LA
MUERTE NO EXISTE: La gran iniciativa
SIXTO
PAZ WELLS
Anales del Registro Askásico
“Qué es la vida, un frenesí.
Qué es la vida, una ilusión;
Una sombra , una ficción
Que el mayor bien es pequeño,
Que toda la vida es sueño.
Y los sueños, sueños son” (Calderón de la Barca)
Un hermoso bebé robusto ha fallecido
en su cuna. Se ahogó mientras dormía con su propio vómito.
Una anciana fenece dulcemente en su casa a una edad avanzada, y con una
dulce sonrisa, mientras sus parientes agolpados a su alrededor contemplan
su último suspiro. Un joven regresa de su fiesta de graduación
la cual ha disfrutado enormemente al lado de sus compañeros, y
la moto en que viaja se sale de la carretera al evitar a un camión
que irresponsablemente trataba de adelantar a otro en una curva. Su muerte
fue producto de los golpes, violenta y rápida. En un hotel, un
alto ejecutivo que se encontraba solo en la ciudad para un asunto de negocios,
sufre de un repentino infarto, que lo deja sin vida después de
breves minutos de un desgarrador dolor en el pecho. Una joven adolescente
expira luego de una larga y penosa enfermedad que la había postrado
en cama, consumiendo lentamente la mayor parte de su corta existencia.
Un hombre deja una breve nota sobre su escritorio, y toma entre sus manos
un arma adquirida por razones de seguridad, tiempo antes. Apuntando hacia
su boca, jala el gatillo y se suicida luego de una imprevista quiebra
financiera. Una hermosa joven mujer abandona el consultorio de su médico
con una gran sonrisa, sabe que esta esperando un bebé. Camina envuelta
en sus pensamientos, que la trasladan hacia su esposo, que la ama, y que
la verá más tarde ni bien llegue de la oficina; pero esto
se ve interrumpido cuando ella muere asesinada en el estacionamiento por
una bala disparada por un delincuente.
En la vorágine de acontecimientos que se dan en nuestra vida y
alrededor de ella, hay veces que percibimos sutilmente la existencia de
un Plan que lo tiene todo previsto. Y sin embargo, en otras ocasiones,
pareciera que estamos sometidos a las inclemencias de la casualidad; a
la acción desordenada de fuerzas que juegan con nosotros como un
humilde pedazo de madera arrastrado por las poderosas corrientes de un
río caudaloso contra el cual no podemos oponernos.
Sin embargo, ciertamente que hay un destino, una programación o
acuerdo previo antes de nacer, en el que se nos compromete o nos comprometemos
voluntariamente a hacer tal o cual cosa en la vida material; a lograr
tal o cual objetivo o meta. O por lo menos intentarlo.
Todo cuanto se le asigna al individuo o se permite que le ocurra, aún
lo más violento, está dispuesto para ayudarlo en su superación.
Precisamente dependiendo de cómo enfrente la vida y las dificultades,
ó como haga uso de las facilidades que se le presenten dependerá
su avance y crecimiento espiritual. En éste sentido la Muerte es
un sinónimo de cambio en un universo dinámico de transformación
continua. La muerte no existe realmente como el final último de
la vida, porque es simplemente un paso más, un cambio de traje,
una iniciación a manera de investidura.
El ser humano en la vida es como un actor en una obra teatral, una vez
que finaliza, el actor marca la distancia entre el personaje que le tocó
vivenciar, y su individualidad como actor. No podemos identificarnos demasiado
con el personaje, porque es meramente útil y transitorio. Y a un
papel, le sigue otro y otro. En otro ejemplo la Muerte es como el examen
final del curso escolar. Si uno ha estudiado, será algo fácil,
sencillo, y nada complicado; tendrá unas lindas vacaciones y estará
mejor preparado para el próximo año . Pero si uno no estudió
durante el periodo que correspondía, saldrá desaprobado
y tendrá que repetir el grado.
Ante la pregunta ¿por qué hay que morir? primero tendríamos
que preguntarnos: ¿Por qué y para qué vivimos? Y
si todo es aprendizaje ¿Un aprendizaje de qué y hacia qué?
¿Por qué al concebir nuestros padres fuimos nosotros los
que llegamos y no otro ? ¿Elegimos o fuimos elegidos? ¿Somos
el producto del azar o de un destino predeterminado? ¿Cuál
es el propósito de la vida más allá de la supervivencia
de la especie?. Buscando respuestas, tendríamos que hacer una inmersión
dentro de cada uno donde esta toda la sabiduría acumulada.
Por lo mismo que somos creados, tenemos la capacidad de crear. Si uno
no tuviese la oportunidad de llegar a conocer la esencia divina que hay
dentro de cada cual, no podríamos llegar a conocer a Dios y sería
un inútil camino sin regreso a casa. Por ello, hemos venido a conocer
y a ser conocidos, que es lo mismo que decir que hay que recordar.
Si uno no muriese, si no tuviéramos un plazo, no valoraríamos
la oportunidad que nos concede la vida para llegar a darle su justo valor
a las cosas. Y es que todo tiene un tiempo y un margen para ser realizado.
Cada plazo, como cada vida, es una oportunidad de realizarlo de tal o
cual manera; experimentando y perfeccionamiento. Es un juego cósmico
de alternativas, en dónde vamos ensayando diversas formas. Una
aventura de crecimiento.
¿Pero somos acaso el juguete de alguien?.…De ninguna manera,
nadie está jugando con nosotros. Somos el producto de un acto de
amor, no sólo de nuestros padres, sino de la vida misma. Nadie
quiere nuestro sufrimiento, ni hemos nacido para sufrir, sino para aprender
y crecer en conciencia. Es cada uno el que tiene que aprender a jugar
sin trampas, disponiendo adecuadamente su propio juego, jugarlo y disfrutarlo.
Decidiendo sobre nuestra vida
¿Hemos tenido alguna participación en la decisión
sobre nuestros nacimiento y sobre lo que será nuestra vida?…El
orden de la energía en el universo apunta hacia la existencia y
la perfección por la experimentación continua a través
de las formas. A mayor conciencia mayor ingerencia en la organización
de nuestra aventura de vida y muerte, de nacimiento y renacimiento. Al
principio uno no tiene la capacidad ni la posibilidad de decidir, porque
es como el niño que es enviado por sus padres al colegio. Lo envían,
considerando que es lo mejor para él, sin siquiera haberle consultado
su parecer, por cuanto ellos saben que esa educación le permitirá
algún día tener la capacidad de optar por sí mismo,
el cómo enfrentara las siguientes etapas.
Así cuando éste niño crece, y llega a la adolescencia
y a la juventud, se le debe ir dando un margen cada vez mayor como para
que pueda decidir por el mismo su futuro.
Los “Señores del Karma” ó “Guardianes
del Destino” (que son unas entidades espirituales que rigen los
nacimientos y encarnaciones), son los que asumen la condición de
nuestros padres espirituales, dictaminando las circunstancias en las que
vendremos a la vida, hasta que nuestro avance evolutivo nos permita negociar
o decidir las condiciones de cada existencia.
A mayor avance evolutivo mayores serán nuestras posibilidades de
intervenir en la programación de nuestras existencias. La vida
es una experimentación. Si uno sale reprobado en tal o cual aspecto
o curso -por así decirlo-, deberá repetirlo hasta que lo
supere. Pero no es un castigo, sino una nueva oportunidad.
Es cierto que existe una Ley de Causa-efecto, que hace que uno viva en
carne propia las consecuencias de sus actuaciones buenas o desacertadas;
pero el propósito no es hacer sufrir a nadie sino el crecer en
conciencia. Todos tenemos que pasar por todas las experiencias humanas,
de tal manera que en una vida seremos hombres y en otra mujeres (porque
el espíritu no tiene sexo); en alguna seremos pobres y en otras
ricos; en alguna sanos y en otra enfermos; y así todas las posibilidades
para que aprendamos a ser solidarios unos con otros. Una hora marcada
para Morir Todos tenemos un destino, que es parte de la programación
que dispone cuando naces y cuando te vas. Pero se puede modificar. Todo
puede variar dependiendo del nivel de conciencia que desarrolles y de
cómo enfrentes la vida. Por ejemplo: un suicida puede morir antes
de la fecha que estaba prevista, renunciando con ello a la oportunidad
que le daba la vida para crecer y evolucionar. Esto es, que no estaba
previsto que se suicidara. Esa fue su opción. Y lo más seguro
es que lo hiciera mucho tiempo antes de la fecha que se había dispuesto
para su partida. Otro ejemplo: una persona que esta tratando de cambiar
y de ser mejor , ó alguien muy comprometido con el amor y el servicio
a los demás, llega a morir. Pero en el momento del tránsito
ve asomarse a través de un túnel de luz, a un ser celestial
o a un pariente que le inspira confianza, que le hace saber que se le
va a prolongar el plazo, terminando por vivir unos años más
por cuanto lo estaba haciendo bien. En ese mismo momento, la persona increíblemente
es recuperada por los médicos, que ya la daban por perdida.
No hay nada definitivo. Por eso es que existe libre albedrío, para
demorarnos más o menos en hacer lo que debemos hacer, creciendo
y madurando en conciencia.
Pero ¿a qué podría deberse el gran temor que se le
tiene a la muerte? A la ignorancia y al olvido del que somos víctimas,
por haber olvidado las leyes universales, entre ellas la de Causa-efecto,
y también nuestro proceso individual. Por ello es importante que
nos esforcemos en profundizar el autoconocimiento, y con ello recordemos
que la muerte es una vieja conocida, y amiga, no enemiga, de la que hemos
aprendido mucho y muchas veces.
No hay nada que temer...Nada llega antes si uno no lo busca. Pero si nos
comprometemos en darle sentido a la vida, nuestra labor no será
desaprovechada por las jerarquías superiores, y durará todo
lo necesario para cumplir su objetivo que es nuestra realización
progresiva.
La Muerte es como el examen a final de curso. Si uno ha estudiado, será
algo fácil, sencillo, nada complicado, tendremos unas lindas vacaciones
y estaremos mejor preparados para el próximo año . Pero
si uno no estudió durante el periodo que correspondía, lo
más seguro es que saldrá desaprobado y tendrá que
repetir el grado.
Como el tiempo realmente no existe y mas bien está sujeto a formas
mentales, dependiendo de la dimensión de conciencia que se ha venido
obteniendo producto de la mejor o peor respuesta que hemos dado a los
estímulos externos e internos, una mayor o menor vibración
es interpretada por los Guardianes del Destino, como base para establecer
el tiempo de vida de alguien, el espacio de vida temporal necesarios para
que transcurran y se den las circunstancias adecuadas como para que dicha
persona pueda crear a su alrededor la ambientación propicia para
conocerse a sí misma y superarse. Si la persona no se da ella misma
la oportunidad, y mas bien la desaprovecha, tendrá que volver una
y otra vez bajo circunstancias similares, pero quizás cada vez
tenga menos tiempo para lograr lo mismo; o se le exija más en períodos
más cortos.
No depende de la cantidad de años el valor de una existencia, sino
de la calidad y riqueza de dicha existencia. La existencia es tanto más
valiosa, cuanto más útil sea para los demás.
Todo en la vida es dual, y depende cómo uno la enfrente para que
se oriente hacia lo constructivo o lo destructivo. Todo en la vida es
una cuestión de actitud. Lo que para una persona pueden ser grandes
trabas y limitaciones para otro puede ser un reto o una gran oportunidad
parta desarrollar sus capacidades. Si bien es cierto que todo depende
de la actitud frente a las cosas, no podemos negar algo que es un hecho
en el universo: la ley de Causa y Efecto. Esta ley nos enseña que
por cada acto, palabra o pensamiento positivo o negativo generaremos una
reacción alrededor nuestro, que en su momento se manifestará
como consecuencia. Esto es lo mismo que decir : “uno cosecha lo
que siembra, tanto en ésta como en las demás existencias”...
Por eso en vuestras escrituras sagradas se dice: “Has con otros
como quisieras que hicieran contigo, y no hagas a otros lo que no quieras
que hagan contigo”.
Tomemos como analogía una escuela. Hay ocasiones que en determinado
curso coincidimos en el mismo salón de clases con determinados
alumnos como
compañeros o compañeras, y con tal o cual profesor. Eso
no es producto de la casualidad. Se puede explicar de muchas formas, como
por ejemplo: que proceden de un mismo estrato social y económico;
que son vecinos o viven en una zona adyacente; que ingresaron en la misma
época a esa casa de estudios; o que comparten afinidad de intereses;
o que están siguiendo la misma carrera para realizar lo mismo en
la vida, etc.
Así como el destino o karma debe
entenderse como un proceso de aprendizaje, así también la
enseñanza nos dice que no existe posibilidad de crecer internamente
sino es a través de los demás.
Cada persona a nuestro alrededor, tanto más cercana o más
lejana es como un maestro para vosotros, tanto de lo bueno como de lo
malo. Debemos estar atentos para extraer la mejor enseñanza de
nuestras relaciones humanas. Debemos de estar abiertos a aprender de todo
y de todos, pero sin que esto
signifique darle oportunidad a los demás como para que nos hagan
daño. Nuestros parientes no están a nuestro alrededor para
perjudicarnos o para hacernos la vida imposible, sino para fortalecernos
y a la vez para crecer juntos; superándonos cada día. Nadie
está a nuestro lado para estorbarlos sino para que aprendamos de
ella y a la vez le enseñemos.
Cuanto más tratemos de huir de ciertas responsabilidades más
veces volveremos a ellas. Nada ha sido dejado al azar, por algo estamos
donde estamos; en el lugar y con las personas con las que convivimos,
y convenimos previamente. Tratemos de aprovechar esa oportunidad descubriendo
el por qué de todo ello; y haciendo lo que se espera de nosotros.
Porque nada es para siempre, y cada situación es una oportunidad
de crecimiento que no debe ser desaprovechada. No esperemos perder a nadie
para empezar a valorarlo o para valorar a todos los demás que a
están a nuestro alrededor.
Todo está sujeto como dijimos, a un destino, a un plan de vida.
Como nada está dejado al azar ni es inamovible, debemos modificarlo
sobre la base de una fuerza de voluntad firme y mediante una conciencia
despierta. Somos la consecuencia de nuestra vidas pasadas, sujetos a un
largo proceso de aprendizaje y crecimiento evolutivo. El destino es el
programa de actividades existenciales previstas para el desarrollo y avance
evolutivo del ser. Existe para nuestro beneficio y no para perjuicio de
nadie.
La intención del destino no es otra que la de hacer que todos tengan
un mismo punto inicial de partida, y que puedan alcanzar una trascendencia
futura basándose en el esfuerzo individual, y al ritmo que cada
uno aplique. Quienes se encargan de establecerlo y hacerlo cumplir son
como dijimos antes, los llamados “Guardianes del Destino”
(Señores del Karma). Ellos al igual que el director de un colegio,
tienen elaborado el programa de cursos (un sistema curricular) y actividades
a desarrollarse según el grado escolar de cada cual. Cuanto mayor
sea nuestra edad evolutiva, que es lo mismo que decir a mayor
madurez y conciencia a lo largo de las distintas existencias, tanto mayor
margen como para escoger las condiciones de cada nuevo nacimiento y de
lo que será cada existencia futura.
El destino establece el período de duración del proceso
por el cual el individuo puede realizar el aprendizaje relativo a la presente
existencia. Esto no quiere decir que la persona no pueda morir antes de
esa fecha o después de esa fecha, porque el destino reiteramos
no es algo inamovible. Por ejemplo: si al final de una vida de realizaciones
personales al servicio de otros, como puede ser también su propia
familia, la persona no había acabado con la misión asignada,
pero estaba a punto de lograrlo, se le puede dar una ampliación
de plazo, o otorgarle una existencia breve bajo condiciones muy similares,
para culminar lo comenzado. En el primer caso, la persona viviría
lo que se ha denominado: “Una experiencia de Vida después
de la Vida”. Y aquel ser de luz al final del túnel observado
durante el trauma del desprendimiento, y que muchos identifican con Jesús
o con un ángel ó con familiares, no sería otro que
alguno de los Guardianes, esperándolo a uno para recibirlo o darle
indicaciones. En el segundo caso, podría tener una nueva vida,
pero breve e intensa.
Con respecto a la cantidad de años que uno vivirá, esto
es muy relativo porque bien sabemos que no depende de la cantidad sino
de la calidad en la vida para hacer más o mejores cosas por uno
y por los demás, que puede extender o reducir el período
de aprendizaje. Pero según el caso podría deberse a la cantidad
de tiempo pendiente de vidas pasadas o a la necesidad de mayores oportunidades
de compartir con otros, las cuales no debemos desaprovechar.
En cuanto al tiempo que uno se demora para encarnar entre una existencia
y otra, esta se mide mas o menos, por la misma cantidad de años
que vivió; o sino hasta un margen de doscientos años entre
una vida y otra. Aunque en la actualidad por la sobrepoblación
mundial y los requerimientos evolutivos planetarios, mucha gente se demora
muy poco tiempo para volver; volviendo algunos a encarnar al año
de haberse ido.
Supongamos un ejemplo: un joven se suicidó a los veinte años
por una fuerte depresión, pero él iba a vivir según
su destino cincuenta años. Ese era el tiempo asignado como para
que su vida incluyera ciertos viajes y experiencias de compartir con mucha
gente; pero todo ello se frustró. Esa persona tendrá que
aguardar los treinta años que le faltó vivir en una dimensión
frontera con el mundo físico, que es el llamado : “Bajo astral”.Y
cuando vuelva a encarnar, vivirá sólo los treinta años
que tenía pendientes.
Eso explicaría el por qué hay gente que muere al rato de
haber nacido o al año, o de forma súbita. Hay gente que
se suicida lentamente a través del alcohol, las drogas, el tabaco,
y el consumo de todo tipo de estimulantes. Esa gente puede estar falleciendo
un año, un mes o un día antes de la fecha prevista inicialmente;
y ese sería el pendiente que tendría que vivir después,
ósea la diferencia restante. Pero a pesar de que el proceso de
evolución es personal e intransferible, nos afecta los procesos
individuales de los otros, porque el ser humano evoluciona interactuando
con los demás. No hay evolución aislada. Y están
dispuestas las cosas como para que no sólo evolucionemos en función
de cómo enfrentamos las circunstancias que nos afectan directamente,
sino que también las que lo hagan indirectamente, a través
de los más cercanos a nosotros. Recordemos que parte importante
del proceso evolutivo es cuando dejamos que el amor nos afecte a través
de la solidaridad, la caridad y la compasión. Y recordemos también
que cuando alguien a nuestro alrededor fallece, no debemos permitir que
lo mejor de nosotros muera con esa persona, sino que lo mejor de esa persona
viva con nosotros y nos inspire para seguir adelante. Que nuestra vida
sea el mejor homenaje al recuerdo de quienes nos precedieron.
La Clonización
“El cuerpo sin alma no está ya en sacrificio,
el día de la muerte trasladado al nacimiento.
El espíritu divino hará feliz al alma,
Contemplando al Verbo en su eternidad”.
Nostradamus, Centuria II, Cuarteta XIII
El espíritu científico del ser humano no conoce límites,
y en su vehemencia investigativa muchas veces transgrede leyes o pisotea
valores sagrados generando las condiciones como para una respuesta violenta
de la naturaleza, como ley de consecuencia.
Las cosas no son buenas o malas en sí mismas sino dependiendo de
la intención con que se hacen. Pero cuando la motivación
es egoísta sin importar el daño o perjuicio que se pueda
dar en otros, lo que estamos haciendo esta contaminado. La búsqueda
de la inmortalidad es algo que a apasionado al ser humano desde siempre
y que se ve reflejado en los grandes mitos cosmogónicos, en donde
claramente se señala que el ser humano perdió una condición
anterior y que lo hizo acreedor a la muerte. ¿Pero realmente estos
mitos hacen referencia a una inmortalidad física o de la conciencia?.
La muerte como final solo supone el cambio del traje físico, astral
y mental inferior, la perdida de la personalidad y un reencuentro con
nuestro Real Ser. Para quienes viven en la inconciencia, la muerte es
un estado del alma; pero tal como nos lo enseñan las sagradas escrituras
, quien vive en el espíritu vive para siempre .Según esto,
la inmortalidad tiene mas bien un carácter de trascendencia, que
supone darle sentido a nuestro existir a través del otro. Hay quienes
han vivido muchos años y su vida no ha tenido significado alguno;
como si no hubiesen existido. Mientras que hay otros que han vivido poco
y sin embargo han significado mucho para muchos. Esos son los verdaderos
inmortales, porque ¿cómo sería la vida de alguien
egoísta e intrascendente -aparte de vacía y hueca-, si pudiera
durar indefinidamente?. Sería a la larga un verdadero infierno,
sin progreso ni avance. Un suicidio diario en cada actitud.
La clonación humana es la transferencia de una célula del
cuerpo de un hombre al ovocito sin núcleo de una mujer para crear
un embrión del que nacerá un
bebé genéticamente idéntico a uno de los dos padres.
Los defensores de la clonación terapéutica afirman que ésta
ayudaría a acabar con las enfermedades, aportaría los repuestos
necesarios eliminando los rechazos y haría que los varones estériles
pudiesen tener hijos.
Quienes están a cargo de la asignación de los espíritus
para los nacimientos son aquellas entidades ya mencionadas con el nombre
de los Señores del Karma. En el caso de la clonación, ellos
no intervienen. Porque es cuando el espermatozoide fecunda al óvulo
que se produce la chispa eléctrica que permite la conexión
con el espíritu. Al no seguir éste proceso se estaría
creando “cuerpos sin alma”; una especie de Caballo de Troya
para bajos astrales atrapados en la frontera con lo físico. Sí
normalmente existen algunos casos de posesión, imaginémonos
qué podría pasar en la situación de crear esos cascarones
vacíos. Y más aún, en una época como esta
en que hay un sin fin de entidades atrapadas deseosas de tomar cuerpo
a como de lugar.
Uno de los problemas que han enfrentado los científicos en la clonación
de los animales, además de las malformaciones y nacimientos prematuros,
ha sido el envejecimiento precoz y acelerado con el correspondiente mal
funcionamientos de órganos vitales como el corazón. Y se
espera que esto pueda repetirse en la clonación humana. Pero, ¿
será acaso que esto funciona así por estarse usando células
de adultos que aunque estén sanas ya tienen la carga de información
de la edad?. Y es que la mayoría de las personas que estarían
buscando la clonación, son gente adulta que le aterroriza la muerte
y quisieran perpetuarse indefinidamente.
¿Y qué dicen los extraterrestres de la clonación?
En mensajes que fueron recibidos psicográficamente a comienzos
de los años 70, los Guías nos dijeron que si llegado el
tiempo de los grandes cambios, nuestros cuerpos estuvieran muy deteriorados,
ellos nos podrían facilitar otros. ¿Qué es esto sino
clonación?. Entonces ellos ya lo tienen muy desarrollado, pero
su motivación no es durar para siempre por cuanto ellos también
mueren y aceptan el hecho de la muerte, ni lograr fama o lucrar con ello,
sino facilitar el cumplimiento de una misión en buenas condiciones.
Aunque habría que preguntar detalles sobre el proceso que ellos
han generado y sus inconvenientes.
* * * * * * *
|