SIXTO
PAZ WELLS
VISION
DE AURA
“Hay un arco iris de colores que envuelve nuestros pensamientos
que decora nuestra alma y que nos muestra tal como somos. Le llamamos
Aura...”
El Aura es el cuerpo bioplasmático o cinturón electromagnético
del ser humano. Es nuestra cúpula de luz natural, nuestra barrera
inmunológica frente a la acechanza de entidades bajas. Allí
se puede apreciar el estado mental de una persona, su estado de salud,
su armonía y equilibrio, su honestidad y sinceridad, su avance,
poderosa mentalidad y también su elevación espiritual. Es
muy útil llegar a aprender a ver el aura, por cuanto eso nos permitiría
conocer a las personas en profundidad. Todos tenemos Aura, pero no sólo
una sino tres: El Aura Mental, El Aura Total y El Aura de Salud.
Todos podemos llegar a visualizar el Aura de una persona y para ello debemos
entrenar nuestra concentración y capacidad de focalización
de nuestra atención. Para ello primero practicaremos la visión
del Halo o Etérico o Doble Etéreo, que es la cantidad de
energía que una persona tiene, mientras que el Aura es la calidad
de dicha energía. A diferencia del Halo que se puede observar a
simple vista, el Aura no se ve, sino que se siente, de tal manera que
la vamos a ver no con los ojos físicos, sino con el tercer ojo
o la visión interior clarividente.
El ejercicio más común para la captación del Etérico
o Halo es la concentración en la llama de la Vela.
Ejercicio de la Vela
Esta práctica consiste en la fijación
de la atención por espacio no mayor de un minuto en la llama de
una vela encendida, ubicada a por lo menos un metro de distancia ,en una
habitación en penumbras. Después del minuto cerraremos los
ojos procurando controlar la imagen que queda registrada en la retina,
para que ésta se ubique en el entrecejo (nuestra frente) conservándose
fija, procurando observarla del mismo color y tamaño como la veíamos
con los ojos abiertos. Al cabo de tres o cuatro minutos, abriremos los
ojos y trataremos de observar la vela nuevamente por espacio de medio
minuto, volviéndolos a cerrar y repitiendo la observación
anterior. Luego podemos hacer una última observación de
la llama de la vela sin que nos lastime los ojos, proyectándonos
mentalmente de forma imaginaria al Interior de la flama; sintiendo con
ello una purificación en la que nos veremos envueltos de una luz
vivificante
Este ejercicio lo haremos lo suficientemente espaciado en el tiempo (una
vez cada quince días). De ninguna manera se permitirá de
que se insista sobre este ejercicio si es que la vista se encontrara afectada.
El propósito del trabajo con la vela será focalizar nuestra
atención y fortalecer la voluntad mediante la concentración
de nuestra atención sobre un punto fijo, para conseguir el dominio
paulatino de nuestra mente.
El ejercicio de la vela tiene su aplicación sobre el incremento
de la sensibilidad en la percepción, ya que en el campo de las
sensaciones visuales, la gama de frecuencias que abarca el espectro cubre
desde los 428 hasta los 750 billones de ciclos por segundo. Ampliando
el campo de frecuencias que pudiésemos apreciar (por educación
del cerebro y de la mente, y no simplemente del ojo) se seguirá
viendo el naranja, pero con otra intensidad y calidad, se vera un nuevo
amarillo, un nuevo verde, etc. Todos y cada uno de los colores serán
apreciados con sus distintos tonos y matices, pero cada uno de estos,
más luminosos que el básico o inferior de la gama conocida.
Ejercicio de la Visión del Halo, Aura Mental, Aura Total,
Aura de Salud y Formas de Pensamiento
La percepción extrasensorial conocida como clarividencia no es
tanto el producto de una facultad superior a obtener por muy pocos, sino
mas bien, la recuperación de una condición perdida por falta
de una educación y motivación al respecto, ya sea por un
olvido progresivo de su existencia o producto de una tenebrosa manipulación
que se basa en mantener al ser humano sumido en la ignorancia de ciertos
aspectos potenciales propios de su naturaleza, pudiendo fomentar de esa
manera la falsedad y la mentira. Debe destacarse que en los niños
existe una clarividencia natural que se olvida y se pierde casi invariablemente
en cuanto comienzan a recibir una educación que mas bien desorienta,
obligándolo a entrar en el proceso de socialización que
en vez de integrarlo lo individualiza hasta aislarlo de sí mismo
y de los demás.
Habíamos dicho que el Halo es el reflejo del cuerpo electromagnético
del ser humano. Es la cantidad de la energía. Su existencia se
fundamenta por principios físicos comunes y corrientes, como que
el cuerpo humano es un circuito eléctrico que crea un campo magnético,
percibible a simple vista. La observación del mismo se alcanza
por la concentración visual, y se precisa por la percepción
extrasensorial.
Debe destacarse como elemento de interés, que la capa más
densa del cuerpo etérico humano, es más sutil que el tipo
de éter ambiental por el que se propagan las radiaciones, luz,
calor, etc. En otros términos: la energética etérica
humana es en cualquier caso mas refinada que la energética etérica,
que
es equivalente, utilizada en los procesos físicos. En cuanto al
aspecto morfológico aproximadamente el espesor del halo de una
persona adulta, de salud mas o menos normal, es de unos dos a tres centímetros.
Por supuesto la parte de la cabeza sobrepasa la medida o el grosor del
resto del cuerpo.
La distribución de esta energética etérica es sustancialmente
la misma en todas las zonas del cuerpo siguiendo su forma. Se forma así
una especie de doble corporal, pero etérico; aunque como decíamos
suele observarse siempre como más grueso e intenso a la altura
de la cabeza.
Para efectuar la observación del Halo procuraremos sentarnos todos
cómodamente, poniendo a alguien parado frente a nosotros a una
distancia no mayor de 5 metros, de espaldas a un fondo claro y con una
luz ambiental no muy fuerte, prefiriendo si se realiza el ejercicio en
la penumbra. La idea al realizar la práctica como en el caso de
la vela, consiste en retener la vista fija sobre el hombro o la cabeza
del sujeto a observarse por espacio no mayor de un minuto sin parpadear,
tratando de precisar el espesor de la luminosidad alrededor del cuerpo.
Todos los seres vivos ya sean seres humanos, animales o plantas cuentan
con un Halo que suele ser fluctuante dependiendo de la hora del día
en que se haga la observación, y dependiendo del grado de desgaste
o cansancio. Los objetos también llegan a presentar una suerte
de Halo que es mas bien constante.
En cuanto al Aura, como decíamos antes, a diferencia del Halo que
refleja el volumen, cantidad e intensidad de la energía vital,
o sea el aspecto cuantitativo; la observación del aura nos expresa
el aspecto cualitativo del ser, esto es, la calidad o su nivel de vibración
en los planos físico, mental y espiritual.
Como comentario diremos que la fotografía de la yema del dedo obtenida
por Semiur Kirlian, mediante la célebre cámara, permite
apreciar parte de la capa más densa del cuerpo etérico y
no precisamente el aura, lo cual constituye algo más sutil todavía.
El Aura es el reflejo de nuestra realidad interna. No podemos impedir
que alguien que tiene la percepción necesaria nos observe tal como
somos, ya que el Aura no puede ser disfrazada o arreglada; pero para una
adecuada captación e interpretación se deberá conocer
las variaciones y combinaciones múltiples de los colores, su significado
así como la existencia en el ser humano de aquellas tres Auras
que llevamos con nosotros: El Aura Mental, El Aura Total y
El Aura de Salud.
Aura Mental
Es el arco iris de colores que se observa
por encima de la cabeza, con tonos definidos como medias lunas por encima
del cráneo y los hombros. Esta aura es muy variable, debido a que
está sujeta a los estados mentales, anímicos y emocionales
de la persona, los cuales suelen ser cambiantes.
Se puede interpretar el aura mental, como el estado mental de la persona;
un estado que resume sus actitudes, conceptos, y manera de ver la vida.
Para percibirla se ubicará a la persona sujeta a observación,
parada al frente nuestro, a no mas de 5 metros de distancia de espaldas
a una pared o fondo
claro (la persona a observarse debe estar vestida con ropas claras), en
un ambiente bien iluminado. Concentraremos entonces nuestra atención
y la vista física ligeramente por encima de la cabeza del sujeto
observado. En ese momento, con el dedo índice nos tocaremos suavemente
el entrecejo. Esto lo haremos para concentrar nuestra atención
en la frente y poder captar, ya sea con los ojos abiertos o cerrados,
en nuestra mente, los colores del aura. Al cabo de veinte segundos, relajamos
la mano y mantenemos la concentración a través de la sensación
aún presente, de la yema del dedo en el entrecejo.
Después de un minuto –como en el ejercicio de la llama de
la vela-, uno cierra los ojos y procura trasladar la silueta de la persona
guardada en la retina, hacia el entrecejo, y allí procuramos “sentir”
los colores alrededor de la persona. Porque la idea es «sentir»
mas que ver. Y podemos continuar percibiendo y sintiendo con los ojos
abiertos, entreabiertos o cerrados; como nos resulte más fácil,
recordando que el color más cercano al cuerpo es el violeta, le
sigue el azul, el celeste, el verde, el amarillo, el naranja y finalmente
el rojo como el mas externo.
En una hoja en blanco, con lápices de colores dibujaremos la silueta
de un cuerpo humano y alrededor le pintaremos los colores que captemos.
No siempre se apreciaran los colores en el orden antes mencionado, por
cuanto alguno suele destacarse mas que otro, o hay colores que están
tan sutiles, o que son imperceptibles, pudiendo aparecer en la observación,
sólo dos o tres como revueltos y en movimiento.
El Aura Total
Es la cúpula de protección natural que posee el ser humano.
Su tamaño abarca lo que alcanzan nuestros brazos extendidos, pudiendo
llegar a ser ésta en algunos casos mucho mayor, pues el tamaño
del Aura Total es a la vez el del campo de influencia e irradiación
de las energías que forman nuestra esencia integral, de cuerpo,
mente y espíritu.
Como el Aura envuelve completamente la persona, suele destacarse en ella
un color en particular, que es el llamado color “envolvente”
o “predominante” , que suele definir nuestro actual estado
interno. Nuestra Aura Total tiene la forma de un huevo (forma ovalada),
ligeramente achatada en los pies y en la cabeza. Dentro del Aura los colores
pueden aparecer horizontales, verticales, oblicuos o como manchas, cubriendo
o girando por delante, encima y atrás de la persona dependiendo
de su grado de equilibrio o desequilibrio.
Cuando los colores aparecen horizontales esto podría interpretarse
como que la persona va a mantener constante su estado actual, ya que el
lado derecho del cuerpo suele relacionarse con el momento actual de la
persona, mientras que el izquierdo con su futuro inmediato. Mas bien,
cuando los colores aparecen oblicuos, podría interpretarse esto
como que hay una tendencia hacia el equilibrio o al desequilibrio de tal
o cual color. Un Aura con manchas podría estar señalándonos
caos personal.
Para que tengamos un Aura Total sana y estable, los colores tendrían
que aparecer en sus ubicaciones correctas que corresponden a los chakras,
esto es: el color violeta a la altura de la coronilla en la cabeza; el
color azul índigo a la altura de la frente o entrecejo; el celeste
aguamarina a la altura de la
boca y la garganta; el verde cubriendo los hombros, el corazón
y los pulmones; el amarillo ubicado en el plexo solar, a la altura del
esternón y el ombligo; el naranja en la zona del bajo vientre y
los órganos sexuales; y finalmente el rojo a la altura del cóxis
y de las caderas hacia abajo. Para ser saludable y positiva el Aura Total,
los colores tendrían que lucir claros y brillantes. Pero en la
realidad normal y corriente son pocas las personas que poseen sus colores
en las ubicaciones correctas y con la claridad y brillantez que denoten
equilibrio y armonía.
Para observar el Aura Total habremos de ubicar nuevamente el dedo índice
sobre nuestro entrecejo por veinte segundos, al cabo de lo cual, relajamos
la mano y concentraremos nuestra vista física durante un minuto
sin parpadear, calculando una cuarta o una mano sobre la cabeza de la
persona que hayamos escogido como foco de nuestra atención. Al
cabo de ese minuto cerramos los ojos y procuramos definir la silueta de
la persona, ubicándola en el entrecejo, tratando desde ya de sentir
el color que la envuelve o destaca. Después de un minuto, abrimos
nuevamente los ojos y volvemos a concentrar la vista física en
el mismo punto, procurando sentir y definir primero: el color envolvente,
luego los colores al interior del Aura, y su ubicación; si son
horizontales, oblicuos o verticales. Todo detalle del Aura lo plasmaremos
en una hoja blanca con lápices de colores, llevados a propósito
que nos permitirán después, cotejar y comparar las similitudes
en las captaciones.
El Aura de Salud
Comprende los colores que pueden ser apreciados a través de la
clarividencia en el cuerpo o fuera de él, y que se asocian con
los estado de salud o enfermedad que afectan a la persona. Estos colores
suelen asomar del cuerpo como manchas, las mismas que no serían
otra cosa que las dolencias y enfermedades que ha tenido, tiene o tendrá
en el cuerpo la persona. En otras palabras, los males que aquejan al individuo.
La ventaja de la percepción del aura de salud es que permite establecer
la verdadera causa por encima de los efectos de las enfermedades, localizando
el foco de concentración de los desequilibrios energéticos.
Esto permitirá al facultativo establecer una atención precisa
a la raíz del mal, sin tener que perder tiempo en especulativos
diagnósticos. Y es que hoy sabemos que antes que se enferme el
cuerpo, se enferma la mente, y antes de que se enferme la mente se enferma
el alma.
Y las enfermedades del alma pueden haberse gestado en ésta vida
o en otras por actitudes inadecuadas. El aura de salud nos permitirá
captar y distinguir posibles orígenes en vidas anteriores de las
enfermedades y hasta medir la gravedad de las mismas. La observación
de esta aura se consigue con la práctica, la experiencia y el entrenamiento
continuo, concentrando la visión física y luego la percepción
mental en un punto determinado del cuerpo de la persona sujeta a investigación,
pudiendo ser éste punto, el plexo solar (ligeramente por encima
del ombligo) o cualquiera de los otros centros energéticos o chakras
de la persona.
Al cabo de un momento de tener nuestra visión física concentrada
sobre la persona, podemos cerrar los ojos, (esto es optativo) y procuraremos
concentrar la imagen en nuestra mente, a la altura del entrecejo, percibiendo
y detallando mentalmente lo que percibimos. Al rato podremos abrir nuevamente
los ojos y seguir la observación con los ojos abiertos, pudiendo
desplazar la vista física por distintos otros puntos del cuerpo
de la persona observada.
Como en lo anterior , todo detalle observado lo plasmaremos en una hoja
blanca, con lápices de colores, para cotejar luego entre todos.
Las manchas blancas o amarillo brillantes suelen ser enfermedades ya superadas
(como cicatrices energéticas); manchas de color verde señalan
recuperación de enfermedades; las manchas de color naranja, las
enfermedades que se están gestando y que en cualquier momento pueden
manifestarse con fuerza; las manchas rojas son enfermedades ya presentes
que podrían llegar a acabar con la persona; y finalmente las manchas
color ladrillo, grisáceos, u oscuras pueden ser graves enfermedades
de origen karmático (deudas de vidas anteriores). Muchas veces
ocurre que con los ejercicios y las prácticas, basta con cerrar
los ojos para que aparezcan delante nuestro un sin fin de colores, estos
pertenecen a nuestra propia aura.
Para la preparación de la observación de las distintas clases
de Aura durante las prácticas deberá procurarse contar a
mano con cartulinas de colores de un tamaño de unos 15 x 10 cm.:
una de color violeta, otra azul, verde, amarillo, naranja y rojo. Un juego
por cada miembros de familia o miembro del grupo con el que deseemos trabajar.
Tienen que ser estas cartulinas del mismo material, y del mismo tamaño.
La idea
es que cada uno vaya familiarizándose con la vibración de
cada color, tocando cada cartoncito por espacio de un minuto con las yemas
de los dedos y luego, colocándoselo en la frente procurando “sentir”
la vibración del color. A continuación todos los presentes
se separarán entre sí, en lo posible, un metro y medio colocándose
uno frente a otro; esto, con la finalidad de que con los ojos cerrados
cada uno trate de sentir su propia Aura y luego, la del vecino que tiene
detrás o delante, o a los lados. El ejercicio se puede combinar
con la visualización previa del túnel mental, al final del
cual llegamos a una habitación amplia e iluminada, donde delante
nuestro hay como un espejo de gran tamaño, con un marco de bronce
, que está cubierto por una sábana blanca, y que nosotros
al llegar a él, le retiramos la sábana, pudiendo vernos
a nosotros mismos reflejados. Esto, como una forma de concentrarnos en
nosotros mismos. Luego, la idea es sentir qué color es el que nos
está envolviendo; cuál es el que está destacando
en nuestra Aura. Este color, es el que caracteriza éste momento
de nuestra vida.
Igualmente, cuando hayamos terminado de precisar el nuestro, procuraremos
visualizar el de los compañeros mas cercanos presente. Al término
del ejercicio compararemos nuestras observaciones.
FORMAS DE PENSAMIENTO
Dentro de la observación del aura se da frecuentemente la aparición
de manchas móviles de color, pequeñas sombras, figuras geométricas
o destellos alrededor y sobre el cuerpo. Todo esto no es otra cosa que
las llamadas formas del pensamiento, ósea, que los pensamientos
pueden adquirir colores y formas diversas, ya sean éstas, ideas
positivas o negativas.
Colores claros y brillantes siempre suelen acompañar lo positivo,
mientras que lo negativo vendría a englobar los colores sombríos
y oscuros. Por ejemplo: una nubecita ploma a la altura de la cabeza ,
podría significar tensión o angustia familiar o problemas
en el trabajo. Un destello brillante en el oído sería una
inspiración musical o una idea positiva. Un cuadrado transparente,
o un rombo naranja podría relacionarse con ideas limitadas a lo
cotidiano, preocupaciones o proyectos en el trabajo, etc.
Para la práctica de éstas observaciones, se pedirá
a la persona voluntaria que se ha colocado delante de los demás,
que se concentre en una idea específica la cual anota previamente
sin comunicárselo a nadie, y lo guarda dentro de un sobre. Lo que
llegue a ser observado por el resto del grupo, será precisado por
los participantes en la hoja blanca, donde previamente hemos dibujado
una silueta humana. Si queremos tener la seguridad de que lo estamos observando
o sintiendo es exacto o correcto, se recomienda la presencia en el lugar
de por lo menos dos niños pequeños entre los cuatro y seis
años, quienes también intentarán hacer cada una de
las captaciones. Nosotros confrontaremos con ellos.
LAS AURAS, SUS COLORES, Y SUS CARACTERISTICAS Y PROPIEDADES
El aura viene a ser el resplandor, vibración luminosa o radiación
surgida del cuerpo humano, cuya captación es posible por parte
de una persona sensibilizada. En otras palabras, el Aura es la representación
en colores de los aspectos cualitativos de nuestro ser, en forma de emanación
de un efluvio brillante, una envoltura vaporosa brillante, oviforme, que
rodea el cuerpo y que está compuesto de siete partes fundamentales,
siendo la parte más alta, más dilatada. Estas capas son
los diferentes cuerpos o vehículos que se ha elaborado el ego,
para expresarse en cada uno de los planos. Y reinos de la evolución
del hombre; aquellas personas que no cesan en su preparación mental
y espiritual alcanzan un día la clarividencia que les permite percibir,
sino bien todas, algunas de las capas que más destacan en el huevo
áurico. Reiterando la anteriormente expuesto cuando hablamos de
auras no podemos dejar de lado el cuerpo vital o doble etérico,
conformado por emanaciones que se ven como luminosa neblina muy suave
bordeando el cuerpo, con la tonalidad del agua y que es lo primero que
nosotros captamos en un ejercicio de visualización de aura. La
neblina del cuerpo aparece brillante y clara cuando la persona está
descansada y sana, mientras que se torna delgada y lechosa cuando es lo
contrario. El doble etérico puede tener muy poco espesor, quizás
menos de un centímetro o elevarse hasta dos o tres dedos de espesor.
Cuando se ha desarrollado lo suficiente
la voluntad y la capacidad de enfoque de nuestra mente, y por consiguiente,
la visión astral o clarividente, es posible percibir fácilmente
las vibraciones del cuerpo vital; para comprobarlo es igualmente necesario
acercarse a una persona cuyo doble etéreo se observa sano. En comparación
con percepciones anteriores, es descrito el movimiento vibratorio que
vemos como el aire caliente; esto está íntimamente, relacionado
con la curación por imposición de manos, donde uno siente
y percibe la energía desprendida del cuerpo y lo reconoce como
tal (cuerpo vital). En caso de existir alguna enfermedad o deficiencia
del organismo uno lo reconocerá por emanación de una energía
o calor diferente proveniente del área afectada.
Lógicamente, uno de los primeros pasos para lograr, la visualización
del aura, como decíamos antes es la percepción del cuerpo
vital. Esto es un inicio de la clarividencia, quienes perciben el cuerpo
astral y vital, disfrutan de la llamada clarividencia sencilla, pero no
alcanzan a percibir escenas distantes en el tiempo y espacio sino hasta
lograr un adecuado entrenamiento con constancia y perseverancia. Los éteres
del plano físico no son captados por la visión física,
ellos son el resultado de muchas complicadas combinaciones de sustancias.
La infinita variedad de rasgos fisonómicos es precisamente uno
de los resultados de la variabilidad plástica sin fin del doble
etérico. El éter akásico, o estado gaseoso. La densidad
del doble etérico disminuye a medida que se gana altura, que se
aleja del cuerpo físico.
Luego del cuerpo vital tenemos al huevo áurico propiamente, poblado
de colores y constituido de vibraciones astrales. Este conjunto multicolor
es lo que se distingue como aura humana y a quienes son capaces de su
lectura, les revela los sentimientos, las emociones y las pasiones, y
algunas formas de pensamientos del individuo observado. Para poder precisar
entre el Aura Mental, el Aura Total, el Aura de Salud y las Formas del
Pensamiento, habremos de ejercitar nuestra capacidad de enfoque y nuestra
voluntad, al decidirnos qué de todo lo que se manifiesta deseamos
ver y precisar. Y es que en una primera observación, todo se nos
podría estar manifestando junto y revuelto, llevándonos
a confusión.
El cuerpo vital es el lugar donde se ubica
la enfermedad, cumpliendo labor similar a la del aura de salud. Si la
persona atraviesa un momento de tranquilidad su aura nos ofrecerá
a la perfección la apariencia de sosegada fosforescencia; pero
si en los instantes en que es analizado el individuo, éste se encuentra
exaltado, sacudido o fuertemente conmovido por una violenta pasión,
angustia o desaliento entonces llamea el aura, se percibe como tormentosa
y la sustancia astral se turba en un remolino que se agiganta y chispea.
El huevo áurico envuelve totalmente
a la persona y puede alcanzar en el caso de un gran desarrollo, algo más
de dos metros de altura desde su extremo mas amplio que esta sobre la
cabeza de la persona, hasta su extremo más afilado, que se extiende
por debajo de los pies.
16
Dentro del seno materno el feto está rodeado por una masa carnosa
que es la placenta, que constituye algo así como una bolsa protectora
de la nueva vida humana. Fuera del vientre de la madre, la persona posee
otro tipo de envoltura, el aura: un capuchón policromo, que conocido
debidamente nos advierte así mismo que es un manto protector. Así
el aura total revela cualquier enfermedad que podamos padecer, incluso
las que están en periodo inicial, lo que nos permite asignarle
una oportuna intervención.
El aura total, está poblada de diversos colores y tonalidades,
unos tenues y otros brillantes, estos colores cambian de intensidad según
las variaciones de la persona. Ninguna persona puede engañar a
otra en lo relativo a su aura, menos ocultarle su estado anímico;
pero el aura no sólo denota los sentimientos, emociones, y algunos
pensamientos interiores, sino que también evidencia así
mismo aquello que es constante: el temperamento.
El color o los colores predominantes del aura expresan el grado de adelanto
o atraso espiritual de la persona. La riqueza cromática del aura
es precisamente ilimitada y en ella, el blanco evidencia el símbolo
de la perfección.
COLORES, CARACTERISTICAS Y PROPIEDADES
Rojo.- Es uno de los colores del arco
iris con la vibración más baja, e igualmente es el color
más cálido. En la naturaleza y el hombre ,el rojo simboliza
el fuego creador; en el aura representa los aspectos del amor , desde
lo sensual hasta lo afectivo o lo que con mayor propiedad deberíamos
definir como emociones, sentimientos, atracción y conjugación
física.
El rojo suave es el color del amor personal abnegado y lo es también
del amor familiar. El rojo brillante es el amor puro; mientras que el
color rosa es el color del amor en el servicio.
Un rojo oscuro se relaciona con la pasión, mientras que un rojo
sucio (sombrío) se asocia con la fuerza y vitalidad empleados en
el mal. Un rojo de esa clase revela al sujeto desleal, con inclinaciones
a las riñas. Los criminales tienen este color.
Un rojo como la grana subido, evidencia ira, en tanto que el escarlata
significa orgullo vano, obstinación y soberbia. Cuando el rojo
está bordeado de amarillo indica fuerzas y vitalidad dirigida a
la realización del bien. En este caso el color señala a
la persona que colabora con los demás.
Naranja.- Es el color de la voluntad, del orgullo intelectual, del temperamento
y el carácter. El naranja limpio y suave nos revela a una persona
respetuosa. Un naranja sombrío nos indicaría a alguien despreocupado
y ocioso. Un naranja rojizo con cierta tonalidad verdosa nos representa
a una persona celosa o con la cual no se podrá razonar y es mejor
evitarla.
Un naranja con cierta graduación de verde destaca a un individuo
prejuicioso, poco imaginativo. Un naranja brillante denota fuerza de voluntad
y poderosa personalidad y carácter.
Amarillo.- Tercer color que si aparece resplandeciente, dorado y puro
es exponente de elevado intelecto, equilibrio y conciencia espiritual.
Este color ilumina e inspira la mente. El amarillo matizado con destellos
brillantes mas o menos nítidos revela el grado de entrega personal
al servicio, sobre todo cuando aparece en el color envolvente. Un amarillo
naranja, denota un claro control sobre el carácter y la conducta.
El amarillo grisáceo denota ciertos estados negativos (diversos).
El amarillo sucio con manchas de rojo oscuro evidencia traición.
Un amarillo sombrío denota a quienes no han progresado en el campo
moral. Un amarillo grisáceo muestra a los tímidos; y si
es rojizo opaco o naranja opaco, denota a los cobardes. En las mezclas
cromáticas la interpretación deberá tomarse en cuenta
el significado de cada uno de los colores componentes, así como
también de la intuición.
Verde.- El verde ocupa el segmento central del espectro apreciable por
el ojo físico, generalmente la zona media del huevo áurico.
Este color que refleja la esperanza y la honestidad, destaca en las personas
cuya profesión o misión es “la Vida” o están
en permanente y directo servicio al prójimo o a la naturaleza.
Es el caso de los médicos que liberan a las personas de sus enfermedades,
o colaboran en el nacimiento o asisten en la muerte; es el color de los
veterinarios, que velan por la salud de los animales; de los biólogos
que redescubren los aspectos de la vida cada día; de los terapeutas
que guían a la gente a amar la vida a través de la autocuración;
o los jardineros que se preocupan por la belleza y vitalidad de las plantas,
etc.
El verde prevalece en los armonizadores y pacificadores del mundo. El
verde es como dijimos: esperanza, honestidad, estabilidad, tranquilidad,
generosidad, verdad, y entrega amorosa a la obtención del conocimiento.
Por ello se halla en el medio del aura, y a la altura del corazón
y los pulmones. La acción del verde entibia la sangre y templa
los nervios. El verde es el color del reino de la naturaleza.
El verde claro lo irradia una persona con simpatía y comprensión.
Mientras que el verde con tonalidades oscuras nos muestra a aquel que
inspira desconfianza.
El verde tamizado de azul eléctrico muestra al ser responsable;
pero sí el verde es fuertemente sombrío, se erige ante nosotros
alguien egoísta y envidioso.
El verde rojizo significa sospechas y también celos. Pero en general
el verde es un color ideal saludable y de equilibrio.
Azul.- El azul es uno de los cuerpos primarios
y eléctricos. Un azul limpio y claro manifiesta una elevada espiritualidad.
Un azul tamizado de violeta o de morado, nos hace reconocer el sublime
idealismo o religiosidad. Un azul con pinceladas grises se presenta cuando
los sentimientos y las inclinaciones religiosas están afectadas
por los temores. El azul con sombras son las creencias ensombrecidas.
Si el toque oscuro sobre el azul es mayor, las creencias son retorcidas
por el fanatismo y en algunas ocasiones por el odio.
El Azul Índigo o Marino se trata en realidad de un azul muy profundo
que revela la devoción religiosa, generosa y sacrificada. El índigo
expresa, así mismo la orientación espiritual de la conciencia
hacia lo divino.
Violeta.- Es el último color de la banda irisada. El idealismo
espiritualizado refleja ese color. Es la devoción, la fe y la mística.
Entre las vibraciones del violeta debemos tener en cuenta el orquídea,
el lila, el púrpura y el morado.
El orquídea simboliza la entrega de la vida al amor de Dios.
El lila representa el altruismo.
El púrpura es una combinación de las cualidades anímicas
que simbolizan el azul y el morado. En él mundo físico el
púrpura es de un color orquídea morado que no despierta
la admiración sino de muy pocas personas, pero astralmente manifiesta
contemplación y renunciación.
El violeta suave podría significar el amor maternal en la abnegación
que todo lo entrega en una generosidad sin límites y que puede
inmolarse a si misma. La ubicación áurica del violeta y
sus variaciones es casi siempre muy próxima a la cabeza del individuo.
El violeta es en general magnético, y quién lo posee es
comúnmente atractivo y seguido por los demás. El violeta
y sus variaciones apaciguan los ánimos, detienen las exaltaciones
calman los nervios y simbolizan una alta serenidad.
Cuando los colores se hinchan y se irregularizan en sus contornos, muestran
a su poseedor como una persona incapaz de controlarse a si misma.
Café.- Es propio de las personas materialistas muy apegadas a las
cosas terrenas, el café es el color de la tierra. Pero si éste
mismo color café o marrón es claro y brillante es símbolo
de humildad.
Gris.- Es un color neutro pero modifica los colores del aura. Cuando el
gris aparece sobre los otros colores, en forma de bandas o capas tenues,
acusa a las personas débiles de salud, y tímidos de carácter.
Un velo muy tenue de gris sobre otro color puede significar melancolía
o negatividad. Pero el gris brillante puede estar señalando una
persona receptiva y buen canal de energías y mensajes de entidades
superiores.
Encima de una octava cromática hayamos otra compuesta siempre por
colores muy suaves y delicados. Por ejemplo, tenemos que el rosa corresponde
a una octava de vibraciones más altas que aquella de los colores
de la banda del iris.
Blanco.- Es el color de la pureza, suele relacionarse con la perfección
y representa la más alta espiritualidad en el camino del espiritual.
El blanco aparece cuando los demás colores están en armonía.
Resulta en realidad difícil leer el aura con seguridad y completa
exactitud sino se usa la intuición, la imaginación y la
inteligencia, para no sólo sentir su significado sino también
jugar con la asociación de ideas. Es entonces complicado hasta
que uno le agarra el truco, y esto ocurre porque los colores en el aura
aparecen mezclados en múltiples combinaciones, y así con
el ejercicio de nuestra voluntad podremos precisar qué estamos
viendo, si el Aura Mental, el Total o la de Salud; si son formas del pensamiento
o qué..
Existen muchas formas de visualizar el doble etérico y los colores
áuricos. Uno mismo se puede observar su propio halo. Para conseguirlo,
uno busca poner su habitación en penumbras o a media luz, y como
fondo una pared clara, donde estirará una de sus manos y se concentrará
en un punto determinado, mirando hacia la mano y no la mano misma. Habremos
de esperar concentrados hasta que se haga visible y podamos medir su grosor.
De igual manera se observa el doble etérico y el aura de otra persona,
la cual previamente se relajará , mientras que nosotros nos concentraremos
pudiendo percibir como aparece primeramente el brillo alrededor de su
cuerpo, y luego, los colores áuricos que más destacan. Es
de gran importancia la respiración profunda y la relajación
que mantenga el que observa y el que es observado. El ejercicio también
se puede repetir frente a un espejo, recordando que por ser luz, el halo
puede ser reflejado mas no el Aura que será sentido. El espejo
nos sirve como un punto de referencia, enfoque y concentración.
Cuando se lee el aura, se debe tener en cuenta muchas características
sumamente importantes para la cabal interpretación, como son: el
brillo de los colores, la nitidez de los mismos, el color envolvente,
la ubicación de los colores, sus combinaciones, los puntos de concentración,
los contornos, si los colores están verticales u horizontales,
etc.
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