SOBRE
EL EVANGELIO APÓCRIFO DE JUDAS
Fri, 21 Apr 2006 15:17:12 +0200 (CEST)
Sixto Paz desde Buenos Aires, Argentina
A
propósito de los Evangelios Gnósticos y del recientemente
restaurado y traducido Evangelio de Judas, el cual se ve a todas luces
una intención tendenciosa y manipuladora de poner al Maestro Jesús,
como una suerte de mitómano fanático, deseoso en su desbordante
egocentrismo, de forzar y manipular las profecías con tal de pasar
a la historia. Y sin escrúpulo alguno sacrificar a gente a su alrededor.
Como podemos ver, todo esto es parte de la política de intoxicación
informativa de los Illuminati, que empezó con el escandaloso libro
de Richard Leight, el Enigma Sagrado, continuó con el intento
de desmentir el Santo Sudario, cuando todo apuntaba a su real
antigüedad y veracidad; luego con lamentable novela llena de
incoherencias históricas, interpretaciones antojadizas y errores
garrafales de concepto y de ignorancia en cuanto a la historia del arte
como es el Código Da Vinci.
Estemos atentos entonces en plena Era de Acuario, a sentir la verdad más
allá de nuestros ojos.
Nadie dice que Judas fuera un hombre malo, porque sino Jesús no
lo hubiese elegido. El era alguien que antepuso sus propias expectativas
personales al Plan Mayor, y por despecho traiciono a su Maestro, al sentirse
traicionado en la idea que él se había hecho. Como dice
el adagio:"Hay amores que matan" Y si hubiese sido una traición
concertada y preparada de mutuo acuerdo, no habrían habido treinta
monedas de plata.Salario no percibido durante el tiempo de servicio al
Maestro.
Sixto
Sat,
22 Apr 2006 15:17:12 +0200 (CEST)
Sixto Paz desde Buenos Aires, Argentina
Aquí
les doy esta explicación extraída de fuentes históricas,
que podrá ayudar a esclarecer mi comentario anterior sobre el Evangelio
Apócrifo de Judas Iscariote:
Gnosticismo
Las raíces del gnosticismo podrían remontarse a la inversión
que del sistema platónico hace Filón de Alejandría
en función del judaísmo. En su planteamiento, Dios estaría
por encima del Logos y del mundo de las ideas. A esto habría de
unirse el platonismo medio y la difusión de religiones mistéricas,
cuyo resultado sería un movimiento aristocrático (explicable
por darse en medios intelectuales) cuyo contenido estaría plagado
de imaginería cosmológica y filosofía.
Sus principales líneas son:
La trascendencia indudable de Dios, esto es, separado de toda forma de
materia.
La explicación del mundo sensible por una complicada genealogía
de seres que se encuentran entre la materia y el Dios del cual han emanado
en decadencia. Los eones corresponden al mundo de las ideas platónicas,
y se encuentran en un nivel inferior a Dios.
La negatividad al respecto de la materia, que ocupa el menor grado en
la sucesión de los seres. Introduce el mal y por eso no es creación
divina, al contrario, su origen está en el pecado de algún
ser intermedio que viene a ser el Yavé del Antiguo Testamento,
el Dios semita. Para esto, el Dios verdadero envió a su hijo Jesús
para liberar a quienes creyeran en Él y destruir el mal.
Para Basílides, el cuerpo de Jesús fue solamente aparente
para manifestarse a los hombres, hubiera sido indigno para su naturaleza
un cuerpo material.
Basílides, por ejemplo, sostiene que Cristo no sufrió la
pasión, el crucificado fue Simón Cireneo (quien le ayudó
a llevar la cruz) y luego Jesús tomó su forma y ascendió
al cielo. En los apócrifos, por ejemplo en el Protoevangelio de
Santiago y en general en los apócrifos de la natividad, se reitera
la inmaterialidad de Cristo y abundan las imágenes de un Cristo
vengativo y hostil con respecto a lo creado. La posición de la
Iglesia es muy clara. En el decreto Ad Gentes Divinus se dice: "...el
hijo de Dios siguió los caminos de una verdadera encarnación,
para hacer a los hombres partícipes de la naturaleza divina (...)
Él tomó la naturaleza humana íntegra, cual se encuentra
en nosotros".
La concepción antropológica dualista, es decir, la idea
de que el hombre está compuesto de un principio malo, que es la
materia, su cuerpo, y otro bueno, que es su espíritu aprisionado
en este mundo y que puede regresar a la región superior de donde
procede. La salvación consiste en asimilar un conocimiento supuestamente
oculto y que es revelado a ciertos ‘escogidos’. Esto es posible
no por Dios, sino por uno de los eones intermedios, es decir, Jesús
o Logos.
San Justino, San Ireneo y San Hipólito consideran que el gnosticismo
aparece en Samaria con Simón de Gitton (h 40). En Hechos de los
Apóstoles aparece:
" Pero había allí un hombre llamado Simón, que
antes había practicado la brujería y que había engañado
a la gente de Samaria haciéndose pasar por una persona importante
(Hechos, 8, 9). Los versículos del 9 al 24 relatan que lo llamaban
"el gran poder de Dios". Se convirtió y quiso comprar
la facultad de hacer milagros a San Juan y a San Pedro, este último
lo condenó. A Simón se le atribuyen tendencias gnósticas,
era considerado como una encarnación divina y a su esposa Elena
como la de su pensamiento. Hubo sectas consagradas a Elena, donde se despreciaba
el judaísmo y se privilegiaba la magia. Según la
explicación de Fraile, tales ideas no pueden ser atribuidas con
propiedad a Simón, más bien, se quiso hacer de su figura
una justificación de los orígenes del gnosticismo. Tuvo
por discípulo a Menandro de Capparetta (h 60 – 80).
El
auge del gnosticismo ocurre en el Siglo II. Aparecen en Siria Satornilo
(h 98 – 160), Cerdón (s. II), discípulo de Valentín,
y Marción, discípulo de Cerdón.
En Alejandría, Basílides (h 120 – 161), su hijo Isidoro
y Carpócrates (h 130 – 160). En la región itálica,
aparece Valentín (s. II) y su pensamiento se difunde por su región
y por la oriental, a finales del Siglo II y principios del III. Probablemente,
haya sido el gnóstico más influyente. Su pensamiento fue
ampliamente difundido, por ejemplo, por Tolomeo (h 140) considerado como
el autor de la principal composición gnóstica: Epístola
a Flora, y Heracleón (h 145 – 180) quien le dio una exégesis
de orientación gnóstica al Evangelio de San Juan.
Tiene
un marcado sentido elitista. Por ejemplo, se dice que hasta inventaron
un lenguaje propio, resultado de una combinación entre caracteres
egipcios y griegos.
En los Evangelios Apócrifos aparece con frecuencia la teoría
gnóstica del docetismo, según la cual el cuerpo de Cristo
es puramente aparencial. La divinidad de Cristo no le permitiría,
por definición, hacerse carne, su cuerpo no pasa de ser aparente.
Su principal exponente es Marción, contra quien Melitón,
Obispo de Sardes, escribió Sobre la Encarnación de Cristo.
El
hallazgo en Nag Hammadi
En diciembre de 1945, en un pueblo egipcio llamado Nag Hammadi (en árabe
"Pueblo de Alabanza") unos campesinos hallaron cerca de mil
páginas en papiro:53 textos divididos en códices, cuya antigüedad
se remonta probablemente hacia el Siglo IV d.C. Estaban enterrados junto
al acantilado oriental en el alto valle del Río Nilo. Se tratan
de traducciones originales del griego al copto, que contienen
evangelios (de Tomás y Felipe), Apocalipsis, tratados teológicos
y palabras atribuidas a Jesús, de franca orientación gnóstica
y considerados por la Iglesia Católica como apócrifos.
Lo que ahora se conoce como Nag Hammadi, se llamaba antes Xhnobockeion,
donde en 320 d.C. San Pacomio había fundado el primer monasterio
Cristiano. En 367 d.C., el obispo Atanasios de Alejandría emitió
un decreto prohibiendo las escrituras no aprobadas por la Iglesia central.
Esto motivó a que algunos monjes locales copiaran unas 45 de esas
escrituras, incluyendo las de Tomás, Felipe y Valentín,
en 13 volúmenes encuadernados en cuero. Esta biblioteca entera
fue sellada en una urna y escondida entre las piedras, por casi 1600 años.
Sin embargo, no se consideran "evangelios" (los de Felipe y
Tomás) por varias razones. Por ejemplo, se dice que no fueron inspirados
por Dios ni nacieron en comunidades cristianas, que no hablaban la lengua
en que están escritos (copta sahídica). Tampoco esas comunidades
cristianas tuvieron consenso en considerarlos inspirados. Su origen, a
juzgar por su contenido, se da en círculos gnósticos.
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