SOBRE
LOS DISCOS SOLARES
Amados
hermanos y hermanas en Misión:
El
año 2005 estuvo marcado por el extraordinario encuentro Mundial
de Cuzco de Agosto del 2005, y a continuación, por el contundente
y enriquecedor viaje al Paititi, que fue avalado por el evidente apoyo
de los hermanos mayores y de la hermandad blanca, así como por
todos los grupos de la misión en el mundo. De ellos salieron informes
escritos con gran esfuerzo y rapidez por la mayoría de los que
participaron, dando una visión variada, pero a la vez de unidad
de lo que significó ese logro colectivo.
El encuentro marcó un hito de integración y de representación
para todos los que fueron y para quienes a la distancia, se sintieron
representados. Y como es el común denominador, toda experiencia
de misión viene acompañada de una riqueza de información
novedosa, que complementa y jamás contradice lo que ya anteriormente
ha sido recibido y comprobado. Precisamente en el viaje al Paititi los
guías nos confirmaron y compartieron que además del disco
solar de Paititi, habían otros doce diseminados por todo el mundo,
no solo por América. Tal como se lee en el siguiente extracto del
mensaje recibido en el mismo Paititi:
"En cada lugar donde hay un disco hay detalles o elementos similares
a los que han encontrado en éste camino, por ello estén
atentos a estos elementos.
Ahora ya conocen que el corazón del corazón debe latir fuerte
para lograr la resonancia con todo y con todos. La activación conciente
del gran disco facilitará el alineamiento general de los demás
discos en todo el mundo, tanto del que esta en el Gobi, como el de Egipto,
el de España, como el de Inglaterra, el de Camboya y así
el resto que se encuentran en toda América, incluyendo el Caribe.
Sabrán con seguridad donde esta cada disco y el lugar real cuando
vean repetirse los elementos simbólicos que encontraron en la ruta”
(Sampiac 17-08-05)
En el caso de Colombia, comunicaciones que recibimos anteriormente en
el Neusa, precisan que el disco solar que se encontraría en Colombia
se ubica en la Sierra Nevada. Quedando los grupos después en la
tarea de verificar esto. Y fue así como en contacto con los indígenas
Cogi y Arahuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta, estos le confiaron
a nuestros hermanos la existencia en sus montañas de un gran disco
dorado, que era sagrado en su tradición. No dejando esta información
la menor duda, porque una de las características de las comunicaciones
de los guías, es que son comprobables.
Sixto
Paz
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