimos a continuación que cruzar por un largo sendero de piedras rodeada de un sin fin de flores y árboles, hasta que a nuestro lado aparecieron las posas y los canales. Se habla que hay que beber de la fuente para conectarse con ella y llenarse de su sabiduría, por lo que el grupo ni bien entro, fue directo a beber, aunque su mal sabor a oxido no lo entusiasma mucho a uno. Avanzamos hacia el fondo del espléndido jardín y llegamos al poso retirando la tapa de madera y bronce con la misma figura del ocho dentro del circulo mayor, y allí todos en circulo hicimos un ejercicio en el que visualizábamos como al abrirse la tapa del poso, manaba luz al mundo; pero sobre todo a aquellos lugares que más lo necesitan en el planeta. Fue tan hermosa e intensa la vibración alcanzada, que coincidió en ese momento que paro la lluvia y salió un fuerte sol iluminando directamente el lugar. Todos tomamos eso como una señal de que el trabajo había sido bien hecho. De regreso a nuestra movilidad partimos en dirección de Cadbury, una zona de pequeños poblados de campesinos agricultores y ganaderos, donde sobre una suave colina circular cubierta a todo su alrededor de una espesa vegetación arbórea, se encuentra las ruinas del antiguo castillo de “Camelot”, que fuera edificado según las leyendas, gracias a la magia de Merlín junto con su mesa en forma de Tabla redonda. Allí el mago completó el poder de la vara mágica con una bola de cristal y los símbolos de la casa de Pendragón, que incluían la llameante muralla protectora encantada. Habiendo dejado la movilidad en el pequeño pueblo ( cuatro casas), nos dirigimos caminando por la empinada cuesta que estaba transformada en un barrizal por ser temporada de lluvias. No fue fácil el ascenso para algunos del grupo, pero al final logramos llegar hasta el foso excavado alrededor de lo que fuera en otros tiempos, el castillo y palacio de Arturo y Ginebra. Pedimos permiso a los espíritus guardianes del lugar así como de los cuatro rumbos de la tierra para cruzar el foso, imaginándonos que el fuego mágico se disipaba y se tendía un puente de madera, abriéndose también un reja de hierro, dejándonos ingresar. Avanzamos por entre los derruidos muros fracturados por las raíces de los árboles, imaginándonos o visualizando cómo debió de ser en otros tiempos, con su gran torre en el fondo y los edificios alrededor, con pequeñas callejuelas laterales, a manera de un espiral o laberinto que llevaba hacia su centro. La sensación de estar allí era fantástica, por lo que en silencio recorrimos caminando el perímetro de lo que fuera en algún momento una plaza fortificada;. escenario éste de la magia de un hombre misterioso; del amor y la fidelidad del amigo del rey, Lanzarote; del conflicto de pasiones que inspiró la Reina Ginebra; de la existencia de los Caballeros de la Tabla Redonda y la búsqueda del Santo Grial. En lo más alto de la colina, mirando hacia los valles, nos sentamos sobre la verde grama para meditar, tomando conciencia de que mas allá de las leyendas, aquel era un lugar que nos recuerda la importancia de fortalecer y cuidar nuestro ser interno de las pasiones que abren la puerta al ataque y acechanza de las fuerzas tenebrosas, que nos pueden hacer perder de un momento a otro toda la perspectiva del camino andado y por recorrer. En ese momento alguien menciono la espada “Excalibur” como símbolo de la lealtad del reino de las hadas hacia el potencial humano, que es entregada a aquel que siendo elegido por sus cualidades, ha sabido comulgar con la naturaleza con verdad y justicia, para que a discreción se la facilite a quien está aprendiendo y enseñando a su vez a vivir, crecer, y amar (Merlín y Arturo). Esta espada daba derecho a cruzar la muralla encantada sin perder su protección, como símbolo también de la fe que debe acompañarnos siempre para superar los obstáculos aparentemente infranqueables. Es mundialmente conocida la historia del rey Arturo en la que llega a enfrentar las sombras de la traición y de la infidelidad en su propia esposa (aunque él mismo no tenía una vida muy correcta en ese sentido), y cómo todo ello, por ley de causa –efecto arrastra una terrible situación que desencadenó el ataque artero de las fuerzas tenebrosas, llevando a la aparición en escena del simbólico Santo Grial. En la leyenda del Grial escrita en el siglo XII por Chrétien de Troyes, el caballero Percival, miembro de la Tabla Redonda cabalga durante mucho tiempo buscando la cura de la enfermedad de Arturo (la frustración, la decepción y el rencor), que a sumido al reino en el abandono y la infertilidad. En su largo recorrido atraviesa bosques y montañas hasta que encuentra un río, y en el, una barca con dos hombres, uno de los cuales esta pescando. Percival les pregunta por donde sigue el camino y como puede cruzar el río. Pero el pescador le dice que no hay forma de cruzar a caballo el río, pero que no muy lejos de allí hay una grieta en la roca por donde puede llegar a lo alto de una colina donde encontrara un casa donde cobijarse. Después de agradecer busca la grieta y la encuentra llegando no a una casa, sino a un castillo al cual entra cruzando un puente levadizo. De pronto se da cuenta que ve cosas que antes no podía, y que a llegado al mismo Castillo del Grial. Una vez dentro recibe la bienvenida del señor del castillo, que resulta ser el mismo pescador del río, pero ahora bajo la apariencia de un rey enfermo por una grave herida. Esta delante de lo que ha dejado y no se da cuenta; ha vuelto al mismo lugar pero en otra dimensión... Es invitado a continuación a un festín, donde se le tributan todo tipo de honores y observa durante el banquete el desfile del cortejo del Grial. Primero ingresa un paje que porta entre sus manos una lanza manchada con sangre, luego vienen dos pajes más llevando entre sus manos un candelabro con velas encendidas y con ellos una hermosa dama, portando una luminosa y resplandeciente copa. Detrás de ella viene otra dama con una fuente de plata.Esta escena se repite una y otra vez, sin que Percival haga otra cosa que seguir comiendo. El esta dormido y cansado, aún no ha despertado de su inconciencia. Busca y no sabe realmente lo que busca, por lo que difícilmente puede percatarse cuando lo encuentre. Mira pero no ve, porque aún no es su tiempo. El caballero desaprovecha la oportunidad de preguntarle al anfitrión el motivo del cortejo, o el origen de su herida. Es mas, terminada la cena, Percival mantiene una conversación intrascendente con el rey, hasta que se va a dormir. Al día siguiente al despertar se encuentra que las puertas del castillo están cerradas y él esta fuera, en el patio de armas. El puente levadizo que cruza el foso felizmente esta bajado, encuentra fuera su caballo ensillado y sus armas apoyadas en el muro. Aunque llama varias veces a la puerta no hay respuesta alguna, y al tratar de cruzar el puente una vez mas, este se levanta arrojándolo con caballo y todo al foso. Molesto, grita pero el castillo completo desaparece delante de sus ojos. Y aunque va a vagar por el bosque durante años buscando nuevamente el Castillo del Grial, no lo vuelve a hallar hasta que logre la actitud adecuada. En el simbolismo de la historia, el rey herido cuyo reino es un campo yermo y seco (simbolismo del universo estancado y de la terrible noche oscura de la humanidad), sólo puede ser curado si un caballero encuentra el castillo. Esto es que nos fortalezcamos y nos percatemos del lugar y el momento actual como la gran oportunidad que brinda el estar cerca del fin del ciclo de oscuridad. El llegar a ver el Grial (el amor desprendido y solidario) y al rey en el estado en que se encuentra, exige que solidariamente seamos lo suficientemente concientes como para formular las preguntas correctas como son: «¿Qué os aflige?» y « ¿A quién sirve el Grial?. Hasta que su reino se cure (por el perdón y la compasión), su reino permanecerá arruinado. Este simbolismo también debe extenderse a nuestro mundo que esta siendo devastado por el egoísmo. Por ello, si no aprendemos a protegerlo con amor no tendrá esperanza alguna. El propio ser humano, sumergido en la crisis del pesimismo, la depresión, la frustración y hasta los sentimientos de culpa a los que tanto han contribuido las religiones, debe recordar aquella ley universal que dice “que a toda fuerza se le opone otra contraria de igual intensidad”. Si el rol de la humanidad es importante en el concierto de los mundos, va ha haber una fuerza poderosa tratando de neutralizarlo; y qué mejor que enfermando al ser humano con desaliento y desesperanza. Todos podemos ser curados.El Grial, que simboliza el sacrificio y el amor, pero también la toma de conciencia y la recuperación del conocimiento profundo de las cosas también puede curarnos, pero hay que saber encontrar al Grial, y no perder de vista su significado; y al encontrarlo, saberlo entender aplicando su significado, para que con la actitud correcta podamos responder a sus exigencias... La tarde estaba cayendo en la zona de Cadbury y el frío empezaba a apretar. Fue motivo suficiente como para que terminara nuestra conversación, luego de una breve pero contundente meditación y bajáramos de la colina. El cielo estaba luminoso y soleado, por lo que al rato gozaríamos de un cielo estrellado que pocas veces se puede ver por aquella zona. El día nos había rendido mucho y estábamos felizmente cansados pero contentos. Ya de noche llegamos a la localidad de Exeter donde nos alojamos en el veterano pero cómodo Grand Hotel, que daba a un amplio parque rodeado de casas del siglo XVI en muy buen estado, y teniendo en frente la impresionante catedral de estilo Gótico. Las habitaciones con pisos de madera desnivelados, crujían a nuestro paso pero todo ello era recibido por el grupo con alegría y comentarios jocosos. Después de cenar y antes de acostarnos, nos fuimos con Guillermo a pasear por los alrededores, descubriendo la interesante y bien iluminada muralla romana que rodea a la ciudad, con sus torreones en muy buen estado de conservación, igual que un puente en ruinas de esa época. El 29 de Febrero partimos temprano hacia Tintagel, al castillo de Igraine de Cornualles,donde nació Arturo, hijo de Uther Pendragon, ubicado bien al sur oeste en una zona muy alejada de las vías principales, y sobre unos acantilados donde las olas golpean la piedra con gran violencia. Estábamos yendo hacia el castillo de la Madre engañada y violentada; que de una forma mágica es llevada a un estado de embarazo. Una situación que encuentra nuevamente su similitud en la historia del planeta Tierra, ubicado en un tiempo irreal, fertilizado de una forma no natural por visitantes extraterrestres que procrea una humanidad diferente, diríamos mágica, para llegar a cumplir una misión importante que era la de prepararse primero, recordar después y luego ser capaz de autogobernarse sacando la espada en la piedra, esto es: extrayendo el poder y la verdad con la fe y la justicia, liberándolos de su rígido estancamiento, llegando con ello a descubrir la realeza (autoridad), como símbolo de encumbramiento, unión, justicia, paz y prosperidad para todos.Lo que provocará toda suerte de ataques de fuerzas contrarias deseosas de ese poder o temerosas del mismo. La humanidad esta predestinada a encumbrarse por encima de los visitantes y eso es algo que debemos recordar. El viaje fue largo, soportando una inclemente lluvia y viento durante toda la ruta que corría por campos verdes cubiertos de una espesa neblina, pero al final llegamos. El poblado estaba compuesto de rústicas casitas de piedra y madera con techos negros de musgo de por lo menos quinientos años, que parecían extraídos de los relatos de Tolkien. Esta población terminaba en una quebrada donde el río bajaba a gran velocidad en dirección hacia el mar, cayendo luego al abismo y al vacío donde un mar embravecido por el fuertísimo viento lo tomaba con sus olas. Habíamos llegado a la última etapa de nuestro viaje pero a la vez al inicio, donde se gestó el ciclo Artúrico. Estábamos al final pero también al principio... ¡Era el lugar de un nacimiento mágico! Dejamos el pueblo descendiendo por un pronunciado camino que seguía paralelo al río en lo profundo de la quebrada. El ambiente estaba gris, pero ya había parado de llover. Los retorcidos árboles pelados por el invierno estaban llenos de cuervos que con sus graznidos creaban una atmósfera de cuento. Al llegar al borde del mar picado nos encontramos con el espectáculo de una gigantesca roca negra volcánica que brotaba groseramente del fondo marino, unida a los acantilados de tierra firme por un largo puente de madera en arco, y sujeta al embate de las continuas olas gigantescas que la castigaban inclementemente. Era una roca lo suficientemente grande para haber soportado encima más de una poderosa construcción. Esa increíble roca e isla a la vez, llevaba sobre sí las ruinas de un humilde castillo en tamaño, pero que en luz destellaba a la distancia. A pesar de lo lúgubre del lugar y del clima nada favorable, había magia en ese apartado paraje y en el momento que estábamos viviendo. Al subir por un empinado sendero en dirección hacia el puente pudimos observar multitud de cuevas en los acantilados, una de las cuales debajo de la roca de Tintagel, tenía la forma de una ojiva gótica, y se veía que estaba trabajada. Pero las olas no permitían que llegáramos hasta allí. Supimos luego que esa era la “Cueva de Merlín”. El cruzar el puente era todo una aventura y a la vez un espectáculo, por la lluvia de agua de mar de las olas que rompían con estrépito debajo; luego, el camino seguía por una escalinata tallada en la roca pizarrosa que iba ascendiendo por un impresionante abismo, hasta la puerta de ingreso a las fortificaciones. Una vez arriba, recorrimos completamente todo el lugar donde están los edificios principales y seguimos ascendiendo hasta alcanzar la cima, allí hay una pequeña y extraña cueva, también trabajada como la que vimos debajo, solo que más pequeña y a ella si pudimos entrar. Era larga y poco profunda, con salida y entrada y nada más, pero estaba trabajada con algún propósito. En aquella parte más alta nos encontramos con otras construcciones, una de las cuales era una antigua y modesta capilla con su mesa de altar, donde más de un caballero al servicio del Grial debió haber hincado su rodilla en tierra para orar y ponerse al servicio del plan. Allí ocho personas: cinco mujeres y tres hombres, que por aquellas cosas del destino permanecíamos juntos y perseverábamos en el lugar a pesar del fuertísimo viento, oramos en voz alta por la humanidad, irradiando al planeta luz violeta de trasmutación, luz azul de espiritualidad, celeste de integración, verde de sanidad, amarilla de lucidez y sabiduría, naranja de voluntad y roja de amor; y tomamos entre nuestras manos el agua de lluvia acumulada al pie del altar, repitiendo la ceremonia sencilla y profunda del bautizo espiritual del Jordán. Uno a uno fuimos renovando nuestro juramento de vidas anteriores e iniciaciones pasadas, pronunciando también en voz alta los nombres de todos los que habían participado en el viaje desde un inicio, así como de nuestras familias. Hasta que llego el momento en que nos sentimos bautizados por una luz y un fuego destellante que descendió sobre nosotros conmoviéndonos profundamente. Luego entre sollozos, nos abrazamos los presentes como si lo pudiésemos hacer abarcando a la humanidad entera. Luego al bajar, sabíamos que ya no éramos los mismos... Aquella noche la pasamos en Plymouth donde nació propiamente los Estados Unidos, por cuanto de su puerto zarparon los primeros barcos como el “ Mayflower”, cargados de peregrinos para colonizar las nuevas tierras americanas. No desaprovechamos la oportunidad para caminarnos los malecones de la ciudad y el puerto, y reflexionar sobre las consecuencias de aquella movida que hacía siglos se había cristalizado en la nación más poderosa de la Tierra. Luego descansamos en el hermoso hotel Clearence Royal, el cual estaba al lado de un bien ubicado faro, en una espléndida bahía. Aquella noche hicimos un nuevo ejercicio a continuación de la meditación, donde todos nos vimos proyectados mentalmente a una inmensa playa...Estamos caminando por la orilla de una playa... Estaba atardeciendo, la playa es muy larga y nuestros pies se van hundiendo en la arena mientras avanzamos . A la distancia el sol se esta escondiendo mientras se observan en el horizonte nubes oscuras. Entretanto mientras caminamos nos percatamos que llevamos sobre nuestro pecho a manera de medallón, colgada una llave. Nos fijamos bien que forma tiene ésta, de qué material esta hecha y su color. Seguimos avanzando sintiendo como la espuma del mar toca nuestros pies, contemplando a lo lejos una colina, un pequeño cerro que se eleva por encima de la playa y que se encuentra coronado por un faro. Vamos caminando hacia allá, y cuando estamos cerca empieza a soplar un viento fuerte y el mar se va embraveciendo, por lo que apuramos el paso. Vamos subiendo la colina, vamos acercándonos al edificio del faro y al llegar a él, usamos la llave que tenemos sobre el pecho para abrir la puerta. Una vez dentro vamos moviéndonos lentamente en la penumbra buscando una mesa sobre la cual, tanteando vamos a encontrar con que iluminarnos. Vemos de que se trata lo que hemos hallado. Ni bien iluminamos el ambiente ubicamos sobre la misma mesa un libro que al parecer alguien había dejado allí. Nos fijamos el color de su carátula o pasta, y lo llevamos con nosotros pues vamos a ir ascendiendo por una escalera caracol hacia lo más alto del faro. Durante el ascenso escuchamos como el viento golpea contra las ventanas. Afuera se ha oscurecido pero la noche se enciende cada tanto con los rayos y relámpagos. Se escucha además de los truenos también a las olas que rompen contra los acantilados. Ni bien llegamos a lo más alto, vamos a buscar en el libro cómo hacer para encender el faro. Allí ubicados en lo más alto leemos entre las páginas del libro cómo prender el faro para que ilumine aquella noche tormentosa. Mientras, observamos también desde allí a un barco atrapado en la tormenta que se esta acercando peligrosamente hacia los acantilados con riesgo de naufragar. Nos fijamos bien la clase de embarcación que es, y nos apuramos en iluminar su recorrido con el faro. Después de hacerlo, bajaremos por las escaleras hacia el cuarto de abajo donde encontramos un mueble como pequeño librero con tres estantes donde esta el espacio para colocar el libro al lado de otros libros. Nos fijamos bien en cual de los tres estantes se encuentra el espacio vacío. A un costado también ubicamos un arcón o cofre el cual abrimos y hallamos en su interior varios objetos, pero uno en especial nos llama la atención. Lo extraemos de allí y lo colocamos sobre la mesa. Nos fijamos bien qué es, que forma tiene, su color y el material del que esta hecho. Finalmente salimos del interior del Faro porque la terrible tormenta ha cesado y ya las estrellas asoman entre las nubes, logrando divisar el barco que pasa cerca nuestro dirigiéndose a puerto seguro. Significado simbólico del ejercicioTodos los seres humanos nos encontramos en el camino de la vida contemplando en éste momento una noche oscura y una tormenta que se abate sobre nuestras vidas y sobre la humanidad. Pero tenemos en nuestro pecho (el corazón, el amor, la fe y la esperanza) la llave con la cual enfrentar estos momentos difíciles. Esa llave es la forma o las técnicas con las cuales conectaremos con lo espiritual; puede ser ésta llave nuestra religión, nuestra escuela espiritual, nuestra filosofía de vida,etc. Por ello era importante fijarse en el color, forma y material de la llave. El cerro sobre el cual esta el faro simboliza el ascenso espiritual hacia la iluminación. El faro es lo que hay que hacer y ya esta establecido, aunque no totalmente el como. Dentro en la penumbra encontramos con que iluminarnos, esto es una vela, veladora, linterna, lámpara, antorcha, etc dependiendo que empecemos por encender nuestra vida con fe, esperanza, convicción, etc. El libro sobre la mesa, simboliza la actitud con la que nos debemos comprometer en ascender hacia la iluminación, pero sobre todo el color de su tapa o carátula. Al subir a lo más alto del faro llegamos a observar a la distancia una embarcación en problemas. Es importante fijarse qué tipo de embarcación es, porque no será lo mismo que sea un trasatlántico, una goleta, un carguero, un petrolero, un bote de pesca, un bote de remos, un barco pirata, etc. Porque para iluminarnos debemos orientar nuestra acción en dirección de quienes nos necesitan, ya sean estos gente que guían a otros (pescadores de almas), a muchos y muy diferentes (trasatlántico), a aventureros (una goleta o embarcación con velas), a guerreros espirituales (un barco de guerra),o a quienes animan a los demás y necesitan también ser animados (petrolero), a un individuo en particular (un botecito de remos) o a gente que anda por la vida haciendo trampa y no respetando las reglas (barco pirata). Es interesante el simbolismo de cómo encender el faro porque esta en relación directa de cómo encendernos nosotros mismos activando nuestra luz interior. Una vez que descendemos, dejamos el libro en el librero. La ubicación entre los tres estantes es importante, porque tiene que ver con los planos físico (abajo), mental (de en medio) y el espiritual (el de arriba). El conocimiento que debe ser desplegado en nuestras vidas será según la ubicación: un conocimiento espiritual, mental o material. Este conocimiento nos dará la pauta para alcanzar nuestra iluminación. A continuación nos encontramos con el cofre, donde hallamos un objeto que simboliza el paso siguiente, lo que debemos seguir haciendo para conservar nuestra iluminación. Al día siguiente miércoles 1 de Marzo nos regresamos a Londres en lo que sería nuestro último día en Inglaterra, visitando el Museo Británico y nuevamente el centro histórico, que incluía el Puente de Londres, La Torre de Londres y otros lugares de interés. Al día siguiente nos embarcaríamos muy temprano para nuestros respectivos países. Aprovechamos aquella última noche en Inglaterra para hacer una despedida de todo el grupo con una hermosa meditación en la que volvíamos por cada uno de los lugares que habíamos visitado, reencontrándonos con las claves simbólicas y lo que las unía entre sí. Regresamos 8 personas en el mismo vuelo, llegando el dia 3 de Marzo del 2000 a Sudamérica, (3+3+2=8) lo cual suma 8. Al arribar a Río de Janeiro lo hicimos a las 6.11 a.m. que también suma 8. Cambiamos de avión por cuanto el avión tenía un problema de una fisura de 26 cm en su estructura según nos dijeron, lo cual suma 8. Nos sentamos con Fernando en la única fila disponible del nuevo vuelo que era la 26, que suma 8, y mi vuelo a Lima desde Argentina era el 888. Por lo que el mensaje al final del viaje nos remitía a los dos círculos que se tocaban tangencialmente en Glastonbury; a los dos tiempos que han empezado a unirse y a los universos que empiezan a integrarse a través de nuestra gran aventura humana. |